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Los jugadores del FC Barcelona celebran un gol ante el Betis en MontjuicEuropa Press

La soberbia del Barcelona hablando del triplete que le puede pasar factura en el momento de la verdad

Todo son sonrisas ahora mismo en el FC Barcelona. Ni el más positivo de los hinchas del equipo azulgrana podía imaginarse a principios de temporada que su club iba a estar vivo en las tres competiciones y, lo que es mejor, siendo favorito en todas ellas. Eso es al menos lo que dice la inteligencia artificial y también las casas de apuestas. Los de Flick son el conjunto al que más opciones dan en Liga, en Copa del Rey y también en Champions.

Solo el tiempo dirá hasta donde llega este Barcelona, pero el hecho de verle como principal candidato a todo es verdaderamente sorprendente. Hay que tener en cuenta que el conjunto culé cuenta con peor plantilla que la temporada pasada. Guste o no, tienen peores jugadores, pues perdieron a Gündogan –su mejor jugador el curso pasado– en verano al no poder pagarle y Ter Stegen cayó lesionado de larga duración.

Es cierto que llegaron Dani Olmo y Wojciech Szczesny, buenos futbolistas, aunque de menos nombre que los citados anteriormente. Lo que cambió realmente al Barcelona fue la llegada de Hansi Flick al banquillo. El entrenador alemán revolucionó el juego del conjunto azulgrana y construyó un equipo de autor. Líder en la liga con cuatro puntos sobre el Madrid, en la final de Copa (jugará ante los blancos el 26 de abril) y temido en Europa.

Dejó en mal lugar a Xavi esta revolución de Flick, pues se vio que el Barcelona contaba con más plantilla de lo que decía el juego ramplón y las excusas del técnico de Tarrasa. El conjunto azulgrana, tirando de La Masia y con un Lamine Yamal superlativo vuelve a estar entre los grandes de Europa, aunque quizás se están comportando con una soberbia que ahora, que entramos en 15 días decisivos, les puede pasar factura.

Todavía no han ganado nada

Con permiso de la Supercopa de España, un título menor, el Barcelona, por muy bien que esté con su invicto en 2025, todavía no ha ganado nada. Las palabras de Ferran Torres de «nos sentimos favoritos» respecto al Real Madrid, que es el principal rival en cada competición, son las típicas que se vuelven en contra. Clásico comentario que termina siendo recordado por jugadores e hinchadas del eterno rival.

No es la única 'sobrada' del Barcelona y tan solo hace falta darse un paseo por la Ciudad Condal o echar un vistazo a la prensa catalana para darse cuenta de que en Can Barça solo se piensa en el triplete. Más aún después del 'favor' del Gobierno de España en el caso Dani Olmo. «Culpa de Tebas», aseguró Rodríguez Uribes, presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD) para quitarse el problema de encima.

Dani Olmo y Joan Laporta, durante la firma de su contrato el pasado veranoFCB

Tampoco vamos ahora a entrar en los líos extradeportivos que tiene el Barcelona. Eso da para un libro, pero ahora estamos pendientes de lo que ocurre en el terreno de juego. La recta final de la temporada donde el Barça se lo juega todo. Cierto es que la Liga la tienen encarrilada, con cuatro puntos de ventaja que podrían ser suficientes y en Copa del Rey están a un solo partido. Todo o nada ante el Real Madrid en La Cartuja.

Así pues lo que ahora les ocupa es la Champions, donde en cuartos de final se miden al Borussia Dortmund, finalista del curso pasado, que esta temporada está viviendo un año horrible. A priori parecen favoritos, pero los precedentes en Champions demuestran la inexperiencia de este equipo, más aún en cuartos de final, una ronda gafada. En el recuerdo está el ridículo ante la Roma en 2018, la humillación del Bayern (2-8) en 2020 y lo ocurrido la temporada pasada ante el PSG.

Peor aún les fue en 2022 y 2023, donde directamente ni pasaron la fase de grupos o en 2021, donde el PSG de Mbappé les arrasó en octavos. La última vez que se vio al Barça en semifinales fue en 2019, un año en el que parecía que ganarían su sexta Copa de Europa, pero que terminó con el 4-0 de Anfield. La segunda de las noches de pesadilla en Champions que durante más de un lustro se han convertido en lo habitual.

Ahora está claro que la historia parece haber cambiado y ante el Dortmund tienen una oportunidad de oro para volver a semis. Son favoritos y el equipo atraviesa un momento de forma esplendido, pero la soberbia no es buena aliada. Todavía no han ganado nada y de la euforia al hundimiento hay una línea muy fina.