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James Joyce por Emile Blanche (1935)

Detalle del retrato de James Joyce por Emile Blanche (1935)GTRES

Diez consejos para leer (o no) 'Ulises' de James Joyce

Este martes se cumplen 85 años de la muerte del mítico autor irlandés, cuya novela universal cambió para siempre la literatura

James Joyce dijo que podría haber escrito durante su vida dos libros al año, pero para él no hubiera valido la pena. Lo único que quería era ser tan original como para nunca contentarse a sí mismo. Como para contentar a todos los públicos.

Esa es la razón por la que Ulises, su obra maestra y una de las cumbres de la literatura universal, resulta tan difícil. La misma razón, pero al revés, por la que la mayoría de los autores de éxito, sobre todo en la actualidad, venden cientos de miles de libros, al contrario que el irlandés.

Muchos son los lectores que han desistido en el intento. Otros muchos ni siquiera lo han intentado. En comparación, solo unos pocos lo han terminado y solo unos pocos de aquellos son los que le han dado su abolengo.

Al prestigio del autor en su tiempo entre los escritores se debe buena parte del prestigio de la obra. Toda aquella vanguardia recibió alborozada el libro deseado del gran Joyce, que alumbró la novela incomprensible y nueva y genial.

La eternidad quedaba para comprenderla, que era lo importante. Había trabajo que hacer con aquel monstruo literario e inmortal creado por su doctor Frankenstein particular y aún hoy, más de un siglo después de su publicación, aún queda.

¿Cómo abordar Ulises con alguna garantía de éxito? Parece el titular de un libro de autoayuda y la pregunta no queda lejos. De hecho, una buena frase para empezar es que nadie está absolutamente preparado para leer el libro. Lo dijo el profesor, experto en Joyce, John McCourt, quien también recomendó no intentar leerlo rápido y leerlo en voz alta porque «cobra vida».

Estos dos consejos se han repetido a lo largo del tiempo en la opinión de distintos especialistas. No leerlo rápido para saborearlo, para deleitarse en pequeños párrafos, en pasajes, en partes, en frases: la calma como sentimiento y propósito prioritario. Sus admiradores admiten, una vez pasado un Rubicón, haberlo disfrutado como un manjar.

Otra sugerencia es no detenerse ante los episodios más difíciles. Continuar incluso a pesar de que no se haya entendido. Seguir adelante. No luchar en vano, no ofuscarse, casi como un pensamiento estoico, como una actitud ante la vida, como si Ulises fuera la misma vida. También consideran otros, en el mismo sentido, que no hay que tenerle miedo.

Esto lo dice Darina Gallagher, del Centro James Joyce de Dublín, quien igualmente recomienda leer antes Retrato del artista adolescente, obra de la que muchos consideran que Ulises es una continuación. Otro investigador del Centro Joyce, Terence Killeen, escribió un libro, Ulises liberado, donde se combina el análisis literario con la amenidad.

Una traducción en toda regla que puede ser un buen aliciente o el mejor entrenamiento para afrontar la prueba: si lo que se busca es una lectura sencilla, esta no es la indicada. Muchos creen que está escrita, como muchas otras obras clásicas, para lingüistas o académicos, pero quizá estas pequeñas indicaciones sirvan a más de un escéptico.

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