Fundado en 1910

Julio Iglesias, Plácido Domingo, Woody Allen... ¿existe un patrón para derribar a los ídolos del XX?

No está demostrado que las supuestas víctimas del cantante español digan la verdad, al contrario de la evidente existencia de una pauta acusadora en la que sistemáticamente se aplica la presunción de culpabilidad en vez de la de inocencia que corresponde en una democracia

Madrid

Plácido Domingo, Julio Iglesias y Woody Allen

Plácido Domingo, Julio Iglesias y Woody AllenGTRES

Hay una pregunta en el titular que en realidad tiene una respuesta: sí. Al menos en la primera parte de la cuestión: «¿Existe un patrón...?». Otra afirmación más discutible es la segunda parte: «...para derribar a los ídolos del XX». O incluso por resumir o ampliar, según se mire: para derribar no a los ídolos, sino todo el siglo XX donde caben tantas cosas, desde los ídolos a las Constituciones, o desde las Transiciones a sus valores.

El patrón es una evidencia en los tres nombres apuntados, figuras casi idénticas en los más importantes aspectos: iconos culturales de una época pasada, acusados de abusos sexuales a una edad avanzada o señalados socialmente sin prueba ni juicio de una forma sobrevenida, rápida e incluso virulenta.

El asunto tiene las características de una purga que no se ha demostrado, del mismo modo que no se ha demostrado que sean culpables de las acusaciones. La de Julio Iglesias es la última, pero Woody Allen cayó desde las alturas a un ostracismo profesional y social similar al de Plácido Domingo, lo que equivale a una «sentencia» dictada y a una «pena» cumplida.

Lo que sí se demostró fue la inocencia de Kevin Spacey, sentenciado públicamente por supuestos abusos sexuales y posteriormente absuelto en juicio. Pero el daño al actor estadounidense ya estaba hecho independientemente de cualquier resolución futura, como el daño a Julio Iglesias (y a Plácido Domingo y a Woody Allen) ya está hecho más allá de lo que pueda ocurrir.

Siempre y cuando no se produzca de forma casi inmediata una confesión de haber mentido por parte de las denunciantes, lo que no tiene visos de que vaya a suceder. Más bien lo contrario: una continuación de la «caza de brujas», siguiendo la terminología de la cruzada anticomunista del senador McCarthy en los años cincuenta.

En el Macartismo de los 50 no se respetó la presunción de inocencia. En el caso (los casos) de Iglesias se aplica igualmente la presunción de culpabilidad. Un hecho de gravedad máxima pues la inocencia (su presunción), además de en la Constitución, está consagrada en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y también en distintos tratados internacionales.

La gravedad va más allá, apuntando a Julio Iglesias, pues el Tribunal Europeo de Derechos Humanos no solo declara por sentencia la garantía procesal, sino que exige que ningún gobernante declare culpable a un acusado antes de que su culpabilidad sea dictaminada por un tribunal.

El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, declaró el miércoles culpable de facto a Julio Iglesias al afirmar que el Gobierno estudia quitarle al cantante la Medalla a las Bellas Artes. Urtasun dijo que «cualquier gobernante» se ve «interpelado» «por un caso de unas investigaciones tan graves».

Una minucia después de escuchar al ministro sentenciar que es el momento de que «las denuncias sigan su curso» y de que se escuche a las mujeres (no a Julio Iglesias), antes de ver «si el Gobierno tiene que tomar alguna decisión adicional». Una omisión, la de que se escuche a Julio Iglesias, que revela el carácter sectario de la acusación apoyada por el Gobierno, fuera de la verdad de los hechos aún no constatada.

En 2021, Bob Dylan fue acusado 56 años después del supuesto sucedido, de abusar sexualmente de una niña de 12 años. La denuncia llegó más de medio siglo después. Dylan, de entonces 80 años (como Julio Iglesias hoy) respondió con contundencia que todo era mentira y que se defendería «enérgicamente».

Nada más se ha sabido de dicha acusación. No hubo juicio ni insistencia de la supuesta víctima, pero es otra acusación más a añadir al patrón citado del titular que tiene o puede tener su razón de ser, pero que es un tema que no queda más remedio que abordar siempre después de aclarar sin ambages que a Julio Iglesias se le está aplicando (como antes se le aplicó a Plácido Domingo, Woody Allen o Kevin Spacey) la presunción de culpabilidad y no la de inocencia que corresponde en una democracia.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas