La ministra de Hacienda y Función Pública, María Jesús Montero.
Análisis económico
Entre junio y julio, 65.000 millones de gasto, lo mismo que en los cinco meses anteriores
Todos los indicadores del propio INE y de Eurostat demuestran que estamos entrando en una crisis muy seria
Llevo mucho tiempo diciendo que nuestro actual gobierno paralizó la contabilización de gastos de la Administración Central del Estado durante la campaña a las elecciones municipales y autonómicas, para evitar que se fuese conociendo la realidad de los gastos.
Cuando el gobierno anunció elecciones generales anticipadas, obviamente continuó con la misma política, con el objetivo de anunciar que estaba reduciendo el déficit contable.
A la vez se inventó su famosa frase de que la economía va como una moto, que fue desmontada por la pura, dura y cruda realidad de que la economía había crecido un 0,4% en el segundo trimestre, que ya se ha encargado el INE de tocar hacia arriba una décima, aunque todos los indicadores del propio INE y de Eurostat demuestran que estamos entrando en una crisis muy seria, aunque esperada por todos los economistas que sabemos que las subidas de tipos de interés, cuando se trata de frenar la inflación, van a la línea de flotación del crecimiento.
Pero estamos ya terminando septiembre y la ocultación de las cifras es cada vez más complicada porque empiezan a «fundirse» todos los indicadores, tanto de porcentaje ejecutado de gasto y no se pueden ocultar datos como son los intereses de la deuda. Así Hacienda en junio y julio ha liberado la contabilización de gastos.
El propio ministerio de Hacienda, en su Banco de Datos Económico Financiero, permite descargar un informe, en el que muestra mes a mes cómo van evolucionando al alza los Presupuestos Generales del Estado. Así uno puede ver que el Presupuesto aprobado por las Cortes en el 2022, de 388.107 millones, ha ido subiendo mes a mes hasta llegar en julio a que el presupuesto que Hacienda dice que tenemos es de 399.840 millones, aunque Hacienda, para no llamarle presupuesto le llama Créditos definitivos. Así nadie puede decir que ha modificado los presupuestos, sino que se han modificado determinadas partidas de gasto al alza.
En definitiva, chanchullos contables que se utilizan para aprobar 11.733 millones más de gasto autorizado por el gobierno.
Podemos ver que en mayo teníamos unas obligaciones reconocidas, entre gastos de personal, gastos corrientes, intereses, transferencias corrientes (para gastos corrientes), inversiones y transferencias de capital (para inversiones) que sumaban 65.780 millones de euros. A esta partida se la reconoce por la Intervención General de la Administración como Operaciones No Financieras, porque no incluyen ni la devolución de préstamos ni las amortizaciones de deuda.
Esta partida era la que, en diferentes artículos, he dicho siempre que era falsa y que faltaban muchos gastos por contabilizar, que es lo que vamos a revisar a continuación.
En aquellos momentos ya dije que la cifra de gastos corrientes era muy baja con respecto al presupuesto, que los intereses de la deuda, contabilizados como gastos financieros, estaban a años luz de la realidad y que en transferencias corrientes íbamos a una razón de 8.000 millones al mes cuando deberíamos ir a no menos de 12.000 millones.
Así vimos en junio que, de pronto, los gastos contables de ese mes, o como dice Hacienda, las obligaciones reconocidas a junio, subieron con respecto a mayo un 48,3 %, solo en un mes, si bien se podía ver que los gastos corrientes a pesar de la subida de casi el 40 %, seguían por debajo, los gastos financieros solo se contabilizaron/reconocieron un incremento del 1,3 % y la gran partida que se ajustó fue la de transferencias corrientes que subió un 65,6 % hasta una media de 11.000 millones.
Y ha llegado julio y de pronto le hemos metido otro fuerte reconocimiento de obligaciones y aunque los gastos corrientes suben otro 27 %, todavía se quedan al 36,6 % del presupuesto, cuando deberían de estar alrededor del 58 %.
Los gastos financieros suben en reconocimiento en un solo mes en un 115,5 %, hasta los 17.664 millones cuando en junio se llevaban reconocidos 8.197 millones y aunque se han colocado al 56,4 %, esta es una partida que llegará a finales de año, si se contabilizan las cosas correctamente, a los 35.000 millones.
Las transferencias corrientes crecen en reconocimiento en julio un 28,5 %, se colocan al 57 % del presupuesto y ya han llegado a los 12.000 millones de media.
Donde Hacienda se sigue riendo de los españoles es en las partidas de inversiones que solo lleva reconocidas obligaciones por 2.855 millones que supone el 20 % del objetivo anual. Si esta cifra es correcta, esto es motivo de despido colectivo a los ministros responsables de la inversión y sino es que es falsa y queda mucho por contabilizar. Lo mismo pasa con las transferencias de capital para realizar inversiones que están al 36 % de su objetivo.
Por otro lado, donde van en objetivos es en las amortizaciones de deudas que ya se llevan ejecutadas el 68 % del año.
El no llevar la contabilidad al día en una empresa puede ser motivo de delito para los administradores, aquí es motivo de chufla y cachondeo y si la derecha hubiese ganado, se encontraría en estos momentos con un papelón.
La Contabilidad del reconocimiento de obligaciones tiene pendientes, con seguridad, gastos por contabilizar, pero el hecho de haber pasado de un reconocimiento de obligaciones de 65.780 millones en mayo a 131.681 millones en julio significa que en dos meses hemos contabilizado lo mismo que en 5 meses, o si se quiere, que se han multiplicado por dos los reconocimientos de obligaciones.
Queda bien claro, que lo que tanto he mostrado a lo largo de estos meses, ha quedado más que demostrado.