Rafael Núñez Huesca, premio Sapientia Cordis por 'La nación sin autoestima'
'La nación sin autoestima': Rafael Núñez Huesca y la España que se mira de frente
España lleva décadas mirándose al espejo y apartando la vista. Rafael Núñez Huesca propone, por fin, no parpadear
Hay libros que se leen. Y hay libros que interpelan. La nación sin autoestima, de Rafael Núñez Huesca, merecedor del Premio de Ensayo Sapientia Cordis en su tercera edición, pertenece a la segunda categoría.

CEU ediciones (2026). 296 páginas
La nación sin autoestima
Estuve en la presentación del libro, y hoy escribo esto para dejar claro que no se trata de un ensayo complaciente ni de un ajuste de cuentas fácil. Es un diagnóstico severo –a veces doloroso– de una enfermedad silenciosa que corroe a España: la interiorización de la leyenda negra, la renuncia a su propia historia y la inclinación persistente hacia el autodesprecio colectivo.
Pero antes de hablar del libro, permítanme hablar del hombre. Conocí a Rafa –como le suelo llamar– cuando yo aún era un estudiante, un joven curioso y desconcertado ante el mundo. Lo veía en televisión, en debates y entrevistas, defendiendo sus ideas con claridad. No alzaba la voz, elevaba el nivel; no buscaba aplausos, buscaba la verdad. Y esa postura era un acto de coraje en un ecosistema mediático donde la estridencia cotiza al alza. Años después, la vida nos cruzó en el gabinete de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y allí confirmé lo que ya intuía: Rafa es igual cuando nadie le mira, va de frente, dice la verdad y tiene criterio propio. Tras aquella etapa, nuestros caminos se separaron profesionalmente, aunque la amistad perduró.
Cuento todo esto porque conocer a Rafa en profundidad me permite leer con mayor claridad y empaque el propósito de su reciente libro.
La nación sin autoestima recorre nuestra historia y nuestra cultura con mirada crítica y apasionada. Desde De Gaulle hasta Zapatero, desde Franco hasta los nacionalismos cotidianos, Rafa desmonta la narrativa persistente que presenta a España como anomalía moral entre las naciones. Frente a la caricatura propone rigor; frente al complejo, memoria; frente al ruido, datos. Como Menéndez Pelayo, recuerda nuestra grandeza cultural; como Ortega y Gasset, nos interpela a pensar; como Julián Juderías, nos invita a sentir España con intensidad y orgullo.
Este ensayo mira nuestra sociedad actual –líquida, cansada, olvidadiza, inhibida por la comodidad y por la indiferencia– con ojos despiertos. Una España que a menudo se conforma con mirar solo molinos y celebrar la ilusión de los gigantes a los que nunca se enfrenta. Frente a eso, Rafa es un caballero armado de conocimiento, convicción y amor a España, dispuesto a luchar contra los gigantes reales que nos devoran la identidad.
No es un ensayo académico cerrado. Su estilo es periodístico, cercano, accesible, un libro pensado para ser leído por todos, incluso para los que no leen. Una obra para despertar conciencias y provocar reflexión. Y, sin embargo, hay erudición. Referencias históricas sólidas, ecos literarios, citas de cronistas y pensadores. Todo para desvelar la idea de que España ha permitido que las élites culturales y políticas de otros países alimenten un relato que, lejos de fortalecer la identidad común, la diluye y la hace caminar encorvada.
Hay un pasaje especialmente inquietante de esta obra, en el que el autor destaca que la falta de autoestima colectiva termina generando una pulsión autodestructiva. Una nación que no cree en sí misma difícilmente puede proyectarse hacia el futuro. Y esa es, quizá, la advertencia más seria del libro. Porque nos señala a todos. No solo a gobiernos ni partidos, sino a la sociedad que ha aceptado ciertos lugares comunes sin cuestionarlos. Que ha confundido espíritu crítico con autoflagelación. Que ha asumido que lo propio siempre es sospechoso y lo ajeno siempre superior. Rafa no propone un nacionalismo acrítico ni un pasado idealizado; propone reconciliación con la historia desde la verdad, sin complejos ni maquillajes, con el mismo rasero con el que otras naciones analizan las suyas.
El autor ha hecho, quizá, la obra de su vida. Porque escribe como vive: sin miedo al juicio ajeno, sin cálculo oportunista, con convicción que nace del estudio y del amor. Amor a España. Y el amor verdadero no es ciego ni complaciente; descoloca, sacude el alma, corrige. En tiempos de polarización y consignas, este ensayo invita a algo más profundo: a pensar, a revisar qué relato hemos comprado sin cuestionarlo, a preguntarnos por qué resulta tan fácil ridiculizar lo propio y tan difícil defenderlo con serenidad.
Rafa, sin ser noble ni hidalgo, se percibe en esta obra como un auténtico caballero que, en esta rabiosa actualidad donde la mayoría solo mira ilusiones, decide vestirse todavía de armadura, con la esperanza intacta de empuñar su espada por España.
Yo tuve la suerte de conocer al autor antes que al libro. Hoy celebro que muchos puedan conocer el libro y, a través de él, intuir al hombre. Porque, al final, como en las Coplas de Manrique, la vida se mide por la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Por eso, Rafael Núñez Huesca ha escrito La nación sin autoestima con la misma honestidad con la que vive: de frente.