Thibaut Courtois disputará el Mundial con la selección belga
Courtois afirma que le queda poco tiempo en el Real Madrid: «En algún momento tendrá que pensar en un sucesor»
El belga compareció ante los medios de comunicación y reconoció que, aunque está tranquilo, el conjunto blanco debería de ir explorando opciones en el mercado de fichajes
El Real Madrid hace temblar Europa y pretende convertirse en el agitador del mercado de fichajes
Thibaut Courtois es uno de los múltiples futbolistas que se encuentra encarando la recta final de su carrera deportiva y, camino de los 35 años, el guardameta del Real Madrid afrontará, entre otras cosas, su último Mundial con la selección belga.
A tres días de que 'Los Diablos Rojos' debuten en la cita mundialista contra Egipto, Courtois fue el elegido para comparecer ante los medios de comunicación y allí dejó entrever que no le queda mucho tiempo en el Real Madrid, club con el que acaba contrato el 30 de junio de 2027.
«En el Real Madrid, el principio es que, a partir de los 30 años, el contrato se renueva año tras año, así que estoy bastante tranquilo al respecto. Si sigo rindiendo como hasta ahora, una renovación no será un problema. Pero el Real Madrid es un club de primer nivel y, en algún momento, también tendrán que pensar en un sucesor», confesó el guardameta de Bree.
Razón no le falta a Courtois. A pesar de que sigue rindiendo a buen nivel, el belga cumplirá 35 años el 11 de mayo y a eso hay que sumarle que en 2023 sufrió una grave lesión de rodilla que le ha mermado físicamente. «Cuando me rompí el ligamento cruzado, empecé a pensar en el futuro, porque sentía que esos momentos de descanso me daban fuerza. No había presión para jugar, por ejemplo, cuatro partidos importante de Champions en dos semanas. Podía ir al gimnasio para que mi cuerpo se recuperara. Incluso cuando no estaba convocado por el anterior seleccionador nacional, noté que me recuperaba bien durante esos periodos».
Y en esa misma comparecencia, Courtois aprovechó para hablar del fichaje de José Mourinho. «También tuvimos nuestros roces ocasionales. Por ejemplo, me sentó en el banquillo contra el Everton porque había centrado dos balones desde la banda en el partido anterior contra el Aston Villa. Era su manera de provocarme. La semana siguiente, volví a la portería contra el West Ham e hico cinco o seis paradas cruciales. Mourinho es un entrenador muy directo; yo soy igual. Nuestra relación siempre ha sido muy buena».