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Andrés Amorós
Crónica deAndrés AmorósMadrid

Plúmbea decepción con los toros de Pablo Romero

Sólo Antonio Ferrera roba algunos naturales de mérito

Act. 13 may. 2026 - 22:54

Sólo Antonio Ferrera dejó algunos naturales dignos de elogio al cuarto de la tarde

Sólo Antonio Ferrera dejó algunos naturales dignos de elogio al cuarto de la tardeX: @LasVentas (Plaza 1)

La imagen de los jóvenes que se tiraron al ruedo de Las Ventas para sacar a hombros a Álvaro Serrano ha emocionado a mucha gente. Ahora mismo, no sucede eso solamente cuando triunfa Morante. Mucha gente joven está descubriendo ahora la belleza y la emoción del arte de la Tauromaquia. El que no lo vea, o está muy ciego o se ha puesto una venda en los ojos. ¿Se les ocurre algún nombre?

En los primeros cuatro festejos de esta Feria de San Isidro, ya ha habido dos clamorosas salidas a hombros, la de la Talavante y la de Álvaro Serrano. No recuerdo yo un antecedente igual. Evidentemente, esto es buenísimo para la vigencia social que hoy tiene la Fiesta. Y se anuncian ya las próximas reapariciones de Morante y de Roca Rey, que van a ser fuente de noticias. ¿Cómo lo explica Óscar Puente, que dijo que la Tauromaquia, ahora, es «irrelevante»? Me gustaría saberlo.

No todo podía seguir saliendo igual de bien, en esta Feria… Vuelven esta tarde a San Isidro, después de años, los toros de Partido de Resina; es decir, los herederos de la mítica ganadería de Pablo Romero: los llamados «toros guapos», inconfundibles por su bellísima estampa. Durante muchos años, los mataban las primeras figuras. Vino luego una crisis en su juego. Todos los aficionados deseamos que se recuperen…

Antonio Ferrera, este martes en Las Ventas, con un singular capote azul

Antonio Ferrera, este martes en Las Ventas, con un singular capote azulEFE

El cartel tiene un signo muy claro, muestra la internacionalidad de la Fiesta. No sólo es una realidad indiscutible; también, un gesto que agrada a muchos aficionados hispanoamericanos que acuden a esta Feria. (Además del valor ecológico y del valor cultural, la Tauromaquia posee un claro valor turístico y económico).

Por desgracia, hoy se ha interrumpido –espero que brevemente– la gran racha inicial de esta Feria. Los toros de Pablo Romero se han quedado en pura fachada: bien presentados, serios, con pitones, pero de juego muy decepcionante, deslucidos, con muy poca casta brava. Sólo Antonio Ferrera, tirando de experiencia, ha logrado arrancarle al cuarto toro algunos naturales. Todo lo demás ha sido –como dijo con humor Julio Cortázar de algunos fragmentos de Rayuela– «capítulos prescindibles». Y el tercio final de banderillas ha rematado lamentablemente el desastre.

Recibe Antonio Ferrera con su liviano capote azul al primer toro, que sólo se deja pegar, en varas. Conforme a su costumbre, lo saca del caballo con un lance lucido; en este caso, una singular chicuelina. Compiten con los palos dos excelentes toreros, Fernando Sánchez y Ángel Otero. En la muleta, el toro queda corto, vuelve rápido; no es peligroso pero sí deslucido. Con mucho oficio, Ferrera le busca las vueltas de una y otra forma pero no logra brillo ni conexión con el público. Con habilidad, deja una estocada. No ha pasado nada.

El segundo, muy en el tipo, lucero y bragado, acude de largo al caballo; mide bien el castigo Alberto Sandoval porque el animal está justo de fuerza. El mexicano Calita (hijo de El Cala, matador de toros) tiene amplia experiencia y muchos éxitos en su país. Ha toreado menos en España. El toro es soso, dice muy poco. El trasteo voluntarioso del diestro no cuaja. Falla con la espada.

