Vidriera tras la que se analiza 'Ronda de Noche', de Rembrandt, en el Rijksmuseum
El origen de 'La Ronda de Noche', de Rembrandt, estaba oculto en su interior
Un profundo estudio llevado a cabo por el Rijksmuseum a través de las más avanzadas tecnologías ha descubierto un revelador boceto oculto bajo el cuadro del artista amsterdamés
la Ronda de noche o la compañía de arcabuceros del capitán Frans Banninck Cocq y el teniente Willem van Ruytenburch, el cuadro de Rembrandt para el Gran Salón del Kloveniersdoelen, el cuartel general de la guardia cívica, ha sido objeto en los últimos años de un profundo escudriñamiento a través de las más avanzadas tecnologías. Gracias a este análisis (el conocido como «Operación Ronda de Noche», un proceso expuesto al público a través de una vidriera), se ha detectado bajo el lienzo un boceto oculto que ha resultado ser el germen de la obra.
Hasta el momento no se conocían detalles tales en la composición de las pinturas del artista de Amsterdam como el fondo marrón o el uso abundante de la tiza. Siempre hubo sospechas de que Rembrandt había hecho un boceto para encarar esta obra, «pero sólo era una suposición», ha dicho el director del Rijksmuseum, Taco Dibbits, quien ha reconocido que las nuevas técnicas han permitido «mirar debajo de la superficie de la pintura mejor que nunca», descubriendo, por ejemplo, que el artista inicialmente dibujó plumas en el casco del miliciano Claes van Cruijsbergen, sobre las que luego volvió a dibujar.
Detalles del boceto oculto bajo 'La Ronda de Noche', de Rembrandt.
En el boceto se aprecian algunas lanzas que no aparecen en la superficie, así como una espada entre dos de sus protagonistas y una pierna más de otro de ellos, Rombout Kemp, al que cambió la postura. El estudio ha revelado, además de nuevas ideas desconocidas sobre los procedimientos de trabajo y las decisiones artísticas de Rembrandt, algunos desgastes de importancia (además de las decoloraciones naturales, que son definitivas) hasta ahora invisibles, el mayor de ellos el del perro situado en la parte derecha del cuadro: una neblina blanca que se pensaba que era debida a la formación de cristales.
Otro de los inconvenientes descubiertos son unas deformaciones provenientes de cuando la pintura se trasladó para la remodelación del museo, como consecuencia de las variaciones climáticas, que según el museo se van a subsanar sin representar «ningún peligro para la pintura» durante dos o tres meses a partir del próximo 19 de enero.