David Hockney, en una imagen fechada en 2015
Muere a los 88 años David Hockney, pionero del 'pop art' que terminó pintando con iPad
El artista, que mantuvo una intensa actividad casi hasta sus últimos días, desempeñó un papel clave en el desarrollo del pop art durante la década de 1960 y dejó gran huella en el panorama artístico mundial
David Hockney, considerado una de las figuras más influyentes del arte británico de los siglos XX y XXI, ha muerto a los 88 años, según comunicó este viernes su representante, Erica Bolton. El artista, que mantuvo una intensa actividad creativa prácticamente hasta sus últimos días, desempeñó un papel clave en el desarrollo del pop art durante la década de 1960 y dejó una huella profunda en el panorama artístico internacional.
En un comunicado difundido por Bolton se señala que: «El célebre artista británico David Hockney, una de las figuras más importantes del arte contemporáneo de los siglos XX y XXI, falleció en paz en su casa el 11 de junio de 2026, un mes antes de cumplir 89 años».
La representante destacó asimismo la personalidad del pintor y la impronta que deja tras de sí. «El legado perdurable de David Hockney refleja su profundo entusiasmo por la vida, su extraordinario sentido del humor, su inmensa generosidad y su curiosidad inquisitiva, plasmadas en su frase característica: 'Ama la vida'», añadió. Bolton también indicó que «los detalles sobre los homenajes se anunciarán próximamente».
Se adaptó al iPad
Nacido el 9 de julio de 1937 en Yorkshire, al norte de Inglaterra, su trayectoria mostró un interés constante por la innovación y por las posibilidades que ofrecían las nuevas herramientas tecnológicas. De hecho, sus últimas creaciones fueron hechas íntegramente mediante un iPad, una muestra más de su permanente inquietud artística y de su disposición a experimentar con nuevos formatos.
En el Reino Unido era una personalidad ampliamente reconocida y apreciada. Su característica imagen, marcada por las gafas redondas, la gorra que rara vez abandonaba y su inconfundible acento de Yorkshire, contribuyó a convertirlo en una figura muy querida por los británicos, que lo consideraban un auténtico patrimonio nacional.
La infancia de Hockney transcurrió en Bradford, una ciudad industrial de Yorkshire caracterizada por sus cielos grises. Aquellos orígenes contrastaron con la fascinación que más tarde sintió por la luminosidad y el estilo de vida de California. La costa oeste ejerció una intensa atracción sobre él desde los años 70 y terminó convirtiéndose en su principal lugar de residencia durante cuatro décadas.
Durante más de setenta años de carrera, desarrolló una obra marcada por una mirada optimista y vitalista. Esa visión luminosa de la realidad contribuyó a que se convirtiera en uno de los artistas más populares y reconocibles del mundo. Varias de sus creaciones alcanzaron además cifras récord en subastas internacionales, ayudando a consolidar su prestigio tanto artístico como comercial.
La amplitud de intereses de Hockney quedó reflejada en una producción extraordinariamente diversa. Su obra abarcó bodegones, paisajes y una extensa colección de retratos de amigos, familiares y personas de su entorno. Paralelamente, desarrolló una destacada actividad en el ámbito escénico, diseñando decorados y propuestas visuales para representaciones teatrales y producciones operísticas.
Con una carrera que atravesó más de siete décadas y una permanente voluntad de renovación, David Hockney deja tras de sí una de las trayectorias más influyentes y reconocidas del arte contemporáneo.