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Retrato de 'La condesa de Chinchón', de Goya

Retrato de 'La condesa de Chinchón', de GoyaMuseo del Prado

Este cuadro no es lo que parece: cinco pinturas ocultas debajo de obras maestras del arte

La aparición de un Picasso oculto debajo de otro se convirtió en el gran acontecimiento del mundo del arte el pasado mes. Sin embargo, no es el único caso

Hace unas semanas el mundo del arte se mostraba exultante tras confirmarse el hallazgo de un retrato desconocido de Picasso bajo las capas de pintura de uno de los cuadros más conocidos del maestro malagueño.

La pintura en cuestión, Retrato de Mateu Fernández de Soto, realizado en 1901 (en su período azul), se había pintado reutilizando el lienzo del retrato de una mujer desconocida.

El descubrimiento se produjo en la Courtauld Gallery de Londres, cuando se sometió al Retrato de Mateu Fernández de Soto a un examen de rayos X para su estudio de cara a una exposición.

El 'Retrato de Mateu Fernández de Soto' de Picasso y el retrato oculto

El 'Retrato de Mateu Fernández de Soto' de Picasso y el retrato ocultoColección Oskar Reinhart 'Am Römerholz',

Sin embargo, el caso del Retrato de Mateu Fernández de Soto de Picasso no es único. Algunas de las más importantes obras maestras de la historia del arte esconden misteriosas pinturas realizadas previamente fruto de la costumbre de reutilizar lienzos y tablas. Aquí algunos ejemplos:

Las viejas, de Goya

El cuadro Las viejas o El Tiempo, de Goya, perteneciente al Museo de Bellas Artes de Lille pero expuesto temporalmente en este momento en el Museo del Prado, es una inquietante pintura del pintor aragonés que representa a dos mujeres demacradas y cadavéricas vestidas con ricos ropajes que representan de forma irónica el paso implacable del tiempo.

El original y la radiografía de 'Las viejas o El tiempo' de Goya

El original y la radiografía de 'Las viejas o El tiempo' de GoyaMuseo del Prado

Tras la pintura, que ya anunciaba la serie negra de Goya, se ocultaba, sin embargo, otra obra maestra de Goya oculta: la Resurrección de Cristo.

Ecce Homo, de Tiziano

Uno de los casos más sorprendentes de este fenómeno es el del Ecce Homo, de Tiziano. Tras el análisis al que fue sometido en el Cyprus Institute con un escáner se descubrió que la pintura que representa a Cristo ante Pilatos se había pintado encima de un retrato de un caballero.

El 'Ecce Homo' de Tiziano es uno de los casos más extremos de cuadros ocultos

El 'Ecce Homo' de Tiziano es uno de los casos más extremos de cuadros ocultosCyprus Institute

Este hombre, retratado con bigote y sosteniendo en una mano una pluma y en la otra una serie de papeles, ha planteado numerosas preguntas.

La imagen del escáner es inquietantemente nítida, lo que permite percibir numerosos detalles de la pintura y, si no fuera porque la imagen es en blanco y negro, costaría aceptar que se encuentra oculta tras otra pintura. La identidad de este hombre sigue siendo hoy desconocida.

La condesa de Chinchón, de Goya

Otro Goya –este de los grandes, La condesa de Chinchón, obra maestra del Museo del Prado–, ofrece uno de los casos más curiosos de reutilización de lienzos.

El famoso cuadro 'La condesa de Chinchón', oculta dos cuadros

El famoso cuadro 'La condesa de Chinchón', oculta dos cuadrosMuseo del Prado

En esta ocasión, el pintor reutilizó en dos ocasiones el lienzo, según las conclusiones arrojadas por el escáner de la pintura. Debajo de la figura egregia y serena de la condesa se oculta un retrato de Godoy de pie y un retrato de un joven desconocido. La clave para identificar las dos figuras, sin embargo, se encuentra en darle la vuelta al lienzo escaneado.

Retrato de mujer, Degas

El Retrato de mujer, de Edgar Degas, perteneciente a la colección permanente de la National Gallery de Victoria arrojó una enorme sorpresa tras su examen con escáner.

El 'Retrato de una mujer', Degás, y el retrato oculto

El 'Retrato de una mujer', Degás, y el retrato ocultoAFP

Bajo el retrato se escondía otro, también de una mujer, pero, en esta ocasión, más joven. Según los investigadores, la identidad de esa misteriosa mujer podría ser Emma Dobigny, una de las modelos predilectas del pintor, a la que podría haber pintado antes de 1876, antes de reutilizar el lienzo para otro encargo.

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