María Victoria Atencia, Premio Nacional de las Letras
Urtasun aparca el sectarismo y concede el Nacional de las Letras a una poeta de trayectoria consolidada
María Victoria Atencia ha sido galardonada con el Premio Nacional de las Letras, dotado con 50.000 euros
Después de conceder en 2024 el Premio Nacional de las Letras a Manuel Rivas, más activista sanchista que escritor de reconocido prestigio, y del consiguiente escándalo ante unos Premios Nacionales cada vez más parciales, Urtasun y el Ministerio de Cultura han decidido dejar el sectarismo de lado y conceder el galardón en 2025 a la poeta María Victoria Atencia.
Atencia es una poeta de trayectoria consolidada. Una escritora de la Generación del 50, heredera en muchos sentidos de los poetas del 27 que ha sabido renovar la poesía española.
El jurado ha querido premiar a Atencia con el Nacional de las Letras, dotado con 50.000 euros, por «una creación poética que posee y recrea la esencia de la vida», según recoge el fallo, en el que también se subraya que «en sus versos, la palabra se justifica a sí misma por su capacidad de trasmitir instantes de trascendencia emocionante, por una clara fe en el valor representativo y por la relevancia de su belleza».
En la misma línea, los responsables del galardón han valorado que su lírica «parece brotar de manantial sereno, atravesada por un verso limpio de traspasada pureza y por la búsqueda de una perfección sin ambages».
La resolución del jurado, además, ha resaltado el rigor compositivo de su obra al destacar que «en su poética, a modo de tapiz, cada puntada sirve de armazón para el conjunto global y para otorgar un significado que multiplica sus efectos estéticos».
María Victoria Atencia mantiene una estrecha vinculación desde su juventud con el grupo poético Caracola, y se erige como figura clave dentro del panorama literario de la segunda mitad del siglo XX. Sus poemas han sido traducidos a múltiples lenguas, entre ellas francés, portugués, inglés, italiano, sueco, hebreo, árabe, checo, búlgaro, rumano, lituano y polaco.
Entre sus títulos más representativos figuran Tierra mojada (1953), Cuatro sonetos (1955), Cañada de los ingleses (1961), Los sueños (1976), El mundo de M. V. (1978), Compás binario (1979), Adviento (1983), Trances de Nuestra Señora (1986), De la llama que arde (1988), La pared contigua (1989), El hueco (2003) y De pérdidas y adioses (2005).
El jurado ha elogiado la trayectoria de Atencia por su «contundente calidad» y su capacidad para incorporar «nuevas miradas que otorgan mayor prestancia y profundidad a su lectura y la convierten en una voz imprescindible en sí misma, sin necesidad de pertenencia a generación canónica alguna, salvo la de su compromiso eterno como mujer creadora».
Su carrera ha sido distinguida previamente con galardones como el Premio Nacional de la Crítica en 1997, el Premio Luis de Góngora de las Letras Andaluzas en 2000 o el Premio de Creación Literaria de la Real Academia Española en 2012 por su obra El umbral. En 2014, se convirtió en la primera mujer española en recibir el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, siendo entonces la cuarta mujer en obtenerlo.
Atencia es académica de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo de Málaga, así como miembro correspondiente de las academias de Cádiz, Córdoba, Sevilla y San Fernando.
También forma parte del consejo asesor del Centro Andaluz de las Letras y de la Fundación María Zambrano, y ostenta el título de Honorary Associate de The Hispanic Society of America, con sede en Nueva York.
El año pasado, este prestigioso reconocimiento recayó en el escritor gallego Manuel Rivas, y en ediciones anteriores fue concedido a autores de renombre como Cristina Fernández Cubas, Luis Landero, Rosa Montero, José María Merino Sánchez, Luis Mateo Díez, Francisca Aguirre y Bernardo Atxaga.