Imagen promocional del proyecto de la Superliga del fútbol
La UEFA acerca posturas con la Superliga porque sabe que el proyecto es viable y es mejor llegar a un acuerdo
Los hombres de Ceferin tienen previstas reuniones con Bernd Reichart y los abogados de los clubes implicados para negociar la creación de una competición mejor
La UEFA valora la idea de la Superliga, impuesta con éxito en el Mundial de Clubes, de ofrecer el fútbol gratis por medio de una plataforma que produciría un importante crecimiento de los ingresos
La Superliga tuvo el apoyo legislativo de la Unión Europea para poder existir. La libertad de mercado existente en nuestro continente tenía que admitir la creación de cualquier competición deportiva ajena a las federaciones clásicas. La organización, encabezada ejecutivamente por Bernd Reichart y apoyada por clubes como el Real Madrid, el Barcelona y otras entidades, ganó esa batalla social, política y económica. Europa aprobó que la Superliga de fútbol podría crearse libremente con equipos de todos los países y con el calendario que quisieran organizar. La victoria institucional cambió el paso de Aleksander Ceferin y la UEFA. Al principio se pusieron ofuscados, porque no podían aceptar que no tenían todo el poder del balompié europeo, acostumbrados a ser un monopolio que decidía todo lo que pasaba en el fútbol. Era la reacción sanguínea a la pérdida de la potestad absoluta.
Con el paso del tiempo analizaron que la idea defendida por la empresa A22 Sports era un hueso duro de roer. Y era mejor acercarse a buscar una entente.
Ceferin y sus ayudantes reflexionaron. La Superliga defenderá su proyecto de una gran competición continental hasta conseguirla. Nunca lo dará perdido. Nunca tirará la toalla. Nunca desistirá. Detrás hay clubes muy importantes que desean ese salto adelante. Y equipos como el Nápoles, el Olympique de Marsella y otros en la sombra han manifestado que estarían de acuerdo con ese torneo.
La UEFA se movió políticamente en muchos países para que sus clubes no se sumaran a la Superliga. Boris Johnson frenó a los grandes transatlánticos de la Premier desde el número 10 de Downing Street. Las federaciones nacionales fueron la principal medida de presión contra los equipos. En Italia derrocaron a los Agnelli y la Juventus se desmarcó oficialmente de su posicionamiento en favor de la Superliga. La Liga de Tebas también presionó para que el Atlético no se subiera a un barco en el que ya navegaban el Real Madrid y el Barcelona. Todo eran presiones muy fuertes en todos los ámbitos. Pero A22 Sports nunca desistió.
Acercarse a la Superliga
Ceferin ha decidido tender puentes. Porque sabe que la idea se mantendrá incólume hasta que pueda hacerse realidad. La UEFA tomó la postura de acercarse a la Superliga, cuyo CEO es Bernd Reichart, para dialogar. Los contactos han tenido lugar de forma incipiente, pero es un comienzo.
La visión es nítida desde la visión de Ceferin. Hay que ser claros: para la UEFA es mejor tener al Real Madrid y al Barcelona dentro de su ecuación que fuera de ella, porque son dos de las entidades más importantes del fútbol del mundo y si encabezan cualquier proyecto muchos equipos se sumarán a él tarde o temprano. Fíjense si eso es verdad que los clubes que formaron parte de la Superliga y se borraron de ella lo hicieron de manera oficiosa, porque siguen preguntando «cómo va eso».
El dinero que podrían recibir nunca se olvidará. Dijeron 'no' a regañadientes, con la boca pequeña, presionados por las federaciones nacionales y por la UEFA, pero todos desearían con franqueza que hubiera Superliga y cobrar casi el doble de lo que perciben hoy en sus campeonatos domésticos. En la Liga de Tebas, el ejemplo lo tenemos a nuestra vera, no hay dinero y solo Real Madrid, Barcelona y Atlético realizan fichajes relevantes. Los demás hacen operaciones de segundo y tercer nivel. La mayoría y de los movimientos de jugadores son trueques y cesiones. El dinero que aportaría la Superliga les permitiría fichar.
El Mundial de Clubes y la TV gratis
En este contexto, la UEFA desea llegar a un acuerdo con la Superliga y potenciar la competición europea con ideas de las dos partes. Ya han existido conversaciones para buscar capítulos de concordia y se han alcanzado algunos.
Hay un punto de partida óptimo y es que Ceferin ha visto con buenos ojos que se televisen gratis los partidos en todo el mundo. El ejemplo del Mundial de Clubes ha calado. Todo el planeta pudo ver sin pagar el torneo organizado por la FIFA de Gianni Infantino, que se adjudicó el Chelsea. Ceferin ha conocido de primera mano que la Superliga tiene un plan para que la gran competición continental sea rentable ofreciendo gratis todos los encuentros.
Ese proyecto detalla que todo el mundo podrá ver sin pagar los partidos por medio de una plataforma tecnológica. El estudio empresarial y televisivo subraya que los equipos recibirán más ingresos de los que hoy produce la Champions. Y hay que destacar que la nueva Copa de Europa, con ocho partidos en la primera fase y una eliminatoria clasificatoria intercalada, ya ha conseguido más dinero que la Liga de Campeones tradicional que conocimos hasta hace un año. Pues la idea del fútbol gratuito aportaría aún más beneficios para los participantes.
Que jueguen más equipos importantes
La UEFA escucha esta propuesta de la Superliga con atención. El diálogo ha comenzado. Hay otros aspectos que distancian a las partes, como el nivel de los clubes competidores, pero hablando se entiende la gente. La Superliga desea que haya muchos más equipos importantes en la fase decisiva para que el campeonato tenga el máximo interés. El Mundial de Clubes ha demostrado ser muy atractivo con los duelos entre los grandes de Europa y América del Sur. Ese es el objetivo.
La Superliga quiere que la fase final de la competición europea la disputen más conjuntos de jerarquía internacional, mientras la UEFA defiende a los modestos y les da muchas plazas para que jueguen frente a los mejores. Este es el mayor ámbito de desencuentro. Es necesario hablar para alcanzar un consenso. Lo mejor es que la UEFA ya se ha bajado del burro y admite que tiene que dialogar.