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El secretario de Estado de Cultura de España, Jordi Martí, en la Bienal del libro de Sao PauloEFE

El cinismo del secretario de Estado de Cultura: afirma que no hay «sesgo ideológico» en sus políticas

El «simple» ataque del Ministerio de Cultura y su ministro Urtasun, secundado por Jordi Martí, a la tauromaquia basta para descalificar sus palabras. Pero hay mucho más

El secretario de Estado de Cultura, Jordi Martí, hombre de Ada Colau y «lugarteniente» del ministro Urtasun, ha negado en la Bienal Internacional del Libro de São Paulo que «las políticas públicas progresistas» apliquen un «sesgo ideológico».

No se ha quedado ahí Martí, sino que ha añadido, en un ejercicio de cinismo o manifestación de irrealidad, que son los conservadores y la «ultraderecha» quienes están aplicando dichos sesgos. El secretario de Estado de Cultura solo ve la paja en el ojo ajeno.

Se le olvida la enorme viga de la tauromaquia, patrimonio cultural de España, que el Ministerio de Cultura, su ministro Urtasun y el propio Martí violentan y denigran y suprimen desde la llegada a sus cargos.

Solo esta razón bastaría para descalificar de cuajo sus sectarias y falsas declaraciones. Pero un seguimiento de las propias políticas culturales, más allá del caso de los toros, le desdicen con una rotundidad que resulta pasmosa para tan pasmosos testimonios expresados sin el menor atisbo de pudor.

Las politicas progresistas de Urtasun y Martí que, según este, no aplican un sesgo ideológico son las políticas que apoyan, por ejemplo, la leyenda negra española que promueve falazmente, entre otros, el Gobierno actual de México. Las mismas politicas que compararon el colonialismo salvaje de Bélgica en El Congo con la Hispanidad.

Las mismas políticas progresistas de la descolonización de los museos, precisamente basada en la mentirosa idea de la «colonización» española en América. Las mismas políticas progresistas que ponen todos sus esfuerzos en eliminar la Fundación Franco y no la Largo Caballero, entre muchas otras de similar signo ideológico.

Las mismas políticas culturales que apuestan por las lenguas minoritarias, sobre todo el catalán, en perjuicio del español. Las mismas políticas culturales que promovieron la retirada de España de Eurovisión si Israel participaba en el certamen o las del Plan de Derechos Culturales, entre muchas otras, puro humo ideológico que no ve ni huele el secretario de Estado de Cultura, Jordi Martí, felizmente satisfecho de sus políticas progresistas sin sesgo ideológico de visita en Sao Paulo.