El ministro Puente en una captura de su vídeo en X
La broma de Óscar Puente con Alegría y Bolaños llena de faltas de ortografía
El montaje en la red social X les ha salido caro a los ministros en cuestión de acentuación y puntuación impropias de unos responsables de Gobierno
Óscar Puente ha querido hacer gracia en X, su red favorita, convencido como debe de estar de su ingenio y de que la idea iba a ser un éxito. La viralidad estaba asegurada de antemano, pero el éxito, éxito (repetido dos veces como dicen los de Muchachada, ya que hablamos de humor, que deben repetirse las cosas para certificarlas) no se puede decir que lo haya conseguido.
La percha de la broma del ministro de Transportes, que cuenta con la aparición estelar de Félix Bolaños y Pilar Alegría, es que el titular de la Presidencia «anda pidiendo ayuda para hacerse una buena cuenta de Tik Tok. Hacemos lo que podemos por ayudarle»:
En el inefable sketch, Bolaños llama por teléfono primero a Pilar Alegría, cuyo diálogo subtitulado se muestra sin vergüenza alguna repleto de faltas de ortografía. La primera frase y la primera en la frente. Un «¿Qué tal Félix?» que responde Alegría sin la coma del vocativo («¿Qué tal, Felix?», hubiera sido lo correcto).
La coma del vocativo continúa ausente en todas las ocasiones de la conversación. Luego Bolaños dice: «Mira estoy pensando en cambiarme de gafas», donde lo correcto hubiera sido poner coma después de «mira»: «Mira, estoy pensando en cambiarme de gafas». Varios «que» aparecen con tilde cuando en su caso no la llevan: por ejemplo, cuando dice Alegría: «Qué te va a tocar hacer bailes y cosas divertidas...».
Las comas y los signos de interrogación
Después Bolaños, con las comas desaparecidas en cualquiera de sus formas, llama a Puente y la cuestión del inciso (de su falta) continúa sin solución hasta el final, se diría que de modo exactamente igual a la absoluta (como las comas) falta de gracia de la pretendida escena cómica (con varias ausencias de signos de interrogación añadidas), aunque en este caso la valoración de la comicidad ya se teme que es una cuestión de barrios.