Acto de presentación de Geopolítica del español en la sede de la RAE
La RAE presenta 'Geopolítica del español': obra que reivindica el valor de la lengua en el plano internacional
La obra, cuyo prólogo ha sido redactado por Su Majestad el Rey Felipe VI, ha sido fruto de la colaboración entre la Real Academia Española y el Instituto Español de Estudios Estratégicos sirviendo como renovación de una larga trayectoria de cooperación entre las letras y el ejército
Este miércoles se ha presentado en la sede de la Real Academia Española (RAE) el libro Geopolítica del español, realizado en colaboración entre la RAE y el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), dependiente del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN).
Esta obra aborda la importancia estratégica de la lengua española, el mayor legado de España a la cultura universal y que es, hoy día, la lengua materna de más de 500 millones de personas. Con este poderoso recurso, la comunidad hispanohablante tiene la oportunidad de consolidar su desarrollo político, económico y cultural desde una posición de colaboración y entendimiento entre sus países.
En la apertura del acto, Santiago Muñoz Machado, director de la RAE y presidente de la Asociación de Academias de la Lengua Española, ha querido agradecer su participación a las más de veinte personas que han colaborado en la redacción del libro, cuyo prólogo ha sido redactado por Su Majestad el Rey Felipe VI. Una vez terminados los debidos agradecimientos, el director de la institución, que ha presidido el acto, ha cedido la palabra al almirante general Teodoro Esteban López Calderón, jefe de Estado Mayor de la Defensa.
El almirante general ha resaltado los vínculos entre la RAE y el Ministerio de Defensa destacando que «dan continuidad a una prolongada vinculación entre ambas instituciones, ya que ha habido 39 académicos militares de los que ocho fueron directores». En su intervención ha manifestado que «la cultura y la lengua tienen una dimensión geopolítica» y que «el idioma desempeña un papel central en el denominado poder blando» en alusión a «la capacidad de un país para influir en otros actores internacionales a través de la atracción, la cultura y los valores en contraposición al uso de lo coerción o la fuerza» propios del poder duro.
A continuación, tomó la palabra Juan Luis Cebrián, coordinador de la obra y académico de la RAE. Sus primeras palabras fueron tomadas del discurso de las letras y las armas que Cervantes incluyó en su obra magna en donde se destaca, acerca de las letras, «que sin ellas no se podrían sustentar las armas». El coordinador de la obra resaltó la iniciativa por la colaboración entre las instituciones, así como el objetivo inicial de que fuera una «tarea de divulgación y estudio asequible a los no especialistas». Finalmente, señaló la importancia actual de la geopolítica, que «es en realidad la principal política, si no la única, que decide finalmente sobre el destino de los pueblos».
Presentación de Geopolítica del español
La siguiente intervención estuvo a cargo del teniente general Miguel Ballenilla y García de Gamarra, director del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional, que retomó la idea del poder duro y el blando. «Vivimos en una etapa en la que el poder duro –militar, tecnológico, financiero– ocupa de nuevo el centro del escenario» ha resaltado. Para él, es necesaria la complementariedad de ambos poderes –no la elección entre uno y otro–, ya que «el poder duro carece de legitimidad en sus fines si no es capaz de generar adhesión y, del mismo modo, el poder blando, por sí solo, no construye estabilidad ni garantiza esa paz kantiana que sigue siendo horizonte normativo de la comunidad internacional».
Como ejemplo de esta idea ha recalcado que «más de doscientos mil militares españoles han participado en setenta misiones en cinco continentes» a lo largo de cinco décadas y que «lo han hecho con profesionalidad, disciplina y una sensibilidad cultural que ha preservado intacta la reputación de España como actor fiable y respetuoso». En sus despliegues en Bosnia, Irak, Líbano o Afganistán ha sido testigo directo de esta labor de nuestras fuerzas armadas.
Después, llegó el turno de la intervención de la académica de la RAE y catedrática de Inteligencia Artificial, Asunción Gómez-Pérez, quien abordó las barreras a superar con respecto al español y el entrenamiento de los diversos modelos de lenguaje en el ámbito de la Inteligencia Artificial. Pese a la importancia global del español, «su presencia en los corpus de entrenamiento ha sido históricamente limitada», por lo que estos «no representan adecuadamente la diversidad lingüística y cultural de los hispanohablantes» mientras que favorecen al inglés frente al resto de lenguas.
Como respuesta a esta situación, la académica ha hablado sobre el proyecto LEIA (Lengua Española Inteligencia Artificial), ideado e impulsado por la RAE con el respaldo de ASALE, que «tiene por objeto la defensa, proyección y buen uso de la lengua española en el universo digital».
Por su parte, el general de brigada Víctor Bados Nieto, director del Instituto Español de Estudios Estratégicos, ha resaltado también «la renovación de una realidad histórica entre las armas y las letras que forma parte de la propia tradición española». Ha añadido que «a lo largo de nuestra historia las armas y las letras no han sido realidades enfrentadas, sino complementarias» aludiendo a referentes de nuestra literatura como Garcilaso de la Vega o el mencionado Cervantes. En su capítulo, ha abordado, entre otros como el lenguaje cotidiano ha adaptado expresiones del ámbito militar como lo son «estar en primer línea» o «bajar la guardia».
La última intervención del acto ha recaído sobre Sergio Ramírez, miembro de la Academia Nicaragüense de la Lengua y académico correspondiente de la RAE, así como ganador del Premio Cervantes. En su discurso habló de la relación de la lengua española en el continente americano resaltando, por ejemplo, como en la catequización, «que fue sobre todo oral» y que «antes que enseñar a hablar español a los indígenas, los misioneros aprendieron sus lenguas y elaboraron gramáticas de esas lenguas».
Destacó, además, dos hitos geopolíticos fundamentales: la Constitución de Cádiz de 1812, con «una asamblea a la que concurrieron diputados peninsulares y diputados americanos», y las proclamas de independencia de los virreinatos en las que «el español fue la lengua de la independencia en la que se escribieron las arengas militares, los mandos y las proclamas, y las primeras constituciones de las nuevas repúblicas».
Vista exterior de la sede de la Real Academia
Para cerrar el acto, el director de la RAE retomó la palabra destacando el valor que ha ejercido la Real Academia desde sus inicios en su contribución a la geopolítica del español. En una primera fase con la elaboración «de las grandes obras normativas de nuestro idioma –el diccionario, la ortografía y la gramática–». En segundo lugar, el momento decisivo de las independencias en América, cuyas nuevas repúblicas mantuvieron el español. Destacó de ese periodo que, de todas las instituciones españolas que salieron de los nuevos estados, «la única institución que no salió nunca de América fue la Real Academia Española».
Ya adentrados en el siglo XX, la RAE aumentó sus esfuerzos por lograr una unidad y cohesión mayor con el español peninsular y el americano, añadiendo gran cantidad de palabras americanas en la edición de 1925. Finalmente, como ha señalado Muñoz Machado, el paso definitivo «ocurrió en 1951 con la creación de la Asociación de Academias de la Lengua Española que supone convertir el trabajo de esta casa en un trabajo confederado».