Los jugadores del Real Madrid celebran un gol ante el Kairat Almaty
Balance de los dos meses de Xabi: Güler como enlace de Mbappé y el bendito problema de que no caben todos
El turco ha ascendido al papel de imprescindible para jugar de mediapunta y por el centro con el fin de ejecutar la mejor conectividad del equipo, la que tiene con el goleador
La clase y sobre todo el ardor competitivo de Mastantuono le ha elevado a la titularidad y ahora mismo Bellingham no cabe
Dos meses con Xabi. Sesenta días de la primera temporada que Alonso comienza en el banquillo más importante del mundo y con los futbolistas elegidos por la cúpula con el conocimiento del entrenador: Mastantuono, Carreras, Huijsen, Trent... y Güler. Porque el turco estuvo casi inédito con Ancelotti y hoy es impresionante, imprescindible, intocable.
El 'renacimiento' de Militao y Carvajal se suma a una planificación de equipo que ya tiene líneas fijas, líneas marcadas, indiscutibles: Arda Güler es el alma mater del mejor futbolista del mundo, su extensión, su conexión, y debe jugar siempre por detrás de él para realizar la mejor combinación ofensiva que existe. Pasión turca y calidad francesa. Con Arda, arde el Real Madrid.
La explosión nuclear de un niño de 18 años, Franco Mastantuono, es la segunda 'barra brava' de este Real Madrid revolucionario, basado en la energía de la juventud como antítesis del culto conservador de 'Carletto', siempre apoyado en los veteranos. Alonso cree en el poderío físico, la ilusión y el hambre de títulos que exhiben los jóvenes elegidos con tiento para triunfar en el Real Madrid. Y el argentino de River ha sido una elección espectacular.
La incógnita que siempre rodea a un fichaje suramericano es si se adaptará con rapidez al ritmo del fútbol europeo. Franco fue fichado como menor de edad, debutó nada más cumplir la mayoría de edad y 'parecía que llevara aquí diez años'. Así hablan en Valdebebas. Mastantuono demuestra un talento de espanto, una clase para regatear y combinar especial. Lo que más gusta al club y al técnico es que posee un carácter competitivo imparable, inagotable, hambruno, que casa psicológica y sociológicamente con el Real Madrid.
Es tal el rendimiento eficaz del bonaerense que se ha ganado el puesto como un tercer punta que defiende con garra hasta convertirse en el cuarto centrocampista en la estrategia defensiva, otro dato extraño en un atacante argentino. Franco ha roto el molde del tópico del pelotero del cono sur. Parece un jugador europeo en el capítulo del trabajo sin balón y un artista argentino de la escuela del Río de la Plata con la pelota. El mestizaje perfecto en el fútbol.
El bendito problema
La irrupción estelar de Güler y Mastantuono en el ataque ha destrozado las viejas molduras existentes con Modric y Kroos, de tal manera que a este Real Madrid ya no le reconoce ni la madre que lo parió, como decía Alfonso Guerra.
El efecto colateral de la evolución de estos dos jóvenes imberbes, osados y descarados es que Alonso vive ahora en sus carnes el 'bendito problema' que Luis Molowny bendijo como frase lapidaria y certera para ser recogida por la Real Academia de la Lengua Española. Al jefe del plantel no le caben los titulares.
Al cabo de dos meses de trabajo en su primera campaña con el Real Madrid lo que Xabi siente es que Bellingham y Rodrygo no le caben en la estrategia ofensiva. Y que Camavinga debe entrar también en el once. Y que Ceballos funciona. El remate es que cuenta con dos arietes jóvenes, Gonzalo y Endrick, y no hay sitio para ellos con el mejor artillero del planeta. El colofón es que Brahim también merece jugar y cuando sale lo confirma.
Bellingham, Mastantuono y Güler
El dilema más importante del preparador transcurridos dos meses de trabajo es que Bellingham ya es alta y su inclusión en el esquema debe 'sentar' en el banquillo a Mastantuono o Güler. Y ahora mismo el turco y el argentino se han ganado todo el derecho a ser titulares.
