Fernando Alonso está teniendo un inicio de temporada muy complicado
La pesadilla de Alonso en Aston Martin: un motor Honda inservible y riesgo de abandono en siete carreras
Los meses han pasado y ya no queda ni rastro de esa ilusión que se vivió a finales de 2025 y principios de 2026 con la llegada de Adrian Newey
Los datos que confirman las pasiones que levanta Alonso pese a que se avecine otro año desastroso
Cuando Adrian Newey aterrizó en la fábrica de Aston Martin en Silverstone, el optimismo se instaló en la escudería británica. El ingeniero más exitoso de la historia de la F1 había aterrizado en uno de esos equipos con mayor proyección de futuro de toda la parrilla y eso, como es lógico, supuso una magnífica noticia para Fernando Alonso.
El bicampeón mundial de F1 llevaba tiempo queriendo pilotar un coche ganador y en Aston Martin tenían bastante claro que el ingeniero británico les iba a ayudar a cumplir ese objetivo. La ambición de Lawrence Stroll era máxima y solo faltaba ver cómo iba a responder el AMR26 en pista, el primer coche diseñado, única y exclusivamente, por el gurú de la aerodinámica.
Sin embargo, los meses han pasado y ya no queda ni rastro de esa ilusión que se vivió a finales de 2025 y principios de 2026. Ahora mismo, todo ha pasado del blanco al negro y gran parte de la culpa la tiene Honda, que no le ha proporcionado una unidad de potencia a la altura y que, por si fuera poco, da muchos problemas. Las baterías se agotan demasiado rápido, le ocultaron información clave a Adrian Newey y hubo menos gente de la prevista trabajando en el motor.
El resultado de todo esto deja, a día de hoy, a Aston Martin como el peor coche de la parrilla. La idea inicial no era esa, pero la realidad es cruda y, ahora mismo, la diferencia entre el AMR26 y el mejor coche, el Mercedes de George Russell y Kimi Antonelli, es de cinco segundos, una distancia sideral.
El motor que tiene en la actualidad Fernando Alonso es un auténtico desastre. Es inservible y para el inicio del Mundial, que arranca este fin de semana en Melbourne, la escudería británica no tiene más baterías. Por lo tanto, si el AMR26 falla, tanto el asturiano como Lance Stroll, su compañero de equipo, no van a poder estar en pista tanto como les hubiera gustado.
Y en ese sentido, el piloto ovetense ha expresado su preocupación con la situación que vive el AMR26: «Sólo estoy al volante. Pero es decepcionante cuando solo suministras a un equipo y no tienes repuestos ni existencias. Así es la situación. Seguimos en un punto cero, casi de salida. Hasta que no consigamos dar más vueltas de forma consecutiva no podemos mejorar el coche. El motor sabemos que tiene una limitación grave y al coche al no poder rodar también lo tiene. A ver si conseguimos ponerlo a punto pronto».
Un desastre que se puede alargar
El problema es que lo que se está viviendo en Australia solo es el principio de lo que puede acabar convirtiéndose en una auténtica pesadilla. Y Fernando Alonso es plenamente consciente de ello.
En Aston Martin han comentado que, según vaya avanzando el Mundial, el AMR26 tendrá unas mejores prestaciones. Eso sí, estos cambios no se van a ver a corto plazo y el riesgo de completar un tercio del campeonato sumando 0 puntos cada fin de semana de gran premio está ahí.
Fernando Alonso pilotando el Aston Martin en Melbourne
Los estudios más optimistas aseguran que a partir de la octava carrera se empezará a ver la luz al final del túnel. Eso sitúa a Aston Martin en el GP de Mónaco, que se celebra del 5 al 7 de junio. Es decir, si no se encuentra una solución cuanto antes, la escudería británica podría tirar dos meses de Mundial a la basura. Y eso sería demoledor para los intereses particulares de Fernando Alonso, un piloto que sabe que su final en la F1 está a la vuelta de la esquina.
En definitiva, esta agonía se puede alargar en el tiempo por mucho que en la escudería británica intenten ser optimistas. Y, en ese sentido, Adrian Newey es el primero que sabe que no hay tiempo que perder.