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28 de mayo de 2024

Davies podría recalar en el Real Madrid el próximo verano

Davies podría recalar en el Real Madrid el próximo veranoEFE

Alphonso Davies, de la guerra a la infravivienda, hasta conseguir el visado de refugiado en Canadá

  • Los padres de Alphonso buscaron comida entre los cadáveres en la guerra de Liberia; huyeron a Ghana y allí nació su hijo, en condiciones de miseria

  • Su traslado a Canadá le permitió explotar un físico ideal para el fútbol; el defensa admite que si no llega a marcharse de África nunca habría sido futbolista profesional

Debeah y Victoria comieron durante mucho tiempo encontrando comida tirada entre los cadáveres de la guerra civil de Liberia. Se alimentaron con comida que llevaban los fallecidos. Se nutrieron con comida que habían empezado a tomar minutos antes esos muertos del horror de la guerra. Debeah y Victoria son los padres de Alphonso Davies, el futbolista que desea abandonar el Bayern para fichar por el Real Madrid. Alphonso estaba en el vientre de Victoria cuando ella buscaba comida entre miles y miles de cadáveres.
Estamos hablando de 1999, de un conflicto armado interno en Liberia que comenzó en 1986 y se extendió hasta 2003. De una guerra civil que duró diecisiete años y arrasó el país. Debeah y Victoria decidieron que no podían continuar así, abandonarían su país. Nunca volverían para sufrir que la guerra reviviese una década después y así hasta siempre, para siempre. Allí, donde los padres de Alphonso nacieron, no había futuro.
Los progenitores de Alphonso escaparon de la eterna batalla de balas y muertes. Caminando durante kilómetros y más kilómetros se instalaron en un campo de refugiados en Ghana. Debeah, Victoria y Alphonso en el vientre de su mamá obtuvieron por fin un suelo con paredes y techo de miseria en Buduburam, 45 kilómetros al oeste de Accra, la capital de Ghana. Alphonso nació el 2 de noviembre del año 2000.

Cabaña de madera, techo de uralita

El campo de asentamiento estaba formado por cabañas hechas de barro y conglomerado prensado. Las chabolas estaban rematadas con madera. El techo era de uralita, el mismo material bajo el que Cristiano Ronaldo se crio en Andorinha, en los suburbios de Funchal, en la isla de Madeira. Vivir bajo la uralita significaba pasar un calor insoportable en verano y soportar un frío bestial en invierno, porque ese material no protege para nada, solo frena la lluvia, pero tampoco tapa las rendijas. Alphonso repetía esa historia de sufrimiento para llegar a lo más alto. Ese techo de uralita estaba sujetado con piedras para que el viento no se llevara volando la casa.
Aquello no era vivir, era subsistir. Ahí tenía que sobrevivir la familia Davies.

El parque Bubu supuso el primer fútbol de Alphonso

En medio de ese miserable campo de refugiados tenía que haber lugares para que los niños jugaran. Allí, en el centro de la nada, de la pobreza, de las enfermedades, con aguas fecales cerca, en un campo sin puertas, se creó el Parque Bubu.
Alphonso se enamoró del fútbol en ese parque jugando con otros chicos, pegándole patadas a un balón que no era un balón y a unas porterías que no eran porterías. El «césped» no era el tapiz del Bernabéu, era un terreno formado de ceniza. Las porterías eran unos palos, metáfora de los palos que la vida daba a todos aquellos refugiados de Liberia que tenían que vivir en Ghana. Hasta 50.000 liberianos vivieron en ese campo de refugiados y los niños siempre recordarán que el Parque Bubu fue el Bernabéu de sus ilusiones infantiles. Para Alphonso, el parque fue su Bernabéu particular. Ahora espera jugar en el Bernabéu de Madrid.

