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Daniel Siebert, durante la final de la Champions League 2026, PSG - ArsenalEuropa Press

Las nuevas directrices que han recibido los árbitros para la Champions: menos VAR y un pulso a la FIFA

Una nueva edición de la Champions League comienza este 8 de septiembre y la UEFA sabe que, como cada año, los árbitros estarán en el punto de mira. Es realmente complicado que en un deporte como el fútbol no haya polémicas, pero aun así el organismo europeo tratará de que sean las menos posibles y por eso ha dado unas pautas que además esconden un pulso a la FIFA. Habrá cosas diferentes al Mundial del pasado verano.

Roberto Rossetti, jefe de los árbitros de la UEFA, mantuvo una reunión con todos los colegiados que arbitrarán esta temporada competiciones continentales, Champions League, Europa League y Conference League, y les transmitió lo que se espera de ellos y las nuevas pautas que deben seguir en esta temporada. Se busca unificar criterios, que haya más blancos y negros y no tantos grises que terminan desatando los enfados de unos y otros. Tiene que ser 'café para todos´.

Lo primero que desea la UEFA es que el verdadero protagonismo arbitral lo tenga el trencilla de campo. Se acabó eso de que se rearbitren jugadas desde el VAR que solo debe entrar en «errores claros y manifiestos». Ha insistido mucho en ello la UEFA porque ansían que sea así, ya que cada vez que el colegiado va al monitor está casi sentenciado a cambiar su decisión inicial. Por eso, la tecnología debe intervenir lo menos posible.

Además, se ha pedido a los árbitros que sean duros con las tarjetas amarillas por protestar o acosar al colegiado. No quieren corrillos para quejarse por sus decisiones y únicamente deben hablar con él durante las jugadas polémicas los capitanes. A ellos les explicarán lo que han visto en la jugada y el motivo de su decisión y ya después el capitán será el encargado de transmitírselo al resto de sus compañeros.

Las manos absurdas dentro del área

Por otro lado la UEFA también ha aclarado una de las polémicas de la temporada pasada, que no es otra que la mano de Marc Pubill en el Camp Nou tras un saque de puerta de Juan Musso. El pasado curso no se señaló pena máxima en esta acción al entender que el balón no estaba puesto en juego, pero ahora la cosa cambiar y, para aclarar criterios, si un futbolista toca con el pie el balón en un saque de puerta se entenderá que el juego ya se ha reanudado. Es decir, que si alguien la toca después con la mano se pitará pena máxima.

También hay que aclarar, al igual que pasó en la pasada Copa del Mundo, que el VAR entrará en bloqueos pantallas a defensores que acaben con gol del equipo atacante o con penalti a favor del equipo atacante. También se revisarán los fueras de juego posiciones y los córneres mal indicados. Eso sí, en estos últimos la decisión deberá tomarse rápido para no ralentizar el juego. En caso de que no esté del todo claro quién toca último se mantendrá la decisión del árbitro de campo. Además, se mirarán las segundas amarillas mal mostradas.

José María Sánchez Martínez, en el monitor VAR del Santiago BernabéuEFE

Ahora bien, la UEFA no ha cogido todas las medidas de la FIFA en la Copa del Mundo y la ha desafiado con la conocida como ley Prestianni que se aplicó en la competición organizada por FIFA. UEFA no castigará con roja directa que un futbolista se cubra la boca para hablar y solo se sancionará con amarilla si el árbitro lo ve en directo. Eso sí, en caso de que escuche un insulto será tarjeta roja, aunque el VAR no tiene posibilidad de actuar.

Por último, la UEFA también intentará acabar con las pérdidas de tiempo y de ahí que los árbitros deban extremar la atención en todas las acciones que pueda hacerse. Hablamos de atenciones médicas, saques de banda o de esquina que se tarden en ejecutar –se puede máximo cinco segundos o la posesión cambiará al rival–o sustituciones, donde habrá un máximo de 10 segundos o el futbolista que entra deberá esperar un minuto fuera, por lo que su equipo jugará en inferioridad. Eso sí, UEFA, a diferencia de FIFA, no quiere los descuentos interminables que tuvo el Mundial.