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Los Reyes Magos entregando al Niño los presentes

Los Reyes Magos entregando al Niño los presentesGetty Images / AlonzoDesign

EL ESPAÑOL DESDE DENTRO

¿Por qué llamamos a los Reyes de Oriente 'magos' cuando no eran ilusionistas ni entendían de magia?

Melchor, Gaspar y Baltasar fueron sabios que llegaron de Oriente guiados por la estrella anunciadora del nacimiento de Jesús

los Reyes Magos ya están adorando al Niño Jesús. Hoy rendimos homenaje a la Epifanía del Señor y se nos viene una pregunta a la cabeza: ¿por qué llamamos a los tres Reyes de Oriente 'magos' cuando en realidad no sabían de magia ni trucos mágicos? Se les llama magos por el signficado que tenía esa palabra en la Antigüedad, no por el actual que es sinónimo de saber hacer hechizos y trucos. La palabra mago viene del griego μάγοι (mágoi), que a su vez procede del persa antiguo magûš. Con ese término se designaba a las personas instruidas en ciencia, religión y conocimiento del cielo, esto es, a los sabios y sacerdotes de Persia y Babilonia y a los astrónomos y astrólogos, expertos en observar las estrellas.

Melchor, Gaspar y Baltasar eran sabios, que siguieron a una estrella para hallar el camino hacia el encuentro del Hijo de Dios y, todo ese largo camino, lo recorrieron porque supieron interpretar que la estrella anunciaba el nacimiento de alguien importante.

Es decir, mago significaba 'sabio' y no la idea que tenemos de ilusionista en la actualidad.

Origen de los nombres

Los tres Reyes Magos aparecen en la Biblia en el Evangelio de san Mateo nombrados como «unos magos de Oriente». Se sabe que fueron tres por los presentes que entregaron: oro, incienso y mirra. Sus nombres no aparecen en la Sagradas Escrituras. Surgieron siglos después, a partir de textos, tradiciones e imágenes cristianas. Las primeras menciones escritas las encontramos en textos cristianos tardíos como en el Evangelio armenio de la infancia, que data del siglo VI y en otros textos apócrifos medievales.

Respecto al significado de sus nombres, Melchor viene de un posible origen hebreo o persa, cuyo significado es 'rey de la luz', de ahí que se le asociara al oro, el metal precioso más brillante y valorado, digno de un rey.

Gaspar es de origen persa, y significa 'portador del tesoro'. A él se le asoció con el incienso porque durante milenios esta resina fue extremadamente valiosa, ya que era difícil de recolectar y obtener. Solo crecía en regiones muy concretas (Arabia, Cuerno de África) y su trasnporte se hacía por rutas peligrosas. El incienso no era solo un perfume, era un bien de lujo. En la simbología cristiana, el incienso servía como honra y adoración de Dios.

Finalmente, Baltasar es de origen babilónico y significa 'Dios protege al rey'. A este sabio se le vinculó con la mirra ya que esta era sinónimo de protección. La mirra es una resina aromática con efectos antisépticos y antibacterianos que se utilizaba para elaborar ungüentos medicinales, proteger heridas de infecciones y embalsamar cuerpos. No honra a Dios como Rey (oro) ni como divinidad (incienso), sino que reconoce que Dios se hace humano, vulnerable y mortal.

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