Xabi Alonso gesticula durante el partido frente al Alavés
Xabi sigue en el examen: debe ganar a Talavera, Sevilla y Betis para dirigir al Real Madrid en Arabia
La incógnita del club es si cambiar al técnico antes de la Supercopa y poner a Arbeloa y Pintus al frente para liderar la revolución
Vinicius se ha sumado a la causa de salvar a Alonso, pero el equipo no hace buen fútbol y eso es un problema grave
Xabi, sí, la vida sigue igual, como cantaba un guardameta del Real Madrid. Xabi, sí, el suplicio sigue igual. Has salvado una bala de la ruleta rusa, pero hay tres más. Xabi, es cierto, es muy duro vivir así. Examinado por tu club, por algunos de tus futbolistas, por la prensa y por los árbitros que habitualmente pitan en contra del Real Madrid, un problema que antes veías de lejos y que ahora vives en tus carnes.
Examinado en cada movimiento, en cada minuto, en cada jugada, en cada gol del rival, en cada penalti no pitado, que es uno de los Fuertes defectos de González, el llorón de la final de Copa que amenazaba al Real Madrid con cortarle la cabeza. El jefe del VAR, convertido en bar cuando juega el conjunto blanco, no señaló un penalti de libro a Vinicius, ese futbolista que les cae gordo a todos los árbitros y al que mortifican en cada partido.
González Fuertes quiso cargarse a Xabi, pero al final no pudo. Esta vez. En Talavera o en el Bernabéu, ya veremos si los integrantes del Comité «técnico» deciden definitivamente el futuro de Alonso.
El entrenador lo tiene todo en contra. Una decena de lesionados, tres expulsados y los colegiados juzgando en contra. El codazo del celtiña Borja Iglesias a Bellingham no es roja. Acción determinante ante el Celta. Para decirle al árbitro que es malísimo sí es roja y Xabi se enfrenta a juicios distintos según donde entrenes.
El madridismo pregunta enojado a nuestro periódico: «¿Hay nevera, castigo, para González Fuertes, el jefe del VAR en Vitoria?». ¿Quién edita al editor? Así están, así son, la Federación y el comité arbitral, que solo hicieron una pregunta a Laporta en el juicio del caso Negreira, como si no tuvieran nada que ver con ello, como si Laporta hubiera pagado a Negreira en Marte. Estos arbitrajes pueden mandar a Marte a Xabi Alonso.
Árbitros ayudando al Barça y perjudicando al Real Madrid
Xabi, sí, se mide al gran toro del Real Madrid y al sospechoso toro arbitral. «Venció en Vitoria con sufrimiento porque se enfrentaba a dos enemigos, juez y parte», se valora en los corrillos de Valdebebas. «Xabi ganó gracias al bar», comentan con enfado en la cocina blanca, que echa humo con las diferencias y los perjuicios «arbitrales y nada arbitrarios» que sufren ellos en comparación con las ayudas que recibe el Barcelona.
En el Real Madrid se alucina con el invento que se pitó en el Camp Nou a favor de los azulgranas. Al Osasuna se le anuló un gol legal que habría supuesto el empate, 1-1, a falta de seis minutos. Un penalti de la defensa barcelonista lo convirtió el colegiado en una falta del delantero rojillo, que cayó encima de Joan García, el portero de Flick, de tal manera que el remate inmediato que supuso el gol navarro fue anulado por supuesta falta del delantero derribado. Es la historia del surrealismo: la víctima de un penalti es acusado como culpable por caerse encima del guardameta. Increíble.
El precio que se paga por ser acusación particular
En el vestuario madridista se comenta que «si esa jugada de Osasuna se arbitra frente al Real Madrid es gol seguro, pero si es con el Barcelona pitan falta y anulan el gol».
Es el ambiente que se respira. Y se dan argumentos para ello. Al Real Madrid se le priva en Vitoria de un penalti claro y del 1-3 para que juegue al borde del alambre hasta el final del encuentro.
Los veteranos de lugar recuerdan que así llevan muchos años, con arbitrajes nefastos que les hacen sufrir hasta el final. Es el precio que paga el Real Madrid por ser causa particular en el caso Barcagate y Negreira y por sospechar de todos los arbitrajes realizados por colegiados formados en la era Negreira y con el propio Negreira.
El club blanco pide una reestructuración total del sistema arbitral y eliminar a todos los colegiados formados en esa época, pues es muy grave todo lo sucedido.
