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Morante de la Puebla, en Sevilla

Morante de la Puebla, en SevillaEuropa Press

Morante reaparecerá en Melilla

Torear allí garantiza una resonancia mediática fuera de lo común

Vuelve a los ruedos Morante el miércoles 3 de septiembre, en la Plaza de Melilla. Se había hablado de que quizá reapareciera en la Feria de Málaga – así lo pensaban miembros de su cuadrilla - o en la de Bilbao pero la recuperación de la cornada que sufrió en Pontevedra el 10 de agosto ha requerido algo más de tiempo.

Pasada la sorpresa inicial, me parece inteligente la decisión del torero (o de su apoderado): con todos los respetos, la Plaza de Melilla no destaca por su gran exigencia. Para probarse, después de una cornada, un lugar ideal.

Además, torear allí garantiza una resonancia mediática fuera de lo común. Ha habido Plazas de Toros en Marruecos, Argelia, Angola y Mozambique. Hoy en día, la de Melilla es la única del continente africano que ofrece espectáculos taurinos. Algún político de allí ya ha proclamado con orgullo que la ciudad va a ser escenario de una noticia de repercusión internacional.

Antes de la guerra, en Melilla hubo una Plaza de Toros de madera. En ella actuó Ignacio Sánchez Mejías, el 12 de mayo de 1925. Era la etapa en la que Ignacio, dolido por los comentarios de los periodistas que firmaban como «Don Criterio» y «Galerín», aceptó el ofrecimiento del diario sevillano La Unión para publicar la crónica de las corridas en las que él había actuado: un caso único, en la historia del periodismo y en la historia de la Tauromaquia.

Aquella tarde, Sánchez Mejías lidió toros de Carmen de Federico, con Chicuelo y Saleri: cortó una oreja, en su segundo toro. Acudió a la Plaza con el general Sanjurjo, buen amigo suyo. Tituló luego su crónica En Melilla no se puede chaquetear. Lo justificaba así:

«Aquí se puede hacer todo menos chaquetear. El chaqueteo lo castiga este público de militares con dureza, quizá porque, a ellos, el jefe que ahora los manda les inculcó bien esa manera de pensar». (Puede leerse esa crónica, con todas las que escribió Ignacio, en la recopilación Escritos periodísticos, edición de Alfonso Carlos Saiz Valdivielso, Bilbao, eds. Laida, 1991).

«La Mezquita del Toreo»

La Plaza de Melilla donde va a reaparecer Morante no es esa misma, de madera, sino la que la sustituyó, de piedra, de estilo neobarroco. Don Gregorio Corrochano la bautizó como «la Mezquita del Toreo». Se inauguró en septiembre de 1947, en una corrida en la que estaba anunciado Manolete. Finalmente, actuaron Domingo Ortega (el primero que cortó un trofeo), Gitanillo de Triana, Parrita y Luis Miguel Dominguín, que fue herido

Esa Plaza ha sido testigo de los triunfos de muchos toreros: Victoriano Valencia, Paquirri, El Cordobés, El Fandi (que indultó un toro), Cristina Sánchez… No hace mucho, tuvo lugar allí un mano a mano de Juan Mora y Juan José Padilla.

Después de Melilla, Morante toreará muchas tardes, en el mes de septiembre: Aranjuez, Villanueva del Arzobispo, Don Benito, Navalcarnero, Valladolid, Albacete, Muro, Murcia, Guadalajara, Salamanca, Almodóvar del Campo, Logroño…

En Sevilla, actuará en el festejo final de la temporada, en la Feria de San Miguel, el domingo 28 de septiembre, con Roca Rey y el sevillano Javier Zulueta, que tomará la alternativa. En la Feria del Pilar de Zaragoza, el viernes 10 de octubre, con Manzanares y la alternativa del aragonés Cristiano Torres.

Morante cerrará la temporada de Las Ventas, el 12 de octubre, con un acontecimiento singular, al torear mañana y tarde. Por la mañana, en el festival que él mismo ha organizado, de homenaje a Antoñete, con los maestros retirados Pablo Hermoso de Mendoza, Curro Vázquez, Enrique Ponce, César Rincón y Julio Aparicio, y la novillera Olga Casado. Por la tarde, en la corrida de toros final de la Feria de Otoño, con Robleño, que se retira, y Sergio Rodríguez, que confirma la alternativa. Puede ser una jornada histórica.

Hay que subrayar que, fiel a su estrategia actual, va a torear en las grandes Ferias pero también en otras ciudades, con el deseo de que lo puedan ver muchos aficionados.

Esta temporada está siendo, sin duda alguna, la mejor de toda la carrera de Morante. Si, después de su reaparición, se encuentra bien física y mentalmente, va a dar todavía muchas tardes de gloria.

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