El máximo responsable deportivo del Real Madrid ya puso a prueba este bendito problema en el derbi y le salió mal. Alineó a Bellingham como titular en el Metropolitano, y quitó inicialmente a Mastantuono. Pero el cambio que más acusó el conjunto blanco fue que el inglés se situó como media punta central, a la espalda de Mbappé, y que Güler fue colocado a la derecha del triunvirato de medias puntas, mientras Vinicius corría por la izquierda. Con independencia de la prematura titularidad de Jude, recién salido de una recuperación de tres meses, los hechos demostraron que el distanciamiento de la conexión entre Güler y Mbappé es muy perjudicial para el Real Madrid.
Hay que decirlo: el mejor explotador y explorador de las condiciones de Kylian es Arda. Y Mbappé siente que el mago de la varita que mejor entiende sus movimientos es el turco. El francés está encantado con Güler porque comprende sus desmarques y le pone el balón como un artista para rematar a la primera, sin parar la pelota. Y cuando el turco de Ankara le lanza el esférico en profundidad lo hace con tal clase que rueda como los ángeles para controlar con facilidad y disparar en tres segundos. No existe una comprensión mejor entre un centrocampista y un delantero. Alonso ya lo ha escrito en su informe interno, mental: Güler por el centro, a la vera de Mbappé, quince metros detrás. Posiciones intocables.
El efecto colateral del regreso de Bellingham es que Mastantuono perderá minutos. Ya no será tan titular. Jugará mucho, pero el inglés le restará presencia. Las rotaciones solucionarán el bendito problema, pero existe. No le caben todos los que deben jugar.
Tampoco le cabe Rodrygo, que ahora mismo es más efectivo que Vinicius por el flanco izquierdo, bien es cierto que suele entrar en la última fase de los partidos y con el rival más cansado. Rodrygo se compenetra bien con Mbappé, le busca, y entre ambos generan también otras jugadas de peligro paralelas a las de Güler. Dicho esto, nadie duda de la importancia de Vinicius, que paulatinamente se va encontrando mejor, camino de volver a ser el de antes. Va soltando chispazos de esa calidad, pinceladas, y le falta recuperar la regularidad.
La defensa también tiene excedente de cupo
La inyección de savia nueva en la plantilla se intensificó en la retaguardia con la llegada de Huijsen, Carreras y Trent, que cambiaron absolutamente la defensa. Alonso pidió fichajes en la línea de atrás y la dirección deportiva estaba en ello, estaba de acuerdo. Lo sabía desde hacía tiempo, desde que la plaga de lesiones destrozó una defensa que cuenta con cuatro veteranos inmersos en la treintena. El estudio pormenorizado del plantel decía que era necesario reforzar la intendencia. La cúpula de la entidad apostó fuerte.
Vinieron Trent, Huijsen y Carreras. Y el bendito problema se ha repetido. Carreras ganó el duelo particular a un Fran García que triunfó en el Mundial de Clubes y que también merece minutos. Alonso se lo dijo y comienza a dárselos. Y la irrupción sensacional de Militao y Carvajal caldearon la competencia extrema. Dani peleaba con Alexander-Arnold por el lateral derecho. La lesión del británico dejó pasillo verde a Carvajal hasta que el madrileño se rompió en el derbi. Ahora faltan los dos. Todos saben que Trent y Dani son buenos futbolistas y la competencia se recrudecerá a partir de diciembre.
En el eje de la zaga, Militao se ha hecho con el puesto al lado de Huijsen. Pero necesita dosificación.
Alonso ha solucionado esta competitividad de toda la retaguardia con suma inteligencia. Tanto Carvajal como Militao salen de dolencias muy graves y no les concederá tres partidos consecutivos. Lo mismo sucede con Rüdiger, que volvió a ser baja hace unas semanas y retornará al equipo este mes. Las lesiones de Carvajal y de Rüdiger confirman que hay que alinearles sin carga de minutos.
Militao fue sustituido en el derbi por un duro golpe y no jugó en Kazajistán por precaución. Reaparecerá ante el Villareal. Carvajal estará un mes sin jugar.
El resumen es que todas estas situaciones, lesiones, sanciones y la prudencia con los veteranos, da sitio a Raúl Asencio y a David Alaba. Todos rotan y juegan. Bendito problema.