Rosalía en París
Rosalía, demasiado catalana para unos, demasiado española para otros
Precisamente por la política pasa por encima la barcelonesa, como si viajara sobre una nube que flotase demasiado arriba de la muchas veces triste mundanidad
Rosalía apareció en el programa del todopoderoso presentador de televisión estadounidense Jimmy Fallon. Por este espacio han pasado y pasan las mayores estrellas mundiales del espectáculo con las que la estrella televisiva suele interactuar en multitudinarias y seguidas interpretaciones musicales y cómicas.
Se puede decir que aparecer en el famosísimo Tonight Show de la NBC es recibir el reconocimiento como gran personaje. Rosalía ya lo es desde hace años. Su último álbum, Lux, lo ha confirmado y más allá: ha elevado a la barcelonesa a niveles superiores.
La de San Esteban Sasroviras es mucho más que un fenómeno musical, guste o no musical o artísticamente a cada uno. Es distinta. Con su último trabajo ha conseguido poner de acuerdo a quienes nunca lo están, mayormente por la política. Precisamente en la política pasa por encima Rosalía, como si viajara sobre una nube que flotase demasiado arriba de la muchas veces triste mundanidad.
Con Rosalía se enfadan los radicales independentistas catalanes por cantar en español junto a la Escolanía de Montserrat, sacrosanto coro de niños para el más recalcitrante separatismo. En el lado opuesto también se enfadan con ella porque no insiste más en esa «dirección».
Y es curioso, porque la progresía artística la adora, pero la ideológica le pide lo mismo que le piden casi todos: que se manifieste de un lado o de otro, que se posicione categóricamente, sin matices, por ejemplo con Gaza, como si no decir nada, el siempre apropiado silencio, la hiciera sospechosa ante los millones de ojos globales (o globalistas) que la contemplan.
A Rosalía la critican los independentistas, los no independentistas, los progresistas, los conservadores e incluso los simples seguidores por motivos como la estética, la heterogeneidad o la sorpresa que les produce su imagen o sus canciones, lo cual lleva a pensar que quizá simplemente la internacional artista barcelonesa es el mismísimo foco, la mismísima luz (Lux) donde se achicharran los mosquitos.