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24 de abril de 2024

Imagen de la compañía Naturgy

Imagen de la compañía Naturgy

El proyecto de escisión de Naturgy en dos compañías, encallado un año después

La guerra disparó los precios de la energía y dinamitó por completo el escenario energético

La multinacional Naturgy cumplirá este viernes 10 de febrero un año del anuncio del proyecto Géminis, el plan de la energética para escindirse en dos compañías, que sigue encallado y sin un calendario orientativo sobre cuándo podría llevarse a cabo.
El motivo de que el proyecto Géminis siga parado es la compleja coyuntura internacional, ya que apenas unas semanas después de que Naturgy anunciara el proyecto con la idea de ejecutarlo a lo largo de 2022 estalló la guerra en Ucrania.
«Obviamente, no sabía que dos semanas después (de anunciarlo) Rusia invadiría Ucrania», dijo a mediados de enero el presidente de Naturgy, Francisco Reynés, haciendo balance de lo sucedido en este último año.
La guerra disparó los precios de la energía y dinamitó por completo el escenario energético, en especial en Europa, que hasta entonces tenía a Rusia como a su principal aliado energético.
La invasión rusa de Ucrania llevó a la UE y a sus socios occidentales a aplicar sanciones internacionales y, con esta convulsa coyuntura internacional como telón de fondo, Naturgy ha optado por guardar el proyecto en un cajón a la espera de tiempos mejores.
«Una cosa es que la idea es buena y otra que el momento no la apadrina», dijo el mes pasado Reynés, evidenciando así que el proyecto Géminis no está muerto, aunque esté congelado.
«Sigo pensando que dentro del mundo de la energía hay dos tipos de negocio: el que está ligado a la infraestructura y el que está ligado al mercado. Y que mezclar un negocio con otro es un error», sentenció Reynés.
Precisamente el propósito del proyecto Géminis era escindir la actual Naturgy en dos compañías cotizadas, una centrada en las infraestructuras reguladas (transporte y distribución de energía) y otra en los negocios liberalizados, entre ellos el de renovables.
Fuentes de Naturgy han precisado a Efe que el consejo «sigue monitorizando los avances de todos los análisis del proyecto, que hasta ahora confirman su idoneidad estratégica. Sin embargo, la volatilidad actual de los mercados, la evolución de la coyuntura energética y las múltiples incertidumbres regulatorias, todavía pendientes de conocerse con exactitud, aconsejan adecuar el calendario de ejecución a la evolución de los acontecimientos», añaden.
La hoja de ruta inicial de Naturgy, anunciada en febrero de 2022, era culminar la operación a finales de ese ejercicio. De entrada, Naturgy se había propuesto revisar a fondo todo el diseño de la operación, luego definir al detalle los dos perfiles de las dos compañías, incluido el reparto de la deuda, y finalmente pretendía convocar una Junta Extraordinaria en el último trimestre de 2022 para dar luz verde a la escisión.

Vigilancia del Gobierno

No obstante, algunas agencias de calificación, como Standard and Poor's, ya auguraron hace meses que la escisión de Naturgy se acabará retrasando probablemente «más allá de 2023», dado que un proyecto de este tipo requiere además autorizaciones por parte del Gobierno, subrayaba dicha agencia.
En esta línea, la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, dejó claro en octubre que el Gobierno piensa «velar, con particular atención», en este proceso. Si se produjera la división, comentó la ministra, ello supondría que el fondo australiano IFM, que lanzó una opa parcial con la intención de hacerse con el 22,7 % de Naturgy en 2021, se incorporaría a los consejos de administración de ambas sociedades, por lo que habría que «vigilar si se cumplen o no las condiciones que se fijaron por el Consejo de Ministros o no» para la opa de IFM, aseguró.
Apoyar durante cinco años las inversiones de la compañía vinculadas a la transición energética, así como el mantenimiento de su sede en España y de la mayoría de la plantilla, fueron algunas de estas condiciones para dar luz verde a la entrada en el accionariado de IFM, que al culminar la opa entró con un 10,83 % en la compañía, un porcentaje menor al que aspiraba.
Más allá de la parálisis del proyecto Géminis, Naturgy mantiene por ahora la estabilidad en su accionariado, con Criteria Caixa (26,7 %) como primer accionista. Le siguen como siguientes accionistas el vehículo Rioja Bidco, que aglutina al fondo CVC y a los March (20,7 %); el fondo GIP (20,6 %) e IFM, que en enero alcanzó el 14 % del capital, mientras que la argelina Sonatrach se mantiene con el 4,1 %.
En caso de que la escisión culmine, estos accionistas tendrán la oportunidad de decidir si se mantienen en ambas o si salen del capital de alguna de ellas, y será clave conocer entonces qué accionistas se mantienen en la compañía de la que dependerá el gasoducto Medgaz, el que canaliza a España el gas procedente de Argelia, que se ha demostrado estratégico para reducir la dependencia del gas ruso.
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