29 de junio de 2022

«La secreta de Franco» de Pablo Alcántara

Portada de «La secreta de Franco» de Pablo AlcántaraEspasa

«La Secreta de Franco»: mirando atrás con ira

Sobre los orígenes de la Brigada Político Social, creada en 1941, en un libro militante del historiador Pablo Alcántara

Pablo Alcántara había realizado una tesis doctoral, El águila gris: la policía política durante la dictadura franquista en Madrid y Asturias (1956-1976). De ahí parte este libro, que supera las 350 páginas, vertebrado en media docena de capítulos. Para ser consciente de que es un libro militante, de parte, el prólogo es obra de Fernando Hernández Sánchez y Álvaro Soto Carmona, mientras que la introducción y el epílogo, están escritas por el periodista Mariano Sánchez Soler, autor de Descenso a los fascismos y Los ricos de Franco.
El autor señala en los orígenes de la Brigada Político Social, creada en 1941, las colaboraciones con la Gestapo alemana y la CIA estadounidense, nada menos. Recoge la calificación que realizó Vázquez Montalbán de esa fuerza policial como «guardia pretoriana del régimen». Cuyos miembros, acusa, viajaron a Estados Unidos para recibir orientación sobre técnicas de investigación policial y nuevos métodos de tortura.
Con información sobre expedientes policiales desclasificados, comenta que uno de los que colaboró con los nazis fue Melitón Manzanas, lo que dulcifica su asesinato posterior por la banda terrorista ETA.
Insiste en que «no eran no eran cuatro locos o sádicos torturadores, sino un aparato represor del régimen franquista sin fisuras que se dedicó al análisis de la actualidad del momento y que no dudó en actuar en todo tipo de circunstancias contra los luchadores antifranquistas: los movimientos guerrillero, obrero o estudiantil». La expresión guerrillero para blanquear al terrorismo ya deja claro, por si hubiera duda alguna, que es un libro militante escrito desde uno de los márgenes del sistema.
«La secreta de Franco» de Pablo Alcántara

espasa / 368 págs.

La Secreta de Franco

Pablo Alcántara

Uno de los denunciados por el libro es Roberto Conesa, infiltrado en el PSOE y el PCE de la posguerra y al servicio del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo. Conesa casi es expulsado de la policía en 1946 a raíz de una denuncia de malos tratos y una descarada respuesta a sus superiores. También sale Tomás Salvador, un policía y divisionario que ganó el Premio Planeta en 1960 y de quien el periodista Paco Candel niega que fuera afecto al régimen.
El autor, por si quedaran dudas sobre su militancia, señala que los policías abusadores no fueron juzgados y sí ascendidos y condecorados durante la Transición: «hubo una total impunidad de la propia policía, la política y la justicia… Cuando se habla de la represión franquista se suele hacer desde el punto de vista de las víctimas, pero creo que también hay que hablar de la otra parte para conseguir la justicia y la reparación». El autor subraya que «aunque este Cuerpo se disolvió en 1978, sus miembros y métodos siguieron actuando». En ese año, yo había estado detenido tres veces.
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