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23 de junio de 2024

¿Puede un propietario moroso ser presidente de la comunidad de vecinos?

Urbanización de San Fernando (Madrid) donde vive el 'inquiokupa' al que no pueden desahuciarCR

De inquilino a okupa: «Le mantengo el contrato porque si le desahucio me arruino»

El fenómeno de la 'inquiokupación' encadena a propietarios con inquilinos morosos porque un echarlos se convierte en un problema mayor

España vive un drama inmobiliario de primer nivel que lleva a muchos inquilinos a convertirse en okupas y a muchos propietarios a mantener un contrato de alquiler en el que apenas reciben las cuotas acordadas.

El fenómeno de vivir en un piso de forma ilegal no solo no ha sido sancionado con dureza por el Gobierno de Pedro Sánchez, más bien han premiado esta okupación de viviendas gracias a las políticas protectoras de sus socios radicales de la extrema izquierda que amparan y protegen este tipo de prácticas.

Javier vive en San Fernando, una localidad próxima a Madrid donde compró un piso en 2021 gracias a que acceder a hipotecas era relativamente sencillo y a un dinero que le había llegado de una herencia. «Quería tener un ingreso extra cada mes», explica a las puertas de la urbanización donde tiene su propiedad. «Pagaba 500 euros de hipoteca y el alquiler era de 900 euros, me sacaba algo limpio cada mes», comenta mientras clava la mirada en el cuarto piso donde vive su inquilino desde hace un año. Y desde hace seis meses «no paga el alquiler, ni los suministros, me he metido en un pozo sin fondo y apenas tengo solución».

No paga el alquiler, ni los suministros, me he metido en un pozo sin fondoJavierPropietario

La abogada de Javier le recomienda que inicie el proceso de desahucio, pero él insiste en negociar cada mes como puede. «Unos meses me da 300 euros, otras nada, una vez me llegó a dar mil euros... pero la deuda es de más de tres mil euros y subiendo cada mes», puntualiza. La explicación es que Javier se tuvo que hacer cargo de los suministros porque los inquilinos acababan de llegar de Rumanía, no tenían cuenta corriente en el banco y le prometieron solucionarlo en un mes. «Yo me hago cargo del agua caliente, la luz y el gas; además pago la comunidad de vecinos y el IBI porque es mi obligación, igual que las derramas», explica con una voz ahogada por un proceso al que no ve salida.

Cuando el desahucio no funciona

La solución sería sencilla: un desahucio que ponga a sus inquilinos en la calle, pero su abogada ya le ha explicado el proceso. «Me dicen que son ocho meses y que, es probable, que cuando le llegue la carta del juzgado se enfaden y me dejen de hacer estos pequeños pagos; entonces empieza un proceso de unos ocho meses donde, si ellos demuestran que tienen una situación de bajos ingresos, va a ser imposible echarlos», esto lo dice Javier por la nueva ley de vivienda que pone más trabas a los desahucios y en problemas a los propietarios.

Le mantengo el contrato y voy de buenas porque si le desahucio, me arruinoJavierPropietario

«Ocho meses, me suponen cuatro mil euros de deuda al banco, entonces paso de tener un piso alquilado para que me dé algo de beneficios a tener una deuda enorme. Le mantengo el contrato y voy de buenas porque si le desahucio, me arruino», detalla Javier sobre un alquiler en el que también va incluida una plaza de garaje y un trastero.

Inquilinos que se convierten en okupas y que dejan de pagar la renta mensual porque saben que la ley les protege. Ya hay propietarios que exigen dos mensualidades de fianza y, algunos, hasta un aval bancario de seis meses solo para casos de impagos. «El mes de fianza me dijo que lo usara para rebajar la deuda, lo tuve que aceptar... solo espero que no haya desperfectos cuando decida irse», recuerda.

Okupas en TikTok

La Asociación de Afectados por la Okupación denunció hace unas semanas que hay mafias que operan en TikTok de manera impune mostrando pisos que pueden ser ocupados de manera ilegal.

​Muestran el interior de esas viviendas, explican sus condiciones y dan la opción de entrar a vivir de inmediato. Su conocimiento de la ley hace que se protejan de la llegada de la Policía pidiendo comida a domicilio para demostrar que llevan más de 48 horas en su interior y que empiece un larguísimo proceso de desahucio.

​También hay casos como el del Canario, un conocido okupa de Vallecas que ha montado un próspero negocio gracias a una urbanización casi fantasma de la Sareb en este barrio madrileño. Los pocos vecinos que hay se dedican a impedir sin mucho éxito que este individuo coloque a otros okupas en pisos vacíos.
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