Antonio Ferrera, en este quinto festejo de San Isidro

Antonio Ferrera, en este quinto festejo de San Isidro

El tercer toro, astifino, no embiste con claridad al capote; al salir de la primera vara, pierde las manos y da una vuelta de campana; se para muy pronto. El venezolano José Enrique Colombo es un banderillero atlético, espectacular, que suele obtener éxitos en este tercio. Sin embargo, su estilo no siempre ha sido apreciado en Las Ventas. El toro tardea pero acude rápido, Colombo da un gran salto para clavar los palos y surge la división de opiniones, que aumenta en el último par. Una parte del público se impacienta por los prolijos preparativos. Las embestidas del animal son irregulares, sale de la muleta desentendido, no hay lucimiento alguno. Mata mal. Llevamos más de una hora de festejo y no ha pasado nada.

El cuarto, muy armado, tiene seria y bella estampa. Lo deja Ferrera de largo, mueve bien el caballo Borja Lorente: el toro acude pero sale de naja. todo el intento de ofrecer espectáculo se frustra. En banderillas, el animal espera mucho: ni siquiera Ángel Otero y Fernando Sánchez logran lucirse. Ferrera tira de recursos para sacarle algunos muletazos , con más mérito que lucimiento. Al final, le roba algunos naturales realmente valiosos, que el público no valora como merecen. Por la larga porfía, suena un aviso antes de entrar a matar; lo hace de una estocada desprendida y saluda. Ovacionan algunos cómo se resiste a caer un toro que ha dado muy pocos motivos para los aplausos… Una falta de criterio.

El quinto, bien armado, acude de lejos al caballo la primera vez; la segunda, ya se va. Se esfuerza Calita en conducir por abajo las sosas y deslucidas embestidas, intenta justificarse, pero la gente le pide que abrevie. Entra a matar de una forma muy rara , tapándole la cara con la muleta a media altura y dando un salto: lo logra, aunque la forma sea muy poco ortodoxa.

Echa las manos por delante el último, de salida. El toro tardea, el picador no respeta la raya, el aburrido público aprovecha la ocasión para desahogarse, protestando. Toma Colombo las banderillas pero el animal amaga, se para, se desentiende. Se suceden las pasadas en falso, antes de que el matador entregue los palos a sus subalternos, que fallan también varias veces… El Presidente acaba cambiando el tercio aunque el toro no tenga los palos reglamentarios. ¡Vaya lidia desastrosa! En la muleta, el toro mansea y el diestro machetea. Mata mal pero pronto.

Colombo intenta poner banderillas al último de la tarde

Colombo pone banderillas al tercero de la tardeEFE

El resumen es fácil: por mucho que deseemos la recuperación de los toros de Pablo Romero, los de esta tarde se han quedado en la fachada. Sólo Ferrera, con su gran experiencia, le ha arrancado algunos naturales al cuarto. Calita y Colombo han quedado prácticamente inéditos.

Vale la pena comentar brevemente el mitin con las banderillas, en el último toro. El criterio adecuado lo definió hace años don Gregorio Corrochano: los matadores que también banderillean sólo deben coger los palos cuando lo hagan mejor que lo harían sus subalternos. Con los toros difíciles, éstos deben resolver los problemas con rapidez, usando los recursos que las tauromaquias clásicas señalan para estos casos: pares de dentro a fuera, al sesgo, de sobaquillo…

Salvo unos pocos naturales de Ferrera y el mitin final, con las banderillas, apenas ha pasado nada: todo lo contrario de lo que debe ser una corrida de toros.

La mejor conclusión es el verso de José Hierro: «Después de todo, todo ha sido nada»… No importa. Mañana volveremos a Las Ventas, con la misma ilusión.

FICHA

  • Madrid. Plaza de Las Ventas. Quinto festejo de la Feria de San Isidro. Casi 19.000 espectadores.
  • Toros de Partido de Resina, bien presentados, serios, con pitones, pero de mal juego, muy deslucidos.
  • ANTONIO FERRERA, de grana y oro, estocada (silencio). En el cuarto, estocada desprendida (aviso, saludos).
  • CALITA, de gris plomo y oro, tres pinchazos y estocada desprendida al encuentro (silencio). En el quinto, estocada (silencio).
  • COLOMBO, de lila y oro, pinchazo, media y descabello (aviso, silencio). En el sexto, estocada defectuosa (silencio).
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