Casper Ruud celebra un punto en el Mutua Madrid Open
Mutua Madrid Open
Ruud, el noruego formado en la academia de Nadal que busca el título más importante de su carrera en Madrid
El tenista de Oslo se formó deportivamente en Manacor y con el paso de los años se ha convertido en uno de los mejores del mundo
La comentada reflexión de Djokovic sobre el 'ser esclavo del tenis' de Alcaraz
Desde su inauguración en 2016, han sido muchos los tenistas que han entrenado o que se han formado en la academia de Rafa Nadal ubicada en Manacor (Mallorca) para cumplir el sueño de dedicarse al tenis de manera profesional.
Casper Ruud ha sido uno de los muchos jugadores de tenis que se han criado deportivamente en las instalaciones que el extenista balear siempre quiso tener para ayudar a todos aquellos jóvenes que querían seguir su mismo camino. El noruego es un producto del trabajo que los Nadal han formado en Manacor, un chaval que creció a las órdenes de Toni y que, con el paso de los años, se ha consolidado como uno de los mejores tenistas del mundo (actualmente ocupa el puesto número 15 en la clasificación ATP).
Por lo tanto, el éxito de Casper Ruud va unido a todo el trabajo positivo que se ha hecho en la academia de Nadal y el tenista de Oslo nunca ha ocultado que su «maestro» es un Rafa que le abrió las puertas de su academia en el año 2018 para empezar a trabajar con el también español Pedro Clar, su técnico, que le acompaña a todas las partes del mundo en las que el noruego deleita a los aficionados con su tenis.
El paso por la Academia de Nadal le cambió la vida al bueno de Ruud. Allí le mejoraron y le dieron una formación deportiva y personal. «La evolución de Casper en estos años ha sido extraordinaria», llegó a comentar Toni en su día. Qué razón tenía el tío del mejor deportista español de todos los tiempos. Porque el tenista escandinavo, a pesar de su irregularidad, no está en el top-20 de la ATP por algo casual. Se ha esforzado a lo largo de toda su vida por ser uno de los mejores y todavía le queda muchos años de tenis por delante.
Busca el título más importante de su carrera
Casper Ruud siempre se ha considerado un especialista en tierra batida y, de hecho, la inmensa mayoría de los títulos los ha conseguido sobre polvo de ladrillo. De los 12 trofeos que ha ganado, 11 han sido sobre la superficie anaranjada.
Hasta la fecha, el noruego ha levantado la copa de campeón en Buenos Aires (x2), Gstaad (x2), Ginebra (x3), Bastad, Estoril, Kitzbühel, Barcelona y San Diego. Y el título más importante de su carrera fue el que logró el año pasado en el Conde de Godó imponiéndose en la final al griego Stefanos Tsitsipas.
Casper Ruud golpea de derecha en el partido ante Fran Cerúndolo
Sin embargo, a Casper le falta un título importante en sus vitrinas. El noruego tuvo la oportunidad de conseguir dos títulos de Masters 1000 y tres Grand Slams en el pasado, pero a la hora de la verdad no fue capaz de amarrarlos. En ese sentido, Alcaraz, Nadal y Djokovic le apartaron de la gloria.
Este domingo, el tenista noruego disputa la 13ª final de su carrera. Lo hace en el Masters 1000 de Madrid, un torneo en el que ha hecho las cosas francamente bien y en el que ha ido dejando por el camino a tenistas de nivel como Rindernknech, Korda, Fritz, Medvedev y Cerúndolo.
Su rival en la última estación del torneo madrileño, el cuarto Masters 1000 de la temporada, será el británico Jack Draper, un tenista tremendamente peligroso sobre tierra batida. Y sobre eso fue preguntado el noruego en rueda de prensa tras sacar adelante su semifinal ante Cerúndolo.
«Hay situaciones curiosas en el mundo del tenis porque el año pasado llegué a la final de Montecarlo después de meses haciendo un gran tenis, y ahora estoy aquí en la final sin haber desplegado un buen nivel desde hace tiempo. Sería irónico alzarme campeón en este contexto. No sé, no creo que haya cambiado grandes cosas esta semana respecto a los últimos meses, quizá solo ha sido cuestión de suerte. Daré todo lo que tengo para ganar, pero si no lo consigo, la vida sigue, seguiré siendo la misma persona», aseguró el noruego.