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La entrada del Museo de Ucrania en Berlín

La entrada del Museo de Ucrania en Berlín

El Museo de Ucrania contra Putin que fue refugio del Tercer Reich

Desde esta semana, el Berlin Story Bunker reúne evidencias físicas de la invasión rusa como muestra del apoyo alemán al país liderado por Zelenski

La memoria ucraniana y sus heridas de guerra han hallado eco en Berlín, en un antiguo búnker de la Segunda Guerra Mundial convertido en espacio de recuerdo.

El edificio, construido como refugio antiaéreo durante el Tercer Reich, alberga hoy testimonios que buscan cimentar el futuro de Ucrania. Una imagen que subraya el papel de Alemania como uno de los principales aliados del país que preside Volodímir Zelenski.

Desde esta semana, el Berlin Story Bunker, centro de referencia sobre el nacionalsocialismo y Adolf Hitler, acoge una muestra que reúne evidencias físicas de la invasión rusa, coincidiendo con el cuarto aniversario del inicio de la guerra a gran escala.

Historias personales, documentos incautados y los restos materiales del frente conforman el nuevo paisaje del antiguo refugio.

Interior del Fiat Scudo que fue atacado por un dron

Interior del Fiat Scudo que fue atacado por un dron

Las piezas exhibidas muestran las dos caras del conflicto. Se presentan drones militares como el SuperCam, utilizado en ataques contra infraestructuras y vehículos civiles, junto a la furgoneta Fiat de Oleg Deshsarov, un ucraniano de 31 años que dirige una organización dedicada a evacuar civiles y que resultó gravemente herido en uno de esos bombardeos. En aquel ataque murió uno de los pasajeros.

La exposición incluye también fragmentos de un helicóptero ruso KA-52, cuyo coste supera los 16 millones de dólares; restos de una bomba planeadora empleada en bombardeos de largo alcance; un casquillo de un tanque antiaéreo; y un casco ucraniano atravesado por una bala que, pese al impacto, no acabó con la vida del soldado que lo portaba.

Casquillo del cartucho de un tanque antiaéreo Gepard

Casquillo del cartucho de un tanque antiaéreo Gepard

Pero la iniciativa del Berlin Story Bunker no se limita a exhibir los efectos del frente. Desde el inicio de la invasión, sus responsables han enviado a Ucrania centenares de chalecos antibalas para niños y adultos, 500 cascos de protección y miles de regalos navideños destinados a familias afectadas por los combates. La implicación va más allá del relato expositivo y se traduce en apoyo material sobre el terreno.

El recorrido no busca una lectura estética del conflicto. Tampoco suaviza el horror. El museo apuesta por la materialidad de la guerra: metal retorcido, fibra quemada, acero perforado. Objetos que fueron armas y que hoy son pruebas.

En el búnker, los restos del frente ucraniano dialogan con la historia alemana y sitúan al visitante ante una evidencia incómoda: la guerra no es una abstracción geopolítica, sino una suma de cuerpos, pérdidas y decisiones políticas que atraviesan generaciones.

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