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Grandes clásicos sobre estrategia y sabiduría para políticos actuales

Grandes clásicos sobre estrategia y sabiduría para políticos actualesEl Debate (asistido por la IA)

Los libros de estrategia política que eclipsan a 'El Manual' de Iván Redondo para afrontar las elecciones

El libro insistentemente promocionado por Iván Redondo sirve para entender el sanchismo, pero para aprender de estrategia política y liderazgo, mejor acudir a los grandes clásicos

El dominio de los entresijos de la política, la estrategia electoral, la construcción de un personaje público que pueda llegar a ser líder de su pueblo, y su capacidad para mantenerse en el poder es toda una ciencia, pero también un terreno abonado para la verborrea vacía y la venta de humo.

La llegada de Pedro Sánchez al poder inauguró en España una nueva forma de comunicación inédita en nuestro país, importada de Estados Unidos donde se mezcla la imagen de John Fitzgerald Kennedy como prototipo de líder político extrapolable a cualquier otra realidad nacional, y los giros de guion de dramas políticos televisivos como El ala oeste de la Casa Blanca o House of Cards.

Si alguien quiere en el futuro estudiar este curioso modelo de comunicación política implantado por el sanchismo, donde la demagogia, los mensajes vacíos de contenido, pero donde prima el sentimentalismo y las pasiones, populismo, en definitiva, deberá leer obligatoriamente el libro de cabecera sanchista: El Manual, del que fue jefe de gabinete de Pedro Sánchez, Iván Redondo.

No confundir con el Manual de resistencia, escrito por Irene Lozano para Pedro Sánchez, un libro también necesario para comprender cómo hemos llegado a ocho años de sanchismo, pero que se limita a ser una sucesión de auto loas de Pedro Sánchez a sí mismo, sin demasiada miga que sacarle para la teoría política real.

En estas semanas de precampaña electoral, Iván Redondo se ha vuelto muy activo en redes sociales, en una estrategia para revitalizar la candidatura de Pedro Sánchez, ofreciendo la imagen de un líder que se ha repuesto de los reveses y con grandes probabilidades de ganar las elecciones y repetir en Moncloa, contradiciendo la mayoría de estudios demoscópicos que dan mayoría absoluta a la suma de PP y Vox. Todos sus mensajes, eso sí, cerrados con un corazón rojo seguido del título de su libro.

Sin embargo, aunque fundamental para entender el sanchismo –en él se compendian todas las artimañas y trucos de prestidigitación detrás de los cuales se encuentra el secreto de Sánchez para aferrarse al poder en medio del torbellino de casos de corrupción, mala gestión y empeoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos– El Manual no deja de ser un mal libro con mucha verborrea egocentrista y a veces vergonzosa, pero poca sustancia real.

Pero no se piense que Iván Redondo ha sido original en su Manual, pues no deja de ser un compendio muy superficial y adaptado al discurso político electoralista moderno de clásicos del pensamiento político que, esos sí, son imprescindibles para todo aquel que esté interesado en ese vicio tan antiguo de acceder al poder y retenerlo, que, al fin y al cabo, es también el objetivo de Sánchez.

Puede el lector empezar con el gran clásico en la materia: El Príncipe, de Nicolás Maquiavelo. Obra cumbre del Renacimiento, Maquiavelo da respuesta a muchos de los interrogantes que surgen en Europa en las luchas de poder por el control continental en diferentes reinos. Aunque, pese a estar dedicado a Lorenzo de Medici, se ignora en quién estaba pensando Maquiavelo –se habla de César Borgia o, incluso, Fernando el Católico– El Príncipe es el pilar central que explica la lucha por el poder y en qué se sostiene desde el siglo XVI hasta nuestros días.

También fundamental para un aspirante a líder político que quiera granjearse el favor del pueblo desde una postura ética y de rectitud moral, encontramos el Oráculo manual y arte de prudencia, de Baltasar Gracián.

En consonancia con el espíritu del barroco español, Gracián propone normas de comportamiento donde la moral aplicada a la vida cotidiana inspira el proceder en el escenario público.

Muchos recordarán la fiebre que surgió hace unos años con El arte de la guerra, del críptico general chino del siglo VI antes de Cristo Sun Tzu. Los principios expuestos en este tratado de estrategia militar sobre claves de logística, técnicas para el ejercicio del mando militar, principios de disciplina entre las tropas y sugerencias sobre la comunicación en el campo de batalla se extrapolaron a la empresa moderna, convirtiendo El arte de la guerra en un verdadero manual de negocios.

Otra corriente filosófica clásica que demostró su absoluta vigencia en el siglo XXI, aplicada a las modernas problemáticas de la vida tanto pública como privada, es el estoicismo.

Los principios propugnados por los estoicos tanto griegos como romanos empezaron a circular en manuales de autoayuda, ensayos sobre empresa y consejos de gestión. Editoriales de todo tipo empezaron a publicar entonces nuevas ediciones de las Meditaciones del emperador romano y filósofo estoico Marco Aurelio.

Las Meditaciones no son en sí mismo una nueva aportación al estoicismo, sino una compilación de enseñanzas de otros filósofos que Marco Aurelio recogió y comentó para su uso personal.

Su lectura y estudio proporcionaría a un líder, ya sea político, empresarial o de cualquier otro tipo, un marco concreto, muy definido, de principios para ser mejor persona, mejor líder y afrontar los distintos reveses como éxitos de la vida de una manera recta y moral.

Utopía de Tomás Moro es una rareza maravillosa. Publicada en 1516, Utopía recoge en un solo volumen las ideas del humanismo renacentista sobre la sociedad ideal, el buen gobierno y el comportamiento ético para obtener la felicidad en la vida y encaminarse correctamente hacia el más allá.

Utopía, curiosamente, se pude leer como una distopía que, vista con los ojos de hoy, a veces puede resultar terrorífica. La obra de Tomás Moro, de hecho, inspiró algunas de las grandes distopías del siglo XX, como 1984 de George Orwell, y, sobre todo, Un mundo feliz, de Aldous Huxley. Pero su defensa de un gobierno recto, moral, al servicio del bien común, en línea de lo propugnado por filósofos griegos como Aristóteles o Platón cuando hablan de 'aristocracia', puede ofrecer una pista para el buen gobierno en el mundo de hoy.

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