Cubierta de 'Hemingway 1937'
'Hemingway 1937': el segundo caso del inspector Telésforo Gantín
O cuando la mayor virtud de una novela de misterio es transformarse en un vampiro y embelesarnos hasta terminar su lectura
Acta est fabula, o, «la función ha terminado»; me digo al terminar esta novela, a sabiendas y alegría de que me va a seguir acompañando. Un pequeño milagro que no se da con frecuencia. Cerrar un libro y cerrar los ojos para sentir que, toda su experiencia, aventuras y personajes no nos abandonarán.

Homo Legens (2026). 248 páginas
Hemingway 1937
Ahora, déjese llevar en esta aventura de la mano de un adolescente llamado Luis Mellado; a veces muy niño, otras demasiado viejo por las cornadas de la vida.
Algo pasó en Valencia en 1937 y este joven discípulo del inspector Telésforo Gantín nos lo desvela a través de una narración epistolar de los sucesos. Es una cuestión más allá del honor. Es la finalidad de probar la inocencia y sacar de la cárcel a su mentor, preso en 1940 tras la victoria de las tropas nacionales.
Gantín es un policía honrado, y ya viejo amigo de quienes le conocieran en Der Sandmann, la primera aventura conocida de este inspector en el bando de los perdedores.
Ya estamos inmersos en un viaje en el tiempo. Desde las primeras páginas va a sentir Zeitgeist de aquel 1937, entendido en español como el espíritu de la época; el clima cultural e intelectual. Hemingway prepara una película de propaganda a favor de la República, los refugiados huyen del avance del ejército de Franco; hay hambre pero también cafés a rebosar. Hay conspiración.
Domina el territorio la Komintern, también conocida como la Internacional Comunista; siempre bajo el dictado de Moscú y los servicios secretos soviéticos con todas sus siglas; la NKVD o antigua KGB, GRU o inteligencia militar. El objetivo y esfuerzo –haciendo énfasis en el aspecto sangriento– por convertir al Partido Comunista de España (PCE) en el único centro de poder del bando frentepopulista. Stalin ha ordenado aniquilar a trotskistas y anarquistas. Se prepara la escabechina.
Pero el inspector Telésforo Gantín está perdido en otro laberinto. Varios niños han aparecido asesinados.
Le ruego que se deje llevar como en un acto de hipnosis. Porque hay ocultismo, hay magos y mentalistas. Sienta la luz cálida del Mediterráneo; que usted vuelve a su infancia y, el embelesamiento ante el mago; el asombro de los otros niños ante sus trucos inexplicables. Recuerde, donde hay luz, hay sombra. Ahora, escuche una palmada fuerte, seca y sonora.
Acaba de despertar en una sala de luz tenue de azul frío. No puede moverse, y, borrosas ve dos siluetas que le extraen la sangre. No puede gritar. Siente el terror del vampirismo.
Ahora escuche otra palmada y parpadee, y siéntase como la persona adulta que es. Con desorientación porque su situación y la penumbra le impiden ver a otras personas como usted, pero oye sus gemidos, y huele su miedo.
Es lógico, usted se encuentra en un centro de detención, tormento y asesinato llamado checa o cheka. Y su destino está en manos de los mejores especialistas soviéticos en interrogatorios y tortura. También los hay españoles de reconocida eficacia. Lo más posible es que ni sepa por qué está allí; quizás por católico, tal vez por trotskista.
Despierte. Ha sentido el terror. Pero también va a sentir el primer amor y sus equivocaciones. Y curiosidad. Sobre todo va a sentir curiosidad por saber más de este periodo de nuestra historia.
Y descubrirá que a la mayoría de personajes soviéticos reales que aparecen en la novela les dieron tormento y matarile a su regreso a la Unión Soviética. Quizás por su ideología fanática, unida a la carencia de escrúpulos y un pésimo sentido de la oportunidad. O tal vez por aquello de Mateo, 26, 52 de qui acceperint gladium gladio peribunt, o, «aquel que hiere con la espada, muere con la espada».
Y entre tanto, usted se pregunta qué hace Hemingway en todo esto. José Robles ha sido detenido por los soviéticos, se le supone desaparecido en una cheka. Es el traductor del escritor norteamericano y amigo de Hemingway, John Dos Passos. No le puedo decir más. Déjese llevar.
Donde hay sombra, hay luz; antros clandestinos como el Komsomol con la alegría del juego, la bebida y el cabaret. Usted se encuentra entre espías, buscavidas de todas las calañas, mujeres de la vida, proxenetas y granujas, artistas e intelectuales y demás gentes de mal vivir; el repaso que se llevan Rafael Alberti y señora es memorable.
Algo que sí me atrevo a desvelar, es la presencia de Corto Maltés, quien murió anciano y demenciado en Viña del Mar, Chile. Cualquier dato desde su aparición en la guerra civil es de agradecer. Por las investigaciones realizadas por don Aquilino, sabemos que el Maltés fue acompañante de Hemingway al frente de guerra. Aviso a navegantes: si no llega a ser por Corto Maltés, nuestro inspector no llega; vamos, que ¡no llega! a resolver el caso.
Una trama endiablada que soluciona su complejidad con lógica racional. Las subtramas confluyen en un laberinto que va formando un puzle en donde, al final, no hay ninguna pieza que falte. No queda ningún fleco suelto en este combate entre el Bien y el Mal. Porque llegamos a entender las buenas razones del Mal.
Es la Weltanschauung de don Aquilino Cayuela, de humor fino y escritura entre líneas. Es su oficio de artista, y una maravillosa capacidad para haber narrado tanto en tan pocas páginas. El autor es colaborador de El Debate en análisis internacional, estudió filosofía y teología y es catedrático de filosofía moral y política en la Universidad Abat Oliba CEU de Barcelona.
Tras contemplar la portada del libro, pienso en la gran serie de televisión con proyección internacional que saldría de Hemingway 1937, con el inspector Telésforo Gantín y narrada desde el punto de vista de su ayudante Luis Mellado.
Acta est fabula, «la función ha terminado». Por el momento para mí, y hasta la próxima aventura de Telésforo Gantín. Para usted comienza ahora la aventura. Disfrute de la lectura.