Dolores Montoya, «La Chispa», durante la presentación de los actos por el 75º aniversario de Camarón de la Isla
Dolores Montoya, viuda de Camarón: «Le hubiera encantado vivir con la tecnología, hubiera utilizado la IA»
Su revolucionario disco La leyenda del tiempo es un buen ejemplo de que hubiera sido cierto con la utilización de instrumentos «impropios» del género, entre otras cosas. En 2027 se cumplen 75 años del nacimiento del mito
Dice la viuda de Camarón de la Isla, la Chispa, que como su marido era un «avanzado a su tiempo» (escúchese la Leyenda del tiempo), si estuviera vivo «le hubiera encantado vivir con la tecnología que hay ahora».
«Él se habría apasionado con todas las tecnologías y todos los cacharros y querría hacer cosas con lo que hay ahora», asegura Dolores Montoya, quien no duda de que habría utilizado la inteligencia artificial.
El año que viene se cumplen 75 años de su nacimiento. «El mismo día que murió la gente fue corriendo a comprar sus discos (...) Metía a 5.000 personas en un escenario, que eso no lo hacía nadie, y terminaba de trabajar y lo esperaban abajo para que tocara a sus niños, una cosa tremenda».
«El mismo día que murió la gente fue corriendo a comprar sus discos (...) Metía a 5.000 personas en un escenario, que eso no lo hacía nadie, y terminaba de trabajar y lo esperaban abajo para que tocara a sus niños, una cosa tremenda».
De su modernidad habla La leyenda del tiempo de 1979, un flamenco distinto con la producción de Ricardo Pachón y con colaboradores como Kiko Veneno, Tomatito y Raimundo Amador. Un hito y un escándalo para los puristas por el que dice su mujer que solía decir: «El próximo lo hago con guitarra y voz solamente».
Afirma que la disciplina que le impusieron desde niño le llevó a la liberación de La leyenda del tiempo, una rebeldía inspirada. Otros éxitos posteriores fueron Como el agua de 1981, Potro de rabia y miel o Soy gitano (1989), «que aún se pone cuando hay una boda, lo mismo de payos, que de gitanos, que de extranjeros», subraya.
Una canción que nadie quería cantar, pero él sí quiso «y lo hizo precioso», afirma Montoya. «Él cantaba para todo el mundo porque él no nació racista. Es verdad que somos gitanos y llevamos la cultura nuestra por dentro, pero él pensaba: 'Si yo respeto a todo el mundo, me respetan a mí'».
Montoya recuerda la «gran pena» de Camarón por no haber aprendido solfeo, pero recuerda que suplía esa carencia con trabajo e instinto. «Él sigue sonando y la verdad es que en la sociedad general de autores generamos nada», denuncia La Chispa, antes de concluir con el reproche sobre todos los temas en los que no se le atribuyó autoría: «Se aprovecharon».
El acto principal del «Año Camarón» tendrá lugar el 1 de diciembre en el Movistar Arena de Madrid, con la participación de artistas como Kiko Veneno, Tomatito, José Mercé, Miguel Poveda, Carmen Linares, Israel Fernández o Ángeles Toledano, entre otros.