Julio Martínez Mesanza
El poeta que canta a la nobleza de la espada y a la Europa que se perdió
No hay pluma como la de Julio Martínez Mesanza a la hora de entrar al campo de batalla
Tiene España una rica tradición de poetas soldados: de Jorge Manrique a Garcilaso, pasando por Lope de Vega o —por supuesto— Miguel de Cervantes. Una estirpe ilustre que desemboca, en más de un sentido, en el autor que ha logrado extraer poesía de un carro de combate o un disparo de artillería: Julio Martínez Mesanza, el bardo que habla de una Europa mítica que ya no parece importarle a nadie¹.
Martínez Mesanza es un caso único en la poesía española. Lleva forjando poemas desde hace décadas, pero apenas ha publicado un puñado de poemarios: Europa (1983) y sus sucesivas ampliaciones, Las trincheras (1996), Entre el muro y el foso (2007) o Gloria (2016). Él mismo reconoce que podría haber hecho más, y que a menudo ha preferido leer, ver un partido o compartir una copa, pero lo escueto de su obra no ha sido óbice para consolidarse como una de las voces poéticas con más personalidad del panorama patrio.
«Creo —reflexiona el poeta, en una entrevista reciente en El Mundo²— que la mayoría de los poetas son mejores que yo. Estoy convencido de que la mayoría son también más inteligentes. Y puedo asegurar que la mayoría trabaja más. (...) ¿Por qué entonces, sin haber puesto más que el resto, he conectado con un público muy reducido pero fiel? Es un misterio. Aunque pueda sonar raro a los oídos modernos, yo lo achaco a un don que viene de Dios. A unos se les concede el mejor de los dones: el de ser buena persona. A mí, el don de escribir poemas que por alguna razón llegan al lector. Lo agradezco».
Julio Martínez Mesanza
Julio Martínez Mesanza nació en Madrid, en 1955. Se licenció en Filología Italiana y tradujo a Dante, a Moravia o a Miguel Ángel, entre otros. Trabajó en el Ministerio de Cultura, el Instituto Cervantes —dirigió los centros de Lisboa, Milán, Túnez y Tel Aviv— y la Biblioteca Nacional. En el año 2017 obtuvo el Premio Nacional de Poesía por Gloria, pero muchos le conocen por Europa, su primer libro, que recientemente ha sido musicado por Loquillo, devolviéndolo a la actualidad más de cuarenta años después de que viera la luz por primera vez.
Europa fue la carta de presentación de un mundo interior singular, forjado en endecasílabos estrictos y un castellano «certero, que huye de las ambigüedades y llama al pan, pan, y a la torre, torre»³. Un mundo melancólico, moral, de cargas de caballería y castillos que ejercen un poder omnímodo y siniestro. De viejas virtudes hoy olvidadas, que aquí se presentan límpidas e inmaculadas; de símbolos militares con los que Martínez Mesanza no celebra tanto la fuerza del vencedor como la épica de los vencidos.
«La poesía de Mesanza, como los grandes descubrimientos, supone para el lector un tesoro que descubre y que, con el egotismo propio, guarda para sí primero», explica Álvaro Petit. Para el neófito, valga como ejemplo —y anzuelo— una de las composiciones más celebradas de aquel primer poemario, San Luis:
Hay algo noble en todos los jinetes.
Y espadas nobles hay en manos regias,
y audaces horas y monarcas santos
que cabalgan enfermos, poseídos
por una gracia que el temor destruye.
Ellos nunca quisieron ser los dioses,
pues Dios era su sueño y su vigilia.
Hay espadas que empuña el entusiasmo
y jinetes de luz en la hora oscura.
Martínez Mesanza —poeta soldado y ávido lector de Tucídides, Heródoto o Tácito— escribió este poema en Pamplona mientras realizaba el servicio militar. «Vi a los jinetes y yo mismo lo fui también. De ahí salió San Luis. O sea, que le estoy muy agradecido a la mili y a Pamplona», recuerda en la citada entrevista con El Mundo.
Es un agradecimiento que en la España del siglo XXI suena contracultural, pero no menos que su opinión sobre la historia de nuestro país: «Deberíamos estar orgullosísimos (...) [porque] incluso en las horas que se pueden considerar más oscuras, España dio un ejemplo mucho más positivo que el de otros países», dice. Ya en septiembre de 1982, Martínez Mesanza escribía: «Mi corazón siempre estará con Hernán Cortés y con Francisco Pizarro, y nunca con la Compañía de las Indias Orientales».
Portada del libro 'Europa', de Julio Martínez Mesanza
Otro elemento crucial en su poesía es la dimensión vertical de la vida: siendo Martínez Mesanza católico y honesto, no podía quedar fuera de sus composiciones la relación con Dios, algo que resulta especialmente patente en su —hasta la fecha— último poemario, Gloria. Preguntado en una entrevista⁴ sobre si el libro es «poesía religiosa», respondía él que «indudablemente», pero que él prefiere hablar de poemas cristianos, «porque es el mundo de la tradición y la fe cristiana el que está detrás, no una experiencia religiosa que puede ser vaga o común a otras religiones».
Con todo, lo religioso no aparece en su obra como una catequesis mascada —«Lo que nunca he pretendido es hacer poesía de santos; si me dirijo a la Virgen es como pecador, no como buena persona ni mucho menos», dice⁵—, sino en toda su complejidad viva y ardiente. Valga como ejemplo una de las composiciones más breves de Gloria, titulada Defendido:
y dentro de la herida defendido
de tanto no que solo trae nada,
de tanto tibio sí, de tanta tregua.
El filo de la espada, la Virgen María, el avance imparable de los carros, la desolación del traidor, los ojos de los caballos moribundos. Todo ello y más se conjuga en el mundo de Martínez Mesanza, que utiliza este imaginario bélico y medieval para hablar de las guerras exteriores y del principal conflicto que todos atravesamos: el que mantenemos con nosotros mismos.
Notas
2. El artículo en cuestión apareció publicado en el suplemento Papel el 6 de mayo de 2025. Se titula Julio Martínez Mesanza, el premio Nacional de Poesía al que canta Loquillo: «Ha habido un borreguismo intelectual muy grande con la Leyenda Negra de España».
3. El mismo artículo que en la nota 1.
4. La entrevista citada la realizó Alfa y Omega en febrero de 2018, y se titula Julio Martínez Mesanza: «’Gloria’ es el esplendor de la creación y el Creador».
5. La misma entrevista que en la nota 2.