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Representación de 'La venganza de don Mendo? en el Puerto de Santa María

Representación de 'La venganza de don Mendo? en el Puerto de Santa MaríaGTRES

‘La venganza de don Mendo’ se sirve con risa

Los versos de Muñoz Seca que encadenan carcajadas generación tras generación

No nos costará dar con alguien capaz de recitar al menos tres o cuatro versos de esta pieza teatral. Nos costará tan poco como imaginarnos a un Fernando Fernán Gómez con rubia melena en cuanto oímos mencionar La venganza de don Mendo. La obra de Pedro Muñoz Seca tiene vida propia y un lugar importante en la memoria cultural y los escenarios del teatro español.

Cubierta de 'La venganza de don Mendo'

Cátedra (2006). 240 páginas

La venganza de don Mendo

Pedro Muñoz Seca

Discordante y desternillante, detrás de un título aparentemente trágico se esconde una comedia apta para todos los públicos y susceptible de risas sonoras y atemporales. El legado humorístico de Pedro Muñoz Seca no pasa de moda. Desde su estreno en el Teatro de la Comedia, allá por el año 1918, la obra ha conseguido entusiasmar a pequeños y mayores, arrancando carcajadas a todos los miembros de la casa durante años consecutivos.

La tragedia más cómica nunca vista se construye en torno a una venganza, la de don Mendo, marqués de Cabra. Traicionado por la astuta Magdalena, al poco de que ambos profesaran su amor, se entera don Mendo de que esta prefiere prometerse con el rico Don Pero. Decisión que viene acompañada del encarcelamiento de su amante protagonista. Apasionado, en su afecto y en su indignación, don Mendo no se dará por vencido hasta lograr saciar su sed de venganza usando cualquier medio para ello.

La astucia de don Mendo discurre pareja a la de Muñoz Seca. Las argucias del amante se suceden a medida que brotan torrentes de versos, cada cual más ingenioso, de la pluma del escritor gaditano. Tiene mérito, y mucho, pues no era lo convencional, ni lo demandado por el público burgués. Nuestro autor eligió arriesgarse, y se aventuró con un nuevo género cuyo soporte fue el verso. Y qué versos. Resuenan en estas páginas una melodía polimétrica tan variopinta como perfecta. Un derroche de talento poético que le sirvió de escudo de las muchas críticas que, seguramente, habría merecido recibir. Entre broma y broma se esconde, o se expone, una crítica aguda. La crítica a lo clásico y la parodia a los dramas históricos y poéticos.

Y para lograrlo: el astracán. Un género teatral de creación propia con el que el gaditano buscaba generar la risa por medio de los más absurdos disparates. En realidad, según González Ruiz, este género empieza donde otros estaban a punto de terminar. La decadencia de lo dramático a comienzos de siglo da lugar a la parodia de sí mismo. Es decir, «presentar al disparate limpio, sin pretensión alguna de una verosimilitud, al menos aparente, es lo que distingue al astracán».

Chistes, exageraciones, juegos de palabras, grandilocuencia forzada, anacronismos… todo cabe si ridiculiza y se aleja de lo lógico y racional. Desde el vestuario, hasta el lenguaje, pasando por la puesta en escena, la trama y los gestos, La venganza de Don Mendo se sirve sazonada del humor más innovador y apetecible para todos.

El maestro de la palabra dramática dio con el de la puesta en escena. En 1961 Fernando Fernán Gómez dirige y protagoniza una película homónima. Un éxito que ha dejado un legado perenne para las generaciones posteriores, contribuyendo a fijar la fama de la mejor obra de Muñoz Seca.

Su humor ingenioso y arte sin par le valieron al dramaturgo buenas críticas y el favor de casi todos, a excepción de aquellos que acabaron con su vida en Paracuellos del Jarama a poco de estallar la Guerra Civil (1936). Final no definitivo en el caso de quien, como bien reconoce Ussía, ganó el premio de la inmortalidad: «una inmortalidad avalada por el éxito ininterrumpido que le introduce con todos los honores en el reducido espacio de los elegidos. Los clásicos».

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