«Darse con un canto en los dientes» es un refrán intrínsicamente español
«Darse con un canto en los dientes»
El incierto origen del refrán español que no recomienda ningún dentista
La expresión «darse con un canto en los dientes» habla de las bondades de conformarse con algo que viene dado en lugar de otra cosa que podría haber sido peor
El refranero español es un rico tapiz que aúna la sabiduría popular acumulada durante siglos. Es un espejo frente al que ponerse significa ver cómo éramos hace cientos de años. Muchas veces se utilizan las frases que aglutina sin pensar en su significado profundo y en sus orígenes.
Hay dichos que se usan en el día a día, en el habla cotidiana, sin detenerse a reflexionar sobre sus curiosas raíces. Por ejemplo, con el refrán «darse con un canto en los dientes». ¿No es raro pensar en alguien golpeándose los incisivos con una piedra para mostrar alivio?
Pues tiene su porqué, como casi todo en la vida. «Darse con un canto en los dientes» se utiliza como la alegre sensación de conformidad que surge de algo inesperado cuando sustituye a otra cosa que podría haber sido peor. «No me han subido el sueldo, pero no me han despedido, me puedo dar con un canto en los dientes», por ejemplo.
Aunque su origen es incierto, la razón de ser de este dicho podría radicar en la época medieval, cuando las costumbres higiénicas eran, cuando menos, más laxas que las de ahora. Años en los que tener dientes podía considerarse una suerte.
El refrán de la resignación pragmática
La imagen es curiosa: alguien golpeándose la dentadura con una piedra para mostrar agradecimiento. Pues bien, uno de los posibles orígenes de este popular refrán se sitúa en las privaciones que padecía la gente en la Edad Media. Las personas del medievo no tenían un buen acceso a la salud bucodental, que digamos.
Era signo de fortuna, en este sentido, que alguien pudiera darse con un canto en los dientes, sin dejarse ninguno en el acto o quedarse mellado, era algo que había que agradecer.
Además, las carencias a las que se enfrentaba la población convertían hasta lo escaso en una riqueza y, si alguien conseguía algo, por nimio que fuera, podía contentarse y darse por más que satisfecho.
Aunque pueda considerarse como tal, no es un refrán que esconda autocompasión. El dicho ha evolucionado hasta la actualidad para convertirse en sinónimo de resignación pragmática para expresar que, aunque no se haya alcanzado un objetivo ideal, por lo menos se ha evitado lo peor.
«Darse con un canto en los dientes» es tan intrínseco del alma española que no tiene equivalente directo en otras lenguas. Por ejemplo, hay aproximaciones en inglés (count your blessings o could’ve been worse).
La expresión aúna sentido común y de la ironía, humildad y pragmatismo ante algo que podría haber sido una decepción pero que se acaba convirtiendo en la situación menos mala, en un alivio. No es una desilusión, es una resignación consciente y voluntaria, es aprender a valorar lo que se tiene, aunque no sea aquello con lo que se había soñado.