Cubierta de 'El banquete'
'El Banquete' más sabroso de la historia del pensamiento
La obra maestra de Platón es sobre Amor y se sirve con vino
Obra cumbre de las muchas que escribió el filósofo griego, El Banquete es un diálogo de obligada lectura para acercarse, no solo al pensamiento de Platón, sino al panorama cultural y vital de la Grecia clásica.

Traducción de Marcos Martínez Hernández. Gredos (2014). 144 páginas
El Banquete
Platón fue un hombre de su tiempo y así lo muestran sus diálogos. Aunque el tema principal suele ser de cariz intelectual, no está exento de un escenario cotidiano que enmarca la conversación de los interlocutores. Así pues, entran en juego las referencias a la cultura griega, a sus políticos e historia, así como a lo más corriente de sus costumbres. En este caso, los lectores asistirán a un mal llamado «banquete» (δεῖπνον), pues se trata realmente del «simposio» (συμπόσιον). El marco del diálogo es, por lo tanto, el de esta charla desarrollada al margen de la comida, después del festín, destinada solamente a la bebida con la que se acompañaban fervorosas discusiones. Se trata, pues, de un encuentro en torno al vino; la propia etimología de la palabra así lo indica: «συμ - πίνειν» es «beber con». La sobremesa griega era animosamente regada con la bebida de Dioniso, pero también filosóficamente nutrida de temas no poco banales. El Amor, es el asunto que ocupa a los asistentes al «Banquete» en casa de Agatón. Ahora bien, el estilo platónico varía ligeramente con respecto al del resto de sus diálogos. En este caso, Platón opta por referir de forma indirecta lo acontecido en esa cena.
Es decir, aunque es a Apolodoro a quien interpelan varios amigos que han tenido noticias acerca de dicho banquete, ni siquiera él mismo asistió como invitado. Se limita a relatarles lo que Aristodemo, que sí estuvo presente, le contó a Glaucón cuando este le planteó la misma pregunta. Una vez dibujado el esquema narrativo es tentador pensar que Platón quiere quedarse con sus lectores.
No obstante, superado este abordaje, aterrizamos en la casa de Agatón, es el momento oportuno, la comida ha terminado, las copas comienzan a llenarse. El motivo de la celebración es la victoria obtenida por el anfitrión en el certamen trágico. Un dato fundamental: Sócrates estaba presente. Su entrada no es gloriosa, pero no le faltará protagonismo.
No será él quien proponga el tema que acompañará al vino, ni siquiera arrancará el turno de intervenciones. Realmente, el diálogo en sí es peculiar. El estilo teatralizado al que nos acostumbran otros escritos platónicos brilla por su ausencia. El porqué lo determinan el tema y la forma propuestos por Erixímaco. Este manifiesta su indignación al reparar en que no existen dignos elogios a Amor. La propuesta, por consiguiente, es que cada uno de los presentes pronuncie «un discurso, lo más hermoso que pueda, como elogio de Eros».
Este atípico diálogo se compone de la secuencia de los encomios que los comensales pronunciaron durante el simposio. La tensión va en aumento a lo largo de los cinco primeros discursos, intercalados con algunas réplicas y preguntas. Pero todos aguardan que intervenga Sócrates, el caballo ganador. El maestro nos sorprende esta vez. También quiere entrar en el juego de las voces narradoras. Es su voz, pero sus palabras son prestadas de la doctrina de una tal Diotima. Su planteamiento es arriesgado. Aunque recoge afirmaciones de sus compañeros, apunta que la condición del Amor es la de «daimon» (δαίμων), figura intermedia entre lo humano y lo divino. Asimismo, es hijo de Poros (Abundancia) y Penía (Pobreza): una fórmula perfecta para sintetizar su naturaleza. El Amor busca siempre algo, lo bello de lo que, no obstante, siempre está falto, pues, por su condición pobre, nunca llega a estar plenamente saciado.
Leer el Banquete ha de ser una experiencia inmersiva. Conviene hacerlo como uno más entre los comensales. Recostados, alzaremos nuestras copas como el resto de asistentes y, como ellos nos dejaremos interpelar por las preguntas que van tejiendo la trama de reflexiones. ¿Qué es el Amor? ¿Se puede amar aquello que no es bello? ¿Es el Amor el medio más eficaz para alcanzar la plena felicidad?
Se trata de un tema nunca suficientemente agotado; siempre demasiado manido. Esta obra invitó entonces, y nos invita ahora, a reconsiderar las dimensiones de una palabra tan sencilla como trascendente. Nunca lo diremos todo acerca del Amor. Lo que está claro es que, para los que escribieron después de la Academia y para los que siguen escribiendo ahora, El Banquete sigue siendo una obra de referencia, de obligada consulta. Quienes deseen discutir sobre este tema han de asistir antes a este paradigmático simposio platónico.