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Andrés Amorós
Crónica deAndrés AmorósSevilla

Puerta del Príncipe a David de Miranda y vuelta al ruedo a un toro de El Parralejo

Una gran corrida de toros, con el séptimo «No hay billetes»

Act. 22 abr. 2026 - 22:12

David de Miranda cruza a hombros la Puerta del Príncipe de la Maestranza

David de Miranda cruza a hombros la Puerta del Príncipe de la MaestranzaEFE

Tarde feliz, en la Maestranza. Primera alegría: por séptima vez, en esta Feria, se coloca el cartel de «No hay billetes». (Urtasun continúa triunfando).

La gran noticia es que El Parralejo lidia una excelente corrida de toros, bravos y nobles, en general. Se da la vuelta al ruedo muy merecidamente al gran toro tercero, Secretario, negro, cuatreño, de 562 kilos.

Lo aprovecha bien el onubense David de Miranda, empujado por sus paisanos, y corta las dos orejas. En el último, otro buen toro, corta el trofeo que necesitaba para abrir la Puerta del Príncipe. Repite así el triunfo del año pasado, con la misma ganadería. (¿Por qué no se han apuntado a estos toros Morante y Roca Rey? Se han equivocado).

En el cartel, no hay diestros sevillanos pero sí lo son los toros de El Parralejo, la ganadería creada por el inolvidable amigo Pepe Moya, a partir de Jandilla, que tantos éxitos ha logrado. Con él –recuerdo– llevé a mi amigo Mario Vargas Llosa por primera vez a un tentadero, en Fuente Ymbro.

El riojano Diego Urdiales posee algo que, en el toreo y en la vida, se tiene o no se tiene: clase. Se le estima más en Sevilla desde que Curro Romero –autoridad indiscutida, aquí– lo elogió. Diego es garantía de pureza y clasicismo. Lo mostró, una vez más, en la pasada Feria de Bilbao.

Vestido de rioja y oro –el color de su tierra– recibe con lances de compás abierto al primero, que cumple bien en varas. El toro es encastado, pegajoso, repite con emoción. Cuando Diego se centra con él, traza naturales con muy buen aire; por la derecha, el toro queda más corto. No ha sido una faena redonda pero sí clásica, de mérito. Agarra con facilidad una buena estocada. La merecida ovación se diluye porque el puntillero levanta al toro y Urdiales se encasquilla con el descabello: me sorprende, en un diestro veterano. Se aplaude al toro, en el arrastre.

Recibe con buenas verónicas al cuarto, de color melocotón, que embiste con brusquedad, echando las manos por delante; mide bien el castigo Manuel Espartaco. Comienza Diego con torería, a dos manos. El toro pega arreones pero el diestro corre la mano con suavidad en muletazos clásicos de gran belleza. Antes debía haber comenzado a sonar la música. Toda la faena tiene aroma clásico y mérito porque el toro no es la tonta del bote. Me alegra que el veterano Urdiales haya cuajado en la Maestranza un toro tan a gusto. Se vuelca en la estocada, que queda contraria: una prueba clara de que no se ha aliviado. Es absurdo que suene el aviso justo cuando el toro rueda. La oreja me parece más que merecida pero la Presidenta no la concede: para mí, es un claro error. Y Urdiales debió dar la vuelta al ruedo.

Diego Urdiales recibe con el capote a Azabache, toro melocotón de 546 kilos

Diego Urdiales recibe con el capote a Azabache, toro melocotón de 546 kilosEFE

No estuvo en la pasada Feria de Abril Emilio de Justo, un diestro que se ha forjado con divisas duras. El segundo va bien al caballo pero protesta, hace sonar el estribo. Se lucen Emilio, en el quite por chicuelinas, y David de Miranda, en ceñidas gaoneras. Clava dos grandes pares Antonio Chacón, con torería. El toro es bravo y noble: basta una serie de derechazos ligados para que suene la música pero dura poco, se apaga pronto. Recurre el diestro a los naturales de frente, de escuela sevillana (Manolo Vázquez), que le exigen menos recorrido. Mata con decisión pero trasero. La muerte es de toro bravo: ovación al torero y al toro.

