Sergio Scariolo
Las razones por las que el Madrid ha cesado a Scariolo para darle las llaves del banquillo a Pedro Martínez
El técnico se marcha del club blanco tras una decepcionante temporada en la que no ha logrado ningún título
El Real Madrid de baloncesto traza su plan para recuperar el tiempo perdido en el mercado
La vuelta de Sergio Scariolo al banquillo blanco ha sido un visto y no visto. El entrenador italiano ya estuvo en el club tres temporadas (1999-2002), en las que tan solo fue capaz de levantar una Liga y terminó siendo destituido tras unos años complicados. Esta vez no ha sido muy diferente y el exseleccionador español, aunque solo ha durado una temporada, vuelve a cerrar su etapa en el conjunto blanco de forma prematura. Desde la dirección deportiva, encabezada por Juan Carlos Sánchez, ya le han comunicado que no contarán con él para liderar al equipo la próxima temporada.
El ya exentrenador del Real Madrid llegó el pasado verano, tras la destitución de Chus Mateo, como la pieza angular del nuevo proyecto del club. Llegaba habiéndolo ganado todo con la selección española y tras haber sido campeón de la NBA en 2019 como segundo entrenador en los Toronto Raptors. Todo ello, junto con los fichajes de Lyles, Okeke o Maledon, sumado a lo que ya había en la plantilla, hacía prever que iba a ser un equipo imbatible, pero ni mucho menos.
La temporada ya comenzó torcida y, a las primeras de cambio, el equipo sufrió el primer varapalo. Llegó en la Supercopa Endesa, donde el equipo cayó frente a Valencia en un partido bastante igualado que, a priori, podía parecer un accidente, pero que ya evidenciaba el camino que iba a seguir el equipo, sobre todo fuera de casa en Europa.
Tras el torneo que dio comienzo a la temporada, el inicio fue muy convulso. El equipo no lograba adaptarse a lo que le pedía su técnico y perdieron varios partidos que a priori eran muy sencillos. El equipo funcionaba a tirones, daba la sensación de que apretaba solo en los momentos clave. A veces le servía, pero en muchas otras no, y eso en Europa fue donde más lo notó.
En la Euroliga, los de Scariolo no fueron capaces de ganar a domicilio hasta principios de noviembre, en la novena jornada frente al Barça. Esta victoria podía suponer un punto de inflexión en la temporada, pero las lesiones y la incapacidad del equipo para alcanzar una velocidad de juego constante hicieron que volviera a las andadas.
Sergio Scariolo protesta una acción durante la final de la Euroliga
En cuanto a la Liga Endesa, sí pareció verse un equipo totalmente diferente, al menos en cuanto a resultados, ya que únicamente con las estrellas del equipo a medio gas les bastó para ir ganando partidos y colocarse en lo más alto de la clasificación.
En la segunda parte de la temporada, parecía que el técnico transalpino había conseguido establecer un buen planteamiento y recuperar a todos sus jugadores. Estas dos razones hicieron que el equipo blanco consiguiera victorias muy importantes y comenzara a meter el miedo en el cuerpo a todos sus rivales.
Pero, como era de esperar, las lesiones volvieron a aparecer en el momento más importante de la temporada, cuando se disputan todos los títulos, y terminaron condenando al equipo de Scariolo al fracaso. El primer golpe llegó en la final de la Copa del Rey, a la que el equipo llegaba como claro favorito frente a Baskonia, pero acabó confiándose y acabó perdiendo un título que parecía imposible que se les escapara.
Entre el primero y el segundo gran tropiezo llegó el momento clave del devenir de la temporada del Real Madrid: la lesión de Edy Tavares en los playoffs de la Euroliga. Una baja que dejó al equipo prácticamente sentenciado en Europa. Y si a eso se le sumó que en las semifinales frente a Valencia Basket se lesionó Garuba y, por si fuera poco, Alex Len también estaba fuera. El Madrid se quedó sin juego interior. Una situación que evidenciaba no solo la mala suerte, sino también una nula planificación de la plantilla y una toma de decisiones errónea en los fichajes: se fichó mucho, pero no lo que realmente se necesitaba.
Con todas estas bajas, aun así lograron llegar a la final de la Euroliga frente a Olympiacos, en la que estuvieron a punto de dar la sorpresa pese a tener medio equipo lesionado. Tras esta final, al equipo y los blancos solo les quedaba una baza para intentar arreglar la temporada: ganar la Liga.
En la Liga el equipo llevaba una muy buena dinámica, pero tras caer en la final de la Copa de Europa se vino completamente abajo, encadenando varias derrotas consecutivas y, sobre todo, cayendo eliminado contra el CB Canarias, que había sido el último en clasificarse en la primera ronda de los playoffs. Lo más doloroso fue que perdieron los dos partidos en casa, que había sido un auténtico fortín durante toda la temporada.
Aunque el equipo no acabó ganando nada, parecía que Sergio Scariolo podía continuar en el banquillo blanco, ya que, pese a las lesiones, había estado a punto de conquistar la duodécima Copa de Europa. Sin embargo, el horroroso final en la Liga, la derrota en la final de Copa del Rey y la incapacidad de hacer funcionar al equipo cuando no estaban en pista Facundo Campazzo, Hezonja y Tavares parecen haber condenado definitivamente al técnico, que en su vuelta al club ha firmado una temporada en blanco para un Madrid que no vivía algo así desde hace 16 años.
Tras su destitución, el club ya tiene a su elegido: Pedro Martínez, procedente del Valencia Basket, por el que pagará su cláusula para hacerse con sus derechos.