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Mona Sahlin, la política sueca que dimitió por el «escándalo Toblerone»

Mona Sahlin, la política sueca que dimitió por el «escándalo Toblerone»Wikimedia Commons

Mona Sahlin, la ministra sueca que dimitió por un par de toblerones

Compró las chocolatinas y realizó otros gastos personales con la tarjeta oficial: no hubo delito, pero la moral protestante se mostró implacable

Mona Sahlin (Solleftea, 9 de marzo de 1957) disponía de todas las bazas para convertirse en la primera mujer en encabezar el Gobierno de Suecia: de familia socialdemócrata de origen humilde –llegó a fregar platos en el comedor de un periódico–, madre soltera antes de casarse con Bo Salin –padre de sus tres últimos hijos–, se convirtió en la diputada más joven del Riksdag, el parlamento monocameral del país nórdico, cuando aún gobernaba Olof Palme. En 1990, con 33 años, Salin fue nombrada ministra de Empleo por Ingvar Carlsson, sucesor de Palme.

Tras una breve etapa conservadora entre 1991 y 1994, el Partido Socialdemócrata volvió a ganar las elecciones en septiembre de aquel, siendo designada Sahlin para asumir la cartera de Igualdad de Género, que ya empezaba a ser un tema de predilección de la progresía escandinava, antes de extenderse por el resto del Viejo Continente. Además, combinó esas funciones con las de viceprimera ministra: su carrera, casi meteórica, seguía su curso.

En el otoño de 1995, Carlsson anunció su intención de dimitir y Sahlin se convirtió en la única candidata para relevarle. Sin embargo, el 16 de octubre de aquel año, el corresponsal político del diario Expressen, Leif Branström, reveló en varios artículos que Mona Sahlin había utilizado la tarjeta de crédito oficial para fines personales. Había comprado artículos, alquilado coches para uso privado y retirado efectivo con la tarjeta. En total, esto implicó gastos personales por valor de 53.174 coronas suecas. Entre los artículos en cuestión figuraban dos toblerones. De ahí el nombre de «escándalo Toblerone». Sahlin había presentado recibos de los gastos y los había pagado posteriormente, pero en varios casos solo después de recordatorios. Mona Sahlin lo llamó un anticipo de sueldo: crasa imprudencia.

Sahlin prosiguió su autojustificación alegando que la razón por la que no había informado sobre el uso privado de la tarjeta de crédito, y que los costos no se habían deducido de su salario, se debía a procedimientos poco claros en las prácticas gubernamentales. Falso: sí existían normas que estipulaban que la tarjeta de crédito del gobierno no podía usarse para gastos privados, y documentos que describían cómo el titular de la cuenta debía regular los gastos de carácter privado. En un momento dado, Sahlin explicó el uso de la tarjeta diciendo que «tomé un adelanto de mi salario, y la mayoría de la gente puede hacer eso».

Simultáneamente, apareció otra información según la ministra había ocultado una niñera no declarada, una cuota de licencia televisiva impagada, al igual que 98 multas de estacionamiento: de estas últimas, solo 32 habían sido enviadas al contable del ministerio.

El entonces secretario de prensa de la ministra afirmó que ésta última no había utilizado las tarjetas de crédito de forma distinta a los demás ministros, y se empantanó en brumosas explicaciones ofrece ejemplos de cómo las normas eran poco claras y, en ocasiones, tenían diferentes interpretaciones según la fuente.

Explicó, además, agravando el caso que, en varias ocasiones, los ministros tuvieron que «recibir un adelanto de su salario» al asistir a eventos sociales; el uso de tarjetas no estaba generalizado en aquel entonces y en los restaurantes se pagaba en efectivo. Este efectivo se retiraba, por ejemplo, de cajeros automáticos, y luego había que retirar lo suficiente para cubrir cualquier eventualidad. El dinero sobrante suponía un adelanto de salario.

De nada sirvió: El 18 de octubre, el Fiscal General de Suecia decidió abrir una investigación preliminar contra Sahlin. Los cargos penales fueron por abuso de confianza, abuso de autoridad y fraude. La dimisión de la ministra se hizo pública el 10 de noviembre, tras unas vacaciones en Isla Mauricio cuyo coste, guardaespaldas incluidos, fue cubierto por el Estado, lo que generó un nuevo debate sobre el criterio de Mona Sahlin y su manejo de los fondos públicos. Sahlin también renunció a su escaño parlamentario y a su puesto en la directiva socialdemócrata. Tardó más de tres años en volver al Gobierno.

Mientras, la investigación preliminar se cerró a principios de 1996, hace 30 años, al no poderse probar ningún delito. Tras el caso, se descubrió que Sahlin había pagado 15.000 coronas de más en el proceso de devolución al erario de las sumas desviadas. En otras palabras: el Estado le debía dinero. Sahlin no podía ser, por lo tanto, imputada. Con todo, a ojos de la opinión pública había tenido un comportamiento deshonesto: la moral protestante de los países nórdicos no perdona. En los países mediterráneos es muy distinto. En los primeros prevalece la fidelidad a los principios. En España, Italia, Francia o Grecia, la fidelidad a las personas y las siglas. Los índices de corrupción entre una zona de Europa y la otra lo demuestran.

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