El Comité y la Federación no se dan por enterados y quieren que pase cuanto antes el caso judicial de Negreira, que les está señalando con el dedo. El problema es que les señalará siempre y todavía más al no actuar y quererlo tapar.
Alonso, al límite cada tres días y con un adversario extra: los árbitros
Ahora, hoy, Xabi sigue examinándosecante el Real Madrid y los árbitros son un adversario que no puede controlar. El guipuzcoano aprobó el primer parcial ante el Alavés pero continúa dentro de la sala de exámenes. Su examen no ha terminado. Debe vencer al Talavera en Copa y al Sevilla y al Betis en Liga para llegar vivo en el cargo para la Supercopa de España y medirse en Arabia al Atlético. Un mero empate ante los dos equipos andaluces le condenará al despido. Ni que decir tiene que si cae en Copa será echado al instante, en el viaje de vuelta.
Ahora, todos los jugadores se han sumado a la causa de salvarle, incluido Vinicius. Ahora, porque han visto claro que si cae el entrenador los primeros colocados en la siguiente diana son ellos. Para los aficionados ya están colocados en la primera línea de fusilamiento, por delante del técnico. Pero todos los focos se concentran hoy en el banquillo y eso tapa un poco al equipo.
Algunos futbolistas, Mbappé, Rüdiger y Valverde, jugaron lesionados en Mendizorroza con tal de salvar al preparador. Lo salvaron, pero el jefe del banquillo sigue sentado en el banquillo de los acusados. Quizá esa implicación de todos los futbolistas ha llegado tarde. Tres empates y tres derrotas en dos meses son datos muy malos para entrenar al Real Madrid. «El mejor equipo del mundo no puede estar así, con estos malos resultados y jugando sin una idea definida», dice un veterano. Esa es otra clave de la situación.
El problema es que el Real Madrid juega mal
Alonso está presionado por demasiados frentes. No ha podido aplicar su ideario en el campo. En Vitoria vimos esa presión alta que exigió siempre y que antes muchos futbolistas no quisieron hacer. Y quizá ahora ya sea tarde, como decimos.
Lo primero era ganar al Alavés. Ha aprobado el primer examen y tiene tres exámenes más, Talavera, Sevilla y Betis. El dilema es que hay en la cabeza de la dirección deportiva ese cuarto examen que es ajeno al marcador: el Real Madrid juega mal. Y preocupa.
Es verdad que hay una decena de bajas. Pero el equipo no juega bien. No hace fútbol y no encuentra soluciones ante los sistemas defensivos rivales, encerrados habitualmente.
El análisis de la cúpula es que Alonso no ha impuesto su idea en el césped. Es verdad que tuvo que plegarse a los futbolistas y no pudo hacer todo lo que quiso. Ese es el quid de la cuestión. El balance de situación es que no hay un esquema marcado, un ideario reconocible en el césped.
La jefatura del club tiene dudas. Los resultados pueden cambiar paulatinamente el nivel del fútbol, a medida que los propios profesionales se quiten presión y plasmen mejor su confianza interna y su nivel. Quizá se produzca una evolución. Pero es una incógnita, porque la propia presión de los resultados deja en segundo plano ese capítulo.
Arbeloa, Pintus
Esa es la pregunta del millón que se hace la dirección deportiva. Hay dos posturas. La primera es esperar a ver si la mejoría de los resultados provoca una progresión en el fútbol que permita llegar a la Supercopa de España con garantía.
La segunda opción que se debate es tomar ya una decisión drástica y comenzar de nuevo. De golpe. Empezar una nueva etapa con Álvaro Arbeloa de entrenador y Antonio Pintus como jefe de la preparación física para mejorar la condición del equipo, que se considera que no es buena. Todo ello con vistas a llegar a la Supercopa de España con toda la ambición y confianza. «No se puede caer de nuevo frente al Atlético», rival de la semifinal en Arabia, señalan en el cuartel general de Valdebebas.
Florentino Pérez se ha caracterizado siempre por tomar medidas valientes y no esperar. El Real Madrid ha fallado esta temporada ante todos los rivales importantes, excepto el Barcelona, y ése es un análisis fundamental en esta visión.
Esa actuación presidencial puede llegar ante cualquier tropiezo frente al Talavera o el Sevilla. Pero ese paso adelante del presidente puede producirse también incluso después de una victoria frente a los sevillistas, la semana próxima, en plena Navidad, si el máximo responsable del club valora que es el momento decisivo para tomar un cambio de rumbo y dar un golpe de timón.