Tapiz de Bayeux: la muerte de Harold
La obra fundamental sobre la conquista normanda de Inglaterra
Con una prosa alejada del academicismo, Marc Morris invita al lector a entrar a uno de los periodos más convulsos y atractivos de la historia inglesa: las luchas entre anglosajones, escandinavos y normandos por el trono
«¡Quiera Dios que las cosas acaben bien!», registraba la Crónica Anglosajona para el año 1067, el año siguiente a la batalla de Hastings, en el comienzo de la implantación del gobierno normando de Inglaterra. La exclamación, a manera de súplica, resulta muy elocuente. Sin llevar a cabo una exégesis especialmente profunda, cualquiera podría llegar a la conclusión de que, para el escritor de la Crónica al menos, las cosas no iban muy bien en la Inglaterra de 1067. Pero ¿por qué? ¿Por la mera llegada de los normandos? No. Lo cierto es que, como piensa Marc Morris, la llegada de los normandos y su conquista no fue, ni mucho menos, el inicio de los males que sufrirían (o al menos así lo concibieron) los anglosajones de época de la Crónica. Esos males comenzaron mucho antes, a finales del siglo X. En el año 991, las estacionales campañas danesas de ataque y saqueo sobre Inglaterra dieron paso a campañas mayores y bien organizadas que congregaban huestes significativamente más grandes. La batalla de Maldon será un punto de inflexión para el poder anglosajón. Los escandinavos aparecieron en el horizonte político inglés con más fuerza que nunca. La llegada al trono de Wessex de Etelredo el Indeciso terminaría por dar la puntilla a la situación política anglosajona.

Desperta Ferro (2026). 432 páginas
La conquista normanda de Inglaterra
Aquí es donde arranca la historia de Marc Morris en La conquista normanda de Inglaterra, recién traído al español por Desperta Ferro Ediciones, con la solvente traducción de Yeyo Balbás, además en el año en el que el más importante documento histórico que narra la conquista, el Tapiz de Bayeux (que ni es un tapiz, ni se hizo en Bayeux) ha cruzado el Canal de la Mancha para visitar durante unos meses el Museo Británico. Quedará para la posteridad la imagen del rey Carlos III de Reino Unido y el presidente de la República francesa, Emmanuel Macron, admirando juntos la narración en imágenes de la conquista plasmada en el tapiz. Al igual que la Crónica Anglosajona, el Tapiz de Bayeux es un documento interesado, normando en este caso, como señala Morris, encargado por el obispo Odón de Bayeux, medio hermano de Guillermo de Normandía, pero confeccionado en Canterbury. En este bellísimo (y de milagrosa recepción) documento histórico, la narración favorece significativamente a los normandos. Pero gracias a la erudición de Morris, el lector no especializado podrá separar el grano de la paja tanto de la Crónica como del Tapiz.
El marco narrativo de Morris se desarrolla en el período que va desde la llegada al trono de Wessex de Etelredo II, en 967, hasta la muerte de Guillermo de Normandía, conocido en la época también como el Bastardo, en 1087. En este período de poco más de un siglo, las luchas dinásticas, los asesinatos de pretendientes, las reinas urdidoras de tramas políticas, las alianzas y enemistades se suceden en tal grado que cualquier tipo de ficción se queda en nada: especialmente compleja fue la situación posterior al reinado de Canuto el Grande, cuyo imperio del Mar del Norte se convertiría, a su muerte, en un absoluto «todos contra todos». En estas intrigas destaca un personaje de los más interesantes: Emma de Normandía. Esta consorte de Etelredo, primero, y de Canuto, después, sería una pieza central en el «juego de tronos» anglosajón. Uno de sus hijos con Etelredo, Eduardo, más tarde llamado el Confesor, sería el último rey de la Casa de Wessex y de estirpe anglosajona, que además pasaría años exiliado en Normandía. Su muerte sin descendientes en enero de 1066 precipitaría la llegada de pretendientes al trono: desde la misma Inglaterra (Haroldo Godwinson) hasta Noruega (Harald Sigurdsson), pasando, por supuesto, por Normandía (Guillermo el Bastardo).
Dentro del tratamiento de Morris, son especialmente notables de los 20 capítulos del volumen aquellos que forman el centro del libro: los capítulos 9, 10 y 11. En ellos, Morris es capaz de navegar exitosamente por la compleja situación política sobrevenida tras la muerte de Eduardo el Confesor, y la sucesión al trono inglés por Haroldo Godwinson. Asimismo, en el capítulo 10 se centra en la llegada y derrota de las fuerzas noruegas comandadas por Harald Sigurdsson, más conocido como Harald Hardrada, de quien Guillermo de Poitiers decía que era «el hombre con vida más fuerte bajo el sol», y a quien Adán de Bremen denominaba «Rayo del Norte», así como en su final en la batalla librada en el vado del río Derwent, más conocido como Stamford Bridge. El capítulo 11 se centra Morris en el punto central: la invasión normanda y la batalla de Hastings, donde el autor hace gala de un magnífico conocimiento de las fuentes, tanto del Tapiz como de otros documentos como el Carmen de Hastingae Proelio (Canto de la Batalla de Hastings). Tras este encuentro en el que las fuerzas de Guillermo sorprendieron a las de Haroldo Godwinson en las tierras de Sussex el 14 de octubre de 1066, la suerte de Inglaterra quedó fijada. Los normandos se harían con el poder y completarían la imposición de su dominio en las décadas siguientes.
La conquista normanda de Inglaterra sigue plenamente vigente tanto en la investigación como en la cultura popular, lo que se evidencia en acciones públicas, como la colaboración franco-británica para el traslado del Tapiz de Bayeux a Londres, o en acciones privadas y anónimas, como la del amante de la historia que, a la vuelta de su visita, se trae un friso con una copia del Tapiz que cuidadosamente coloca en el techo del recibidor de su casa y muestra orgulloso a sus visitas. Gracias a que el volumen de Morris ha sido traducido al español, todos los lectores hispanohablantes podrán acceder a una narración histórica y crítica de la mayor calidad en la que uno de los especialistas más reconocidos internacionalmente en el tema desgrana hasta el último detalle de este importante acontecimiento histórico. En palabras de Morris, «sigo pensando que la Conquista es un hecho histórico de enorme trascendencia; de hecho, coincido con los historiadores que siguen considerándola el evento más relevante de la historia inglesa».