Maxi Floren, mini Madrid
Repitió el Real la decepción de Vallecas incluso en el resultado: empate. Su dinámica post Clásico y goleada al Valencia es derrota en Anfield, tablas en Vallecas y Martínez Valero. Cuatro puntos al limbo. Salvó el liderato de milagro, a este paso tardará poco en perderlo.
Para centrar lo último: le llegó el Elche al Madrid más que el Liverpool. Quizá, o sin quizá, es que le llega cualquiera que se anime. El Madrid fue un desastre como equipo. El Elche, una delicia.
Repitió el Real la decepción de Vallecas incluso en el resultado: empate. Su dinámica post Clásico y goleada al Valencia es derrota en Anfield, tablas en Vallecas y Martínez Valero. Cuatro puntos al limbo. Salvó el liderato de milagro, a este paso tardará poco en perderlo.
El resumen es fácil: maxi Florentino y mini Madrid en este domingo merengue. El presidente le dio al pueblo lo que le pone y ya tocaba; el equipo, no. El club está fuerte, el equipo en un pozo. Verle es un tormento.
El Madrid no es ahora apenas nada. Entró el 1-0 y a M’Bappé se le leyó ‘normal’. En la grada estuvo su amigo Achraf: como lo es puede que le sugiera volver a París… Aunque sea al Moulin Rouge.
Un centro de Camavinga al que Gonzalo no llegó por pelos fue lo más cerca que estuvo de ganar. Andábamos sobre el minuto 90. Antes, las mejores ocasiones fueron ilicitanas. El Madrid era parada de Courtois y lo que le llegara a Kylian. De ahí no sale. Como equipo no hubo color. Si esto fuera a merecimientos, los tres puntos se quedaban en casa.
Xabi lo revolvió todo para nada. Las bajas en defensa y la de Tchouamémi, convertido en faro indispensable, hay que ver, le animaron a la revolución. Fue cómica. Con tres centrales, si se anima el magnífico Iñaki Peña a subir en un córner lo remata seguro.
Fue el Madrid incapaz de crear y de quitar. Los volantes locales se dieron un festín. Ellos y todos se anticipaban a todas. Sus delanteros disfrutaron de los remates que ninguno habría imaginado. Era un equipo envidiable. El Elche.
Aquella presión alta, una de las razones que explicaba la llegada de Alonso, ha dejado de existir. Le llegan que es un escándalo. Con pelota jugada, larga, como prefieran. Cuando la tiene el Madrid es un trote cochinero, previsible.
Los laterales son como de futbolín y los volantes. No hay capacidad alguna para la sorpresa. Los suplentes confirmaron que lo son. Lo que no me atrevo a decirles, M’Bappé a un lado, es quien está para titular indiscutible. Lo de Vinicius suplente, una broma. M’Bappé y Courtois, por supuesto.
Da el Madrid facilidades a cualquiera. Todos le marcan. Y para marcar él es un suplicio. Hizo dos desde el área pequeña. El de Bellingham, que jugó uno de los tres peores partidos de su vida, salvó una crisis gorda. O la aplazó. Imagínense que la cosa acaba como parecía, 2-1.
Busca el técnico soluciones y no las encuentra. Cambió jugadores, esquema: ‘na’ ¿Puede que no tenga plantilla para lo que pretende? Son ya casi cinco meses y no cuaja lo que se esperaba, lo que es su marca. Es un equipo metido en dudas.
La visita a Olympiacos en la vuelta de la Champions es el próximo dolor de cabeza. Con su estilo, el Rayo se lo puso en chino. No le ganó. Con lo suyo, nada que ver con el vallecano, el Elche lo desnudó.
Por la mañana, sí fue a por uvas Florentino. Durante media hora le dio al madridismo el chute que necesitaba. Nada que no conociera, pero el presunto dueño del club, el socio, llevaba tiempo esperando escucharlo de su boca.
Dejó para más adelante lo mollar, el cambio societario. Que será importantísimo para el futuro del club, seguramente. Pero ahora urge tanto o más el otro cambio. El del juego del equipo. Ahora mismo es un absurdo.