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José Mourinho quiere cambiar totalmente el Real Madrid

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Mourinho quiere cambiar totalmente el Real Madrid: pide un cerebro, un central y sueña con la llegada de Olise

Ha llegado Mourinho y todo el Real Madrid ha cambiado. Su entrada en Valdebebas ha inspirado un carácter competitivo que se nota en el ambiente. Una sensación de tener que hacerlo todo perfectamente bien. Un aura de que para ganar hay que realizar todo con ganas, ilusión y sobre todo creer en ello. Es la exigencia de actuación que él se impone y que desea imponer en todos los comportamientos y diálogos en Valdebebas. Pretende que los médicos, los doctores, los empleados, los utilleros, los readaptadores, los preparadores físicos, técnicos y los futbolistas trabajen con toda la fe del mundo y piensen que el éxito es posible.

Ha sido comenzar a trabajar y los jugadores ya han visto cómo se habla de los sistemas de juego y de los movimientos un mes antes de la Liga. Los futbolistas han comprobado que van a tener un seguimiento especial de sus entrenamientos y van a protagonizar reuniones particulares para explicarles bien lo que quieren de ellos en cada partido y momento del partido.

El mensaje es que Mourinho quiere cambiar el Real Madrid. Desea transformar su aura. Persigue un objetivo: recuperar el ambiente de victoria, un sentimiento que primero tiene que ser mental para que después sea sanguíneo, eficaz y real. El portugués quiere revolucionar el Real Madrid y por ello solicita dos o tres refuerzos más después de los cuatro ya conseguidos. Tuvo una influencia decisiva en las llegadas de Dumfries y Bernardo Silva. Ahora pide un central y mantiene la idea del cerebro. Y si viene Olise, magnífico.

Cucurella, Konaté, Bernardo Silva y Dumfries son las novedades del Real Madrid y la petición de conseguir otros tres hombres desvela la idea de transformar totalmente el equipo e inyectarle otra personalidad. Es un cambio radical. Mourinho desea marcar huella y para ello se ha centrado en crear un once absolutamente distinto, para adaptarlo a su imagen y semejanza.

Un equipo de autor

Quiere dejar huella con un esquema y unos nombres que se identifiquen con él. Realmente lucha por construir un equipo de autor con el que el madridismo se sienta identificado. Sus primeros argumentos son los sistemas que trabaja y que los futbolistas ya han ejercido desde la primera sesión del curso. Su 4-2-3-1 es el punto de partida. Pero también ensaya el 4-4-2 en rombo. Y en ambos casos Bellingham es la tercera punta de lanza ofensiva. Mourinho tiene claro que Mbappé y Jude deben jugar en el Real Madrid con las fórmulas que les hacen brillar con Francia e Inglaterra en el Mundial.

El francés tendrá libertad de movimientos arriba y el británico será el mediapunta que juega por detrás y que debe llegar al área para rematar con la potencia y el gol que tiene. El 'treinador' quiere otro central para remodelar diametralmente la defensa. Solicita también un organizador. Y tiene que decidir dónde jugará Thiago Pitarch. El canterano realizará con él la pretemporada tras el merecido descanso después de ganar el Europeo de promesas. En agosto se concretará su destino. La hipotética llegada de un cerebro afectará a la postura definitiva respecto al porvenir del chaval que jugó Liga y Champions con Arbeloa.

Jude Bellingham y Kylian Mbappé le dieron la última victoria del año al Real Madrid

Jude Bellingham y Kylian Mbappé festejan un gol la temporada pasadaDPA vía Europa Press

La posible decisión de fichar un gran delantero es una postura que supera el mero planteamiento deportivo. Acometer la contratación de un Haaland o un Olise es una determinación que aúna aspectos deportivos y espectaculares, porque el Real Madrid siempre ha buscado el espectáculo y una adquisición de ese calado busca el atractivo extraordinario que satisfizo históricamente al madridismo. Y a sus dirigentes. Hombres como Di Stéfano, Hugo Sánchez, Cristiano, Benzema y Mbappé cumplieron ese descubrimiento esencial del espectáculo.

La solicitud de un central y de un mediocampista, más la posible inclusión del broche de oro ofensivo, exige que se necesite dar dos o tres bajas en la plantilla. El entrenador ha querido ver a todos en el campo antes de tomar decisiones. Mastantuono, Camavinga, Asencio y Gonzalo se ejercitan a las órdenes de Mourinho y dos o tres hombres de ese cuarteto son los candidatos a dejar el plantel. Mastantuono se marchará cedido casi con toda seguridad, porque es muy joven y necesita competir. Camavinga y Asencio son los otros jugadores que están en la lista de posibles descartes. Ambos desean quedarse y tienen una conversación pendiente con su nuevo jefe.

Mourinho les va a decir claramente a Camavinga y Asencio que serán los últimos de la fila para jugar en cada una de sus posiciones. Raúl Asencio tendrá por delante en el eje de la retaguardia a Konaté, Rüdiger y Huijsen. Militao también estará por delante del canario cuando obtenga el alta en octubre. En la misma dirección, Camavinga estará por detrás de Bellingham, Brahim, Bernardo Silva, Tchouaméni y Valverde en el centro del campo. Las argumentaciones del técnico serán clave en su futuro. Gonzalo solo se irá si hay una gran oferta. Mourinho ha tomado la llave de todo y quiere hacer un Real Madrid totalmente suyo, con el sello de «especial» que le define.

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