10 de diciembre de 2022

El delantero del Real Madrid Marco Asensio

El delantero del Real Madrid Marco AsensioEFE

Asensio aprende la lección

Su enfado por no jugar ante el Mallorca fue un punto de inflexión tras dos meses en los que su comportamiento no fue positivo en el vestuario; Marco reflexionó y piensa darlo todo en el año que le queda de contrato

No podía continuar así, enfadado con el mundo, molesto por no jugar. Marco Asensio vive una realidad que él podía presagiar, porque el Real Madrid le ofreció una renovación a la baja que le explicaba claramente que deseaba su traspaso. Su respuesta, aconsejado por Jorge Mendes, fue rechazar todas las ofertas recibidas y esperar al final del contrato, dentro de diez meses, para marcharse libre y cobrar una buena prima en su siguiente fichaje. El mallorquín también ha alentado esta situación. Pero aunque las cosas se intuyen, no se calibran bien hasta que se soportan.
Ancelotti no contó con Asensio durante el mes de agosto para no perjudicar con una lesión una posible transferencia. El jugador debería saberlo, estaba en venta, pero no lo supo digerir. Y su comportamiento desde la pretemporada en California ha sido negativo, tóxico, individualista, egoísta. Es muy difícil aguantar en un equipo que te quiere vender, pero no puedes explotar ante los acontecimientos adversos cuando tú mismo te has negado a ser traspasado y quieres quedarte hasta el final para llevarte un buen dinero extra, libre de cargas para el siguiente club. La empresa que le paga no estaba dispuesta a dejarle libre dentro de un año y la postura de Mendes y del futbolista para conseguir esa carta de libertad ha dejado un ambiente crudo en las relaciones.
El resultado de esta crisis interna fue que Asensio solo disputó siete minutos en los primeros siete encuentros. Su continuidad en el banquillo frente al Mallorca, cuando esperaba jugar, colmó su paciencia. Tiró el peto y dio una patada a una botella, visiblemente enojado, antes de sentarse en el banquillo del Bernabéu.
Mala reacción. Ancelotti, que perdona pero no olvida, dio una lección de arte al comentar que entendía a Marco porque es quien menos ha jugado.
Fue la afición la que le puso la cruz al balear. Llegó el enfrentamiento con el Leipzig y el público pitó su nombre cuando entró al césped en el segundo tiempo. Sabía que había llegado al límite. No podía seguir así. Anotó el segundo gol ante los alemanes y aplaudió a los seguidores en un intento de confraternizar con ellos.
El jugador ha reflexionado. Debe cambiar su actitud porque él también ha querido quedarse, sabedor de su suplencia, para llevarse el dinero en su próxima operación. En la entidad no ha gustado que se negara a ser traspasado para obtener una rentabilidad económica y que espere al mes de julio para llevarse él todo el pastel. Está en su derecho, pero la casa blanca también está en su derecho de no hacerle jugar. Esta es la clave de todo.
Silbado, Asensio quiere ganarse a los seguidores y ha analizado con sus personas más cercanas que a partir de ahora no debe demostrar sus enfados y ha de tener un respeto por sus compañeros. No puede expresar en los campos su sentimiento individual cuando no juega, entre otras cosas porque él mismo ha provocado este «stand by».
Deportivamente, Ancelotti va a contar con Marco. La temporada pasada fue el tercer artillero de la plantilla, con doce tantos, y el técnico aprovechará las virtudes del mallorquín para encontrar el gol, sin pensar en la actitud negativa observada durante estos meses. Esa forma de reaccionar ha perjudicado ostensiblemente al futbolista y él lo sabe. Si quiere participar con el equipo tiene que hacer grupo.
En el fondo de esta cuestión se encuentra el anhelo de Asensio por acudir al Mundial de Qatar. Si no es protagonista no será convocado por Luis Enrique. El estudio de situación desvela que si tenía ese deseo de ir al Mundial debería haber admitido un traspaso a un equipo donde sería titular. Quedarse en un plantel donde se le ha dicho que será reserva es arriesgado y puede tener un alto precio. Por eso, sus rabietas suscitan una contestación nítida e inmediata. Y Marco lo sabe. Quiere jugar y las condiciones para ellos es rendir, ser efectivo y ser disciplinado, con su entrenador y con sus compañeros. Lección aprendida.

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