El diario original de Ana Frank
Por qué el 'Diario de Ana Frank' puede leerse gratis en Alemania o Bélgica, pero no en España, Francia o Países Bajos
La duración de la protección de la obra no es igual en todos los países. La clave está en la legislación sobre derechos de autor y en el papel que desempeñó Otto Frank en la edición de los manuscritos tras la muerte de su hija
El Diario de Ana Frank lleva décadas protagonizando una batalla jurídica que divide a Europa. Mientras en algunos países determinadas ediciones de la obra ya son de dominio público, en otros sigue protegida por derechos de autor. Esa disparidad ha llevado al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) a pronunciarse por primera vez sobre cómo deben difundirse estas obras en Internet.
La sentencia, dictada este jueves, establece que una obra que ya es de dominio público en un Estado miembro puede difundirse gratuitamente en Internet, aunque siga protegida en otros países de la Unión Europea. El fallo, que tiene como origen un litigio entre el Fondo Ana Frank y la Fundación Ana Frank, fija así un criterio inédito sobre la aplicación de los derechos de autor en el entorno digital.
Cuadro de Ana Frank en la casa museo ubicada donde ella y su familia estuvieron escondidos de los nazis
Eso sí, la publicación solo será legal si la página web incorpora un sistema de bloqueo geográfico que impida el acceso desde los Estados donde la obra aún conserva derechos de autor. De esta forma, el tribunal trata de compatibilizar la libre difusión de las obras de dominio público con la protección de los titulares de esos derechos en los países donde siguen vigentes.
¿Por qué el 'Diario de Ana Frank' sigue protegido?
Ana Frank murió en 1945, con 15 años, en el campo de concentración de Bergen-Belsen, víctima del tifus, después de haber sido deportada por el régimen nazi. La regla general de la Unión Europea establece que los derechos de autor expiran 70 años después de la muerte del autor. De aplicarse únicamente ese criterio, el Diario de Ana Frank habría pasado a ser de dominio público el 1 de enero de 2016.
Ana Frank
Sin embargo, el origen del conflicto reside en las distintas ediciones de la obra. El Fondo Ana Frank sostiene que algunas versiones publicadas no son únicamente obra de la joven escritora, sino que incorporan una aportación creativa de su padre, Otto Frank, fallecido en 1980, quien editó y preparó los manuscritos para su publicación.
Esa interpretación es la que explica que la protección de los derechos de autor no sea la misma en todos los países y que algunos consideren determinadas ediciones todavía protegidas mientras otros las tratan como obras de dominio público.
Los países donde aún conserva derechos de autor
En Europa, la situación dista mucho de ser uniforme. Mientras países como Bélgica, Alemania o Italia consideran que determinadas versiones del Diario de Ana Frank ya forman parte del dominio público desde 2016, España, Países Bajos, Francia y el Reino Unido siguen manteniendo protegidas las ediciones objeto del litigio.
La principal razón es que sus respectivos marcos jurídicos reconocen, con distintos matices, que la labor editorial desempeñada por Otto Frank tras la muerte de su hija puede generar una nueva protección por derechos de autor sobre determinadas versiones de la obra.
Entrada al escondite tras una estantería
El caso más claro es el de Países Bajos, donde el propio Tribunal de Justicia de la Unión Europea recuerda que algunas partes de la obra permanecerán protegidas hasta 2037. En España, Francia y el Reino Unido, las ediciones afectadas por esta controversia también continúan sujetas a derechos de autor, aunque la duración de esa protección depende de la legislación nacional y de la versión concreta del Diario, por lo que no existe una fecha única de expiración aplicable a todas ellas.
Fuera de Europa, la situación tampoco es homogénea. Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda mantienen protegidas determinadas ediciones del Diario de Ana Frank, aunque por motivos distintos a los que rigen en la Unión Europea. En el caso de Estados Unidos, la edición publicada seguirá protegida hasta 2042, mientras que en Canadá, Australia y Nueva Zelanda la duración de la protección también depende de la edición concreta y de las particularidades de cada legislación nacional sobre propiedad intelectual.
Esa diversidad normativa explica que una misma obra pueda consultarse libremente en unos países mientras en otros siga siendo necesaria la autorización del titular de los derechos para reproducirla o difundirla. Precisamente esa disparidad normativa es la que ha llevado al TJUE a fijar por primera vez un criterio común sobre cómo pueden difundirse en Internet obras que son de dominio público en unos Estados miembros y siguen protegidas en otros.