Una visa para un sueño: Canadá

Decididos, valientes, sin ese apego sentimental que frena a muchas personas a dar el salto determinante de su vida, Debeah y Victoria se apuntaron para formar parte del reasentamiento de refugiados que Canadá había admitido en su gran extensión de tierra norteamericana. Comenzaban una nueva vida.
Recordando la canción de Juan Luis Guerra, una vida para un sueño, el anhelo de tantos dominicanos para recalar en Estados Unidos, la familia Davies obtuvo una visa para el sueño gracias a los acuerdos políticos que permitieron el traslado de refugiados a diversos países. Canadá fue el sitio para Debeah, Victoria y Alphonso.
Alphonso Davies conduce un balón en un partido con el Bayern

Alphonso Davies conduce un balón en un partido con el Bayern@AlphonsoDavies

El programa de reasentamiento en otro continente fue el cambio de vida revolucionario de los Davies. Era otro mundo, otra comida, otras costumbres, coches, autopistas y un frío demoledor que era aceptado como el precio a pagar por un salto cualitativo tan enorme.

No hablar más de los 250.000 muertos de la guerra

Los Davies fueron instalados en Edmonton. Debeah y Victoria decidieron que nunca más se hablaría de la guerra que mató a 250.000 liberianos y provocó el exilio de más de un millón de compatriotas, entre ellos los Davies, que pronto pasarían a ser canadienses.
Alphonso siempre subraya que esa visa para el sueño cambió la vida de su familia y le permitió tener las condiciones para ser futbolista profesional. El cotizado lateral izquierdo manifiesta sin tapujos que si hubiera vivido en África no habría llegado a ganar dinero con el balón.
En Edmonton pudo jugar al fútbol y constatar que reunía unas virtudes excelentes para ser jugador. Se inscribió en la academia de formación de los Edmonton Strikers y rápidamente fue observado y «fichado» para entrar en las categorías inferiores de los Vancouver Whitecaps. Hablamos de 2015.

Alphonso era delantero

«Alfonsito» brillaba como delantero. Su fuerza le hacía destacar al entrar al área, desbordar y disparar. Su ascenso fue meteórico y esta vez la definición no es exagerada e incluso se queda corta.
En 2016, quinceañero, se estrenó como jugador profesional en la Major League Soccer. Un año más tarde debutó con la selección canadiense, en la Copa de Oro. Había obtenido la nacionalidad canadiense siete días antes. Estaban esperando que recibiera su pasaporte canadiense para seleccionarlo. En cuestión de horas se convirtió en el jugador más precoz en anotar un gol en la historia de la Copa de Oro, clásico torneo internacional de selecciones del continente americano.

El Bayern le echa el ojo y le ficha

Los ojeadores del Bayern le hicieron un seguimiento y le contrataron. Sucedió hace seis años. Abonaron doce millones de euros a los Whitecaps.
Alphonso fue, es, un futbolista ejemplar para el club bávaro. Debeah y Victoria le enseñaron siempre el respeto a los demás y cuidar de la familia. Cuidar de sus hermanos ha sido una máxima en la vida de Alphonso. Y sus padres le enseñaron una característica esencial para triunfar en cualquier profesión y especialmente en el fútbol: dedicarse en cuerpo y alma a tu trabajo. Así lo ha hecho.

La rabieta del Bayern y la llegada del Real Madrid

El triunfo de Alphonso le ha llevado a ser considerado el mejor lateral izquierdo del mundo. Y la llamada del Real Madrid puede cambiar su vida radicalmente por segunda vez en su joven existencia.
El canadiense ha dejado claro que desea pertenecer al equipo más importante de la historia al no renovar por el conjunto de Múnich. Y el Bayern está que trina. Sabedor del anhelo de Davies por irse al club español, los dirigentes alemanes le han puesto un ultimátum: o renueva en quince días o trae la oferta del Real Madrid.
Alphonso es quien tiene el poder de la operación, pues acaba contrato dentro de quince meses. El defensa que sobresale por su poderío ofensivo presentará la propuesta de la entidad madridista cuando le dé la gana.
La casa blanca tiene una posición clara: pagará un tope de 50 millones por el futbolista, pues queda libre en un año. El Bayern lo sabe. Remangarse las mangas y a traspasar.
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