El escritor Salman Rushdie en una imagen reciente
Salman Rushdie contra Donald Trump por exculpar al príncipe heredero saudí del asesinato de Khashoggi
El escritor de origen indio considera «profundamente impactante y ofensivo» que Trump exima a Bin Salman de culpa por el asesinato del periodista en 2018
El escritor británico de origen indio Salman Rushdie ha tildado de «profundamente impactante y ofensivo» que el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, eximiera de responsabilidad al príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman, por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi en 2018.
«Que el presidente de Estados Unidos ignore la información que le ha proporcionado su propio servicio de inteligencia para congraciarse con un déspota es, por decirlo suavemente, impropio», expresó Rushdie durante una entrevista concedida a Europa Press.
El autor se refería a las palabras pronunciadas por Trump en una comparecencia durante la visita oficial de bin Salman a la Casa Blanca, en la que, al ser preguntado por una periodista, restó importancia al crimen de Khashoggi afirmando que «son cosas que pasan».
Rushdie, también docente en la Facultad de Periodismo de la Universidad de Nueva York, lamentó que un mandatario estadounidense minimice el asesinato de un periodista, lo cual, en su opinión, «ha suscitado una reacción de consternación».
En ese sentido, apuntó que el hecho de que bin Salman haya expresado su intención de invertir un billón de dólares en Estados Unidos parece ser motivo suficiente para ignorar no solo el asesinato, sino también el descuartizamiento de una persona en la sede diplomática saudí, pese a que «la propia CIA ha dicho que tiene pruebas que lo vinculan directamente con bin Salman como la persona que lo ordenó».
Sobre la situación actual en Estados Unidos, Rushdie advirtió de su gravedad al ser preguntado por un eventual segundo mandato de Trump. «El daño que ya se ha hecho tardará quizá una generación en repararse», señaló.
Y añadió que dicho deterioro afecta tanto a la estructura del Gobierno como al clima social, marcado por una creciente división y por la liberación de «fuerzas muy desagradables de intolerancia». A su juicio, esta situación no se puede revertir «de la noche a la mañana».
El novelista admitió, con pesar, que quizá no llegue a ver una restauración completa del tejido institucional y democrático en lo que le resta de vida. Incluso en el caso de que se convocaran elecciones inmediatas en el país, advirtió que «el problema seguiría ahí».
Respecto a su obra más reciente, Cuchillo, Rushdie confesó que escribirla fue una tarea ardua. En ella aborda el intento de asesinato que sufrió en 2022 durante una conferencia en el estado de Nueva York, más de tres décadas después de que el ayatolá Jomeini dictara una fatua en su contra por la publicación de Los versos satánicos.
«Todos los libros son difíciles de escribir. Cada libro tiene su propia dificultad. Sin duda, este fue difícil de empezar. Y durante bastante tiempo pensé que no quería escribirlo», reconoció. Sin embargo, su agente literario, según comentó, le aseguró que acabaría haciéndolo.
Finalmente, optó por enfrentarse a los hechos y plasmarlos en el papel, lo que describió como un proceso «muy liberador», ya que le permitió seguir adelante y reencontrarse con su vocación literaria centrada en la ficción, que considera su auténtico oficio.
En relación con Los versos satánicos, obra vetada en países como India e Irán, el escritor expresó su sorpresa por la creciente censura en Estados Unidos, donde algunos centros escolares han comenzado a restringir el acceso a determinados títulos.
«Es extraordinario y sorprendente que en la tierra de la Primera Enmienda –el primer punto de la Constitución de Estados Unidos que consagra la libertad de expresión– se plantee la prohibición de libros por razones tan triviales. Hay escuelas en EE.UU. en las que basta con que un solo padre se oponga a un libro para que este sea retirado de las estanterías y del plan de estudios», criticó.
Rushdie manifestó que no se opone a que ciertos padres deseen que sus hijos no lean determinados textos, pero consideró inadmisible que esas decisiones afecten también a los hijos de otras familias. Además, alertó de que se están librando numerosas batallas legales en todo el país para frenar estas prácticas restrictivas, una tendencia que calificó de profundamente desalentadora.