John Lennon y Yoko Ono en una imagen de archivo
Yoko Ono ofrece su testimonio del asesinato de John Lennon en una nueva biografía
El periodista estadounidense David Sheff publica Yoko (Libros Cúpula), donde desmonta la leyenda negra sobre Yoko Ono
Para los beatelmaníacos la separación de los Beatles en 1969 tiene nombre propio: Yoko Ono. La novia y, más tarde, esposa de John Lennon es para la mayor parte de los fans la mala de la película. El elemento disruptivo que habría sembrado la discordia entre Lennon y sus compañeros Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr.
El periodista y ensayista, además de amiga personal de Lennon y Yoko Ono, David Sheff publica su biografía de la artista japonesa Yoko (Libros Cúpula), no para canonizarla ni presentar una enmienda a la teoría de la malvada bruja que pervirtió la inmaculada pureza de los cuatro de Liverpool, si no para contar la verdad.
Cubierta de 'Yoko'
Una verdad que en Yoko se presenta en forma de brutal campaña de desprestigio contra Yoko Ono, víctima del machismo imperante en la sociedad británica en aquel momento, del racismo y de los prejuicios antijaponeses aún imperantes tras la Segunda Guerra Mundial.
Sheff no oculta la verdad. Cuenta cómo Lennon metió a Yoko Ono en el estudio de grabación, un espacio reservado a los Beatles, causando incomodidad y enfado entre los otros integrantes de los Beatles, a los que les estaba prohibido acudir a las sesiones con sus mujeres.
Cuenta cómo las excentricidades a las que se entregaron Yoko y Lennon alejó al beatle de sus compañeros en un momento crucial, cuando la banda atravesaba una crisis de creatividad y de compenetración entre sus integrantes.
Pero de ahí a decir que Yoko fue la causante del fin de los Beatles hay un abismo, defiende David Sheff, quien argumenta que los Beatles estaban destinados a poner punto final a su brillante trayectoria, agotados tras años de intensa actividad, exigencia de los fans y presión del foco mediático.
En 1968 los Beatles estaban agotados, aunque tuvieron suficiente gas para alumbrar los que, para muchos, son los dos mejores discos de los Beatles: Abbey Road y Let it Be. En 1969, se confirmaba el fin y en 1970 se certificaba.
Los Beatles habían llegado a su fin y comenzaba la balada de John y Yoko. Convertidos en la pareja más famosa del mundo, el matrimonio de artistas centraría una atención mediática como nunca se había visto antes.
Una atención mediática que ellos mismos alimentaban con sus excentricidades, sus encamadas por la paz contra la guerra de Vietnam y su activismo político y social, más que por su creación artística.
La pareja se convirtió en una obsesión para las masas y, por eso, sorprende la falta de protección con la que contaban. El 8 de diciembre de 1980 un fan trastornado abrió fuego contra John Lennon y Yoko Ono cuando salían de su estudio de grabación en Nueva York y se dirigían a su casa, en el edificio Dakota.
Mark David Chapman, el asesino, disparó cinco veces, narra David Sheff en su biografía de Yoko Ono.
Las cinco balas impactaron en la espalda del beatle. Yoko Ono salió ilesa. «¡Han disparado a John! ¡Que alguien llame a una ambulancia!», grito la artista. El cuerpo son vida de Lennon yacía sin vida en el suelo. Más tarde los médicos intentarían reanimarlo en el hospital sin éxito.
Mientras Lennon agonizaba, su asesino se sentó en el suelo, lanzó la pistola lejos de él, sacó de su bolsillo un ejemplar de El guardián entre el centeno de Salinger y se puso a leer plácidamente.
Yoko Ono acudió al hospital donde se habían llevado el cuerpo del beatle. Allí le dieron la noticia: John Lennon había muerto. Tras pedir que se retrasara la noticia para que sus hijos no se enteraran por la televisión regresó al Dakota. Yoko Ono era una mujer rota por el dolor que, desde aquel día, viviría con miedo.
En sus propias palabras, como recoge Sheff en su biografía, señala que «cuando murió John, estaba tan en shock que no podía moverme. No quedaba nada dentro de mí. Apenas podía tenerme en pie».
De esa manera, David Sheff responde a la pregunta de quién era Yoko Ono en la fórmula de los Beatles. Y la respuesta no es ese elemento disruptivo que provocó una supuesta reacción en cadena que culminaría con la separación de los Beatles, sino la mujer que John Lennon amaba y que estuvo a su lado cuando los Beatles llegaron a su fin y cuando recibió cinco tiros por la espalda.