El actor y escritor Fernando Fernán Gómez
La reflexión llena de sinceridad e ironía de Fernando Fernán Gómez sobre el lujo
En una entrevista en 1992 en TVE, Fernando Fernán Gómez reconoció que le gusta vivir bien
Fernando Fernán Gómez fue uno de esos intelectuales españoles que protagonizaron la cultura de la segunda mitad del siglo XX y (algunos de ellos) también los primeros años del XXI.
Figura capital del resurgimiento de las letras españolas (y en su caso también de contribuir de manera decisiva a la edad dorada del cine español), Fernán Gómez forma parte de una generación de intelectuales de la que también formaron parte Camilo José Cela, Francisco Umbral, Miguel Delibes, Juan Marsé, Sánchez Ferlosio, Torrente Ballester, Ana María Matute o Carmen Laforet.
De ellos, Cela, Umbral y el mismo Fernán Gómez destacaron por sus inolvidables intervenciones televisivas, que emplearon hábilmente no solo para dar mayor visibilidad a su obra y, hay que reconocerlo, construir sus propios e inolvidables personajes públicos, sino para hacer (y aquí reside el principal mérito) partícipe a toda la sociedad española del buen momento cultural que vivía España en las últimas décadas del siglo pasado.
Personajes como esos tres (Cela, Umbral y Fernán Gómez) hoy son inimaginables. Demasiada cancelación, demasiada obsesión con lo políticamente correcto y demasiada censura y autocensura.
Para que surja un genio tiene que haber libertad creativa, y lo cierto es que el miedo a la cancelación ha hecho que hoy esa libertad brille por su ausencia.
Fernando Fernán Gómez no solo destacó como un brillante actor de cine y teatro (además de guionista y director). Aunque fue su faceta cinematográfica y teatral por la que más destacó, fue también uno de nuestros grandes escritores del siglo XX, miembro de la Real Academia Española, autor de El viaje a ninguna parte o Las bicicletas son para el verano.
En el año 1992, Fernando Fernán Gómez participaba en el programa de televisión La Palmera, de TVE, presentado por Jordi González.
En un clip recogido hace unos días por el perfil de Instagram Hoy es Siempre Todavía, el actor y escritor, con su habitual sarcasmo y elegancia retórica, reconocía sin hipocresías que él, como cualquier mortal, aspiraba al lujo y al mejor nivel de vida posible.
«Yo no soy de los que aspiran al confort ni al bienestar», comenzaba a explicar a un estupefacto Jordi González. «Yo aspiraba –ahora ya no aspiro a nada más que a lo que tengo–, pero aspiraba al lujo. Yo quería vivir una vida de lujo. Me refiero a lujo de verdad, con palacios, con criados, con cortinas, invitando constantemente a los amigos, que el caviar no fuera para celebrar una fiesta cada cinco años, sino, una cosa cotidiana. En fin, una vida de lujo».
Jordi González, aprovecha la reflexión para elogiar al actor: «¿Sabe qué le digo? Que está muy bien que no tenga todo eso porque así sigue trabajando y nos sigue deleitando».
A lo que Fernán Gómez responde con una sinceridad aplastante: «Es muy agradable lo que me ha dicho, muy halagador, pero prefería yo lo del lujo».