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Marcos Llorente se lamenta de una ocasión desaprovechada en el Atlético de Madrid - Elche

Marcos Llorente se lamenta de una ocasión desaprovechada en el Atlético de Madrid - ElcheEuropa Press

La crisis del Atlético acaba con la euforia a las primeras de cambio y ya se buscan culpables

Nadie, ni el más pesimista, esperaba en el Atlético de Madrid estar en una situación tan mala con solo dos jornadas disputadas. El equipo rojiblanco, con permiso del Real Madrid, ha sido el más activo en el mercado de fichajes dando salida a ocho jugadores e incorporando siete caras nuevas. La idea era rejuvenecer la plantilla porque la del curso pasado era una de la más veteranas de LaLiga, pero por el momento los resultados no acompañan.

La euforia era total en la segunda quincena de julio al ver que Carlos Bucero, Director General de Fútbol en el Atlético de Madrid estaba llevando a cabo con éxito la operación salida y estaba firmando jugadores de lo más interesantes: Álex Baena, Johnny Cardoso y Thiago Almada eran los que más ilusionaban. Sin embargo, el resto de refuerzos generaron dudas y el suflé fue bajando a medida que se acercaba el estreno liguero.

Los siguientes fichajes, Marc Pubill, David Hancko, Matteo Ruggeri y Giacomo Raspadori no generaron la misma ilusión en la hinchada colchonera. El principal motivo es que ninguno de ellos era la primera opción que se barajaba y se cree que han gastado más dinero del necesario para estas posiciones.

En el lateral derecho se hablaba de Jesús Areso y firmó por el Athletic, el gran deseo para el central era Cuti Romero que se quedó en el Tottenham, por izquierda se sondeó a Álvaro Carreras (en el Real Madrid) y a Theo Hernández, detestado por la afición, mientras que para sustituir a Correa se firmó a Raspadori como última opción. Eso tenía 'mosca' a la afición rojiblanca y el pésimo inicio de Liga ha hecho que ya se busquen culpables. Han saltado todas las alarmas en el Metropolitano y únicamente van dos jornadas.

El mercado sigue abierto

Se ha pasado en apenas un mes de la euforia a la desolación y ya se buscan culpables. Por un lado es más que evidente que con la actual plantilla del Atlético, la tercera mejor de la Liga Española, le tendría que haber dado para ganar a un Espanyol que salvó la temporada pasada la categoría en la última jornada y a un recién ascendido como el Elche. Ni una ni otra. Derrota ante los periquitos en Cornellá y un triste empate en casa contra los de Eder Sarabia.

Sobre estos pinchazos se responsabiliza sobre todo a Simeone. En el primer partido falló claramente con los cambios y tiró por la borda una gran primera mitad de su equipo mientras que ante el Elche tardó en reaccionar y cuando movió el banquillo apenas quedaban 20 minutos. Tiempo insuficiente para solucionar la espesura que mostró el Atlético sobre el verde del Metropolitano. Ni Julián Álvarez estuvo fino.

El once del Atlético de Madrid ante el Elche

El once del Atlético de Madrid ante el ElcheGTRES

Ahora bien, más allá de la responsabilidad que tenga Simeone, parece claro que no es el único culpable. Para empezar porque contar con siete nuevos jugadores y meter a cuatro en el once hace que se necesite un tiempo de adaptación, pero hay más, y es que se ve un Atlético con pocas alternativas en el banquillo. Falta profundidad y calidad para solucionar con los cambios los partidos que se enquisten.

También hay otro problema grande en el Atlético, la defensa. Resulta raro tratándose de un equipo de Simeone, pero el equipo actual es mucho más ofensivo que defensivo. Atrás se hacen aguas y con media ocasión cualquier equipo le hace un gol. Supuestamente apuntalar la defensa era el gran objetivo en el mercado, pero sigue faltando un jefe de zaga, Hancko no parece suficiente. También sorprende que no haya llegado nadie para reforzar la banda derecha, el curso pasado falló la izquierda y se ha mejorado, pero en el otro flanco solo está Giuliano que es más un revulsivo que un titular indiscutible.

Plantilla cerrada

Los expuestos son los principales problemas del Atlético y cada individuo tendrá su opinión sobre quién es el principal responsable, o culpable, del mal inicio rojiblanco. Sea como sea, todo apunta a que la plantilla está cerrada e insistimos en que es la tercera mejor de LaLiga, por lo que estar entre los tres primeros es una obligación. Ahora bien, otro año más parece que exigirle más no sería justo. Faltan piezas importantes y quizás el equipo se quede algo cojo. El tiempo dirá porque esto no es como empieza sino como acaba.

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