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El trampolín al éxito de Cabify, Goiko o Wallbox en el que participan Pallete, Gasol y el guitarrista de U2

Endeavor ha puesto en el mapa a 2.500 emprendedores en todo el mundo, a un ritmo de siete al año en España. «Cuanto mejor te rodeas, más fácil te será», aseguran. Entramos a su cuartel general en Madrid

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Juan de Antonio, fundador de Cabify y presidente del patronato de Endeavor, en una sesión de mentoría con un emprendedorEndeavor / Vídeo: Miguel Pérez Sánchez

«Cuando emprendes estás solo. Cuanto mejor te rodees, más fácil te será». Es la máxima de Antonio Iglesias, director general de Endeavor España. La organización, fundada hace 26 años, ha contribuido a poner en el mapa a compañías como Cabify, Goiko o Wallbox, el más reciente unicornio español, que llegó a valer más de 3.000 millones tras su aterrizaje en Wall Street. En su patronato figuran nombres de primer nivel como el presidente de Telefónica, José María Álvarez Pallete, Pau Gasol o, en el caso de la filial irlandesa, el guitarrista de U2, The Edge.

Desmarcándose del elevator pitch, el breve discurso rápido que tantas veces se vincula con el emprendimiento —preparamos una documentación que no tiene nada que envidiar o incluso en algunos aspectos más completa que la documentación que prepararía cualquier fondo de inversión, dice Iglesias— su objetivo son perfiles muy concretos: los emprendedores de alto impacto.

«Buscamos que tengan impacto socioeconómico en las economías en las que operamos», detalla Iglesias. No se trata tanto de generar empleo directo o una facturación astronómica, sino formar a gente que posteriormente siga a su vez la senda del emprendimiento. «Es lo que llamamos el efecto multiplicador», remata Adrián García Aranyos, presidente de Endeavor, y quién desde la sede de Nueva York controla esta organización de más de 550 empleados, que ha impulsado a más de 2.500 emprendedores. Un ritmo de siete al año en el caso de España, «aunque si por algún casual un año no hubiera ninguno, en ningún caso bajaríamos el listón para que entren».

Una ambición y un plan

Todos ellos, resalta Iglesias, tienen dos cosas en común: una gran ambición y un plan para cumplir esa ambición. «Algunos fabrican cosas, otros fabrican bits, pero al final todos necesitan una manera de replicar lo que están haciendo a escala masiva. A veces es de descarga en descarga y otras veces es de pizza en pizza –entre sus apadrinados también está la cadena Grosso Napoletano–. Ven esa replicabilidad y esa ambición de que su negocio, que hoy tiene un tamaño de diez, en tres años tenga el tamaño de cien».

Adrián Garcia Aranyos y Antonio Iglesias

Adrián Garcia Aranyos y Antonio Iglesias

Ahí es precisamente donde entra Endeavor, que pone en contacto a patronos y emprendedores de 42 países diferentes, mediante un proceso de cribado y selección que puede durar desde pocos meses a varios años. Todos ellos afrontan la misma pregunta en la primera fase del proceso de selección: ¿Qué te mantiene despierto por la noche? «En base a la respuesta realizamos una serie de mentorías, en las que nos apoyamos en nuestros mentores, que tiene experiencia, y también en otros emprendedores», detalla Aranyos.

Sientas a grandísimos ejecutivos con los emprendedores y de ahí sale magia

En la siguiente etapa, los patronos de cada país deciden si merece la pena impulsar el proyecto hasta la siguiente fase. «Tenemos a Álvarez Pallete, tenemos a Paco Riberas, de Gestamp, tenemos a Pablo Isla (ex Inditex), a Isak Andic (Mango), a Carlos Torres (BBVA), a Beatriz González (Seaya Ventures), a Gloria Flux (Iberostar)… Tenemos a grandísimos ejecutivos», resalta Antonio Iglesias. «Se lo toman en serio. Le dedican tiempo: se leen la documentación, preparan las preguntas que consideran clave. Luego les sientas una hora con un emprendedor, y de ahí sale magia».

Antonio Iglesias

Antonio Iglesias

Por ese proceso pasó, en su día, Juan de Antonio, fundador de Cabify, antes de convertirse en el primer unicornio patrio, superando los mil millones de euros de valoración en 2018. Antes de eso el hoy presidente del patronato de Endeavor «era un emprendedor increíblemente preparado al frente de una empresa con muchísimo potencial. Tenía 60 empleados Quería expandirse por Latinoamérica», recuerda Aranyos, quien en 2014 puso en marcha la oficina española de Endeavor. «Él quería desde el principio tener una plataforma en la que poder devolver algo a nivel social (...) ha tenido uno de los efectos multiplicadores más importantes de este país. Si miras cuántas empresas han salido de una manera o de otra de Cabify probablemente el número ya sobrepasa las 100».

El efecto multiplicador de Cabify

El efecto multiplicador de Cabify

Probablemente ya hay más de cien empresas que han salido de Cabify

De Antonio fundó Cabify en 2011, con 32 años, tras pasar casi tres años en la consultoría BCG y poco más de un año como responsable de buscar oportunidades de negocio para el fabricante de motocicletas eléctricas Zero Motorcycles. ¿Cumplía con el perfil del emprendedor prototípico, un joven en sudadera en el garaje de la casa de sus padres? «La realidad es bastante diferente. Si hay una cosa que en general define al emprendedor es que no tiene veintipocos años. En general tiene ya unos cuantos años de carrera, diez o quince. Suele tener experiencia internacional. Y suele haber trabajado en otra startup o scale up. Los chavales de 20 años que han alcanzado el éxito son una anomalía estadística», responde Antonio Iglesias.

El gran reto, eso sí, es el emprendimiento femenino, coinciden Iglesias y García Aranyos: el número de empresas en el que al menos una mujer es cofundadora es de en torno al 15 por cien. «Nos estamos dejando la mitad del talento fuera», aseguran.

Adrián García Aranyos

Adrián García Aranyos

Otro de los grandes desafíos es lo que Iglesias define como «el vil metal». Aunque en Endeavor todo el trabajo es pro bono, el apoyo a los emprendedores requiere de ingentes cantidades de inversión. Ahí entra en juego Endeavor Catalyst, el fondo de ‘venture capital’ que reinvierte en los emprendedores del programa. «Hace diez años nos dimos cuenta de que las lecciones aprendidas por la parte non-profit de la organización eran tan buenas que nos estábamos perdiendo oportunidades en las cuales podríamos haber invertido y sacado rendimiento. Pero queríamos hacerlo de forma en la que no hubiera conflicto con nuestra misión de apoyar al 100 % al emprendedor», asegura García Aranyos.

Para evitar desviaciones, Endeavor Catalyst funciona de forma robotizada: «No hay nadie tomando decisiones», explican. Para recibir su apoyo, primero hay que ser emprendedor de la red Endeavor. Y tiene que haber levantado una ronda de financiación de más de cinco millones liderada por un inversor institucional. El proceso, explica, es transparente y cien por cien automatizado. «En un futuro no muy lejano seremos la primera fundación autosostenible. No tendremos que estar, como decía Antonio, con el vil metal». El objetivo: hacer el emprendimiento un poco más sencillo.

—¿Es fácil emprender en España ?

—Yo creo que no es fácil en ningún sitio

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