También empuja en el caballo el quinto pero es soso, se queda corto, se para a la mitad del muletazo. Lo advierte el público y le pide que corte el trasteo. Mata con habilidad. Ha tenido el peor lote.

Con reses de esta misma ganadería, el onubense David de Miranda fue el triunfador de la pasada Feria de Abril. Ahora lo apodera Enrique Ponce. Su estilo se basa en la quietud, la verticalidad y el aguante.

Empuja bien el tercer toro, derriba al caballo y voltea al banderillero Fernando Pereira, al hacer el quite. En la segunda vara, lo agarra bien y le pega fuerte Paco Félix. Brinda al público. Muy apoyado por los paisanos, David de Miranda comienza doblándose bien, rodilla en tierra. Como el toro es bravo y el torero se queda muy quieto, en seguida suena la música. La res mete muy bien la cabeza, los muletazos por los dos lados levantan un clamor. Escucho gritos triunfales: «¡Viva Huelva!». Concluye David con naturales, citando de frente, y, allí mismo, en el centro del ruedo, agarra una rotunda estocada, En el mismo platillo se resiste a caer el toro y muere allí mismo, una estampa emocionante, muy poco frecuente: dos orejas y merecida vuelta al ruedo al bravo toro.

David de Miranda, de rodillas ante el primero de su lote (y tercero de la tarde)

David de Miranda, de rodillas ante el primero de su lote (y tercero de la tarde)EFE

Vuelta al ruedo del primer toro de David de Miranda, de nombre Secretario, al que cortó las dos orejas

Vuelta al ruedo de ese tercer toro, de nombre Secretario, al que David de Miranda cortó las dos orejasEFE

Con dos orejas cortadas en su primer toro y una corrida tan buena, todos sueñan con la Puerta del Príncipe, animan al torero con palmas. (Aún así, algunos espectadores se van a la Feria, antes de que salga el sexto toro: señal de muy malos aficionados).

El último, un bonito burraco, se queda corto en los lances de recibo y le desarma. Miden el castigo, en el caballo, porque el toro flaquea un poco. Me extraña que ni lo brinde, en un momento así. Lo recibe con impávidos estatuarios. En el mismo centro, corre la mano con facilidad a otro toro que embiste con nobleza pero con las fuerzas justas. El trasteo es desigual pero David se entrega por completo y el público, naturalmente, está con él. El golpe final lo dan unas ceñidas manoletinas y otra estocada: corta la oreja que necesitaba y abre la Puerta del Príncipe. Es el primer torero de a pie que lo logra, en esta histórica temporada.

David de Miranda, con la muleta ante el segundo de su lote, un toro negro burraco de nombre Corralero y 555 kilos

David de Miranda, con la muleta ante el segundo de su lote, un toro negro burraco de nombre Corralero y 555 kilosEFE

Es muy bueno para la Feria y para la Fiesta en general el éxito de esta tarde. No sólo ha triunfado ya rotundamente Morante. El público sale feliz. Sin quitarle mérito a David de Miranda, subrayo yo la importancia de una gran corrida de El Parralejo: el toro bravo sigue siendo la base fundamental de esta Fiesta.

FICHA

  • Sevilla. Plaza de la Real Maestranza de Caballería. Feria de Abril. Miércoles, 21 de abril de 2026. «No hay billetes».
  • Toros de El Parralejo: nobles y bravos, en general. Aplaudidos primero, segundo y cuarto. Vuelta al ruedo al tercero, un gran toro.
  • DIEGO URDIALES, de morado y oro, buena estocada y diez descabellos (aviso, silencio). En el cuarto, estocada contraria (petición y saludos).
  • EMILIO DE JUSTO, de tabaco y oro, estocada trasera (saludos). En el quinto, estocada (silencio).
  • DAVID DE MIRANDA, de tabaco y oro, estocada (dos orejas). En el sexto, estocada (oreja). Sale a hombros por la Puerta del Príncipe.
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