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La plaza de toros de Trujillo

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La histórica plaza de toros de Trujillo se convierte (por fin) en Bien de Interés Cultural

La declaración, publicada en el BOE, reconoce su valor arquitectónico y pone fin a un expediente iniciado en 1987, al tiempo que refuerza su protección y conservación

La plaza de toros de Trujillo (Cáceres), construida en 1848 y vinculada a episodios clave de la historia contemporánea, ha sido declarada Bien de Interés Cultural por la Junta de Extremadura, que reconoce su valor arquitectónico y patrimonial.

Así se recoge en la publicación del BOE del pasado 16 de marzo, un hito que pone fin a un expediente abierto en 1987. A través de su empresa Funtausa, la familia Matilla gestiona esta histórica plaza de toros.

Interior del coso cacereño

Interior del coso cacereñoJunta de Extremadura

El coso cacereño cuenta ya con el máximo nivel de protección jurídica, un reconocimiento que refuerza la preservación íntegra del conjunto y subraya su singular valor arquitectónico dentro del patrimonio extremeño.

Bajo este régimen, cualquier actuación deberá contar con la autorización de la Junta de Extremadura. Además, se protege un entorno de 60 metros alrededor del recinto, donde quedan prohibidas las intervenciones que puedan alterar su integridad o su valor histórico.

Construida en 1848 por el arquitecto Calixto de la Muela, la plaza cuenta con unos 8.000 asientos y destaca por su estructura de mampostería y ladrillo, así como por su diseño clásico de coso taurino. En el mismo emplazamiento existió anteriormente una plaza de madera, destruida durante la Guerra de la Independencia.

Cartel de la última corrida celebrada en la plaza

Cartel de la última corrida celebrada en la plaza

Durante la Guerra Civil, entre 1937 y 1939, el recinto se utilizó como campo de concentración para prisioneros republicanos, con capacidad para albergar hasta 824 internos.

El edificio fue reconstruido tras la contienda y sometido a importantes reformas en las décadas de 1940 y 1950. En la actualidad, solo se utiliza una vez al año, coincidiendo con las ferias locales. Con esta declaración, el coso de Trujillo consolida su protección y refuerza su papel como uno de los enclaves históricos y arquitectónicos más singulares de Extremadura.

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