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Spotify defiende la IA musical regulada como freno a la creación «descontrolada» en la red
El codirector ejecutivo de la plataforma, Alex Norström, avala el uso de herramientas generativas en plena polémica por el impacto de esta tecnología en la creación artística
El codirector ejecutivo de Spotify, Alex Norström, ha defendido el uso de inteligencia artificial generativa aplicada a la música siempre que esté sujeta a regulación y supervisión, como alternativa a lo que describe como un ecosistema digital cada vez más caótico.
En una entrevista con el Financial Times, el directivo sueco justificó el reciente acuerdo alcanzado con Universal Music Group para el desarrollo de herramientas que permitan a los usuarios crear versiones y remezclas de canciones mediante IA, dentro de un entorno controlado y con respaldo de la industria.
Norström reconoció que existe una creciente inquietud en el sector artístico por el avance de estas tecnologías. Habló de una «ola de contenidos generados sin criterio» que, a su juicio, está afectando a la percepción de la música en las plataformas digitales y generando rechazo entre parte de los creadores.
Alex Norström
Frente a ese escenario, el responsable de Spotify sostuvo que la respuesta pasa por ordenar el fenómeno desde dentro del propio sistema. «La clave es evitar la anarquía tecnológica y trabajar con una IA legal y supervisada», vino a señalar, en referencia a la estrategia de la compañía.
El acuerdo con Universal, anunciado la semana pasada y aún pendiente de concretar en sus condiciones económicas, permitirá —según la compañía— generar hasta 10.000 variantes de una misma canción original. El acceso a estas funciones implicará un coste adicional para el usuario.
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Norström subrayó además que la plataforma ya venía reforzando sus mecanismos de control frente al fraude y los usos indebidos. En esa línea, recordó la reciente incorporación de etiquetas para identificar contenidos creados con inteligencia artificial, con el objetivo de diferenciar entre obras humanas y producciones sintéticas.
La iniciativa se produce en un contexto de creciente tensión en la industria cultural. Música, cine y literatura observan con preocupación la expansión de la IA generativa y su capacidad para replicar estilos, voces y estructuras creativas, al tiempo que se debate cómo proteger la autoría en un entorno cada vez más